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Pasajeros – La reseña

Por el Miércoles 28 de diciembre de 2016
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Jennifer Lawrence y Chris Pratt son dos de las estrellas de Hollywood más grandes del momento. Ambos son talentosos, atractivos y muy carismáticos. Capaces de convertir en éxitos de taquilla películas mediocres con su sola presencia, así que era solo cuestión de tiempo para que un estudio decidiera ponerlos como pareja en algún filme. Es una lástima que dicha película resultara ser una mediocre excusa para una de las historias “románticas” más problemáticas que se ha visto desde 50 Sombras de Grey.

Si creemos al tráiler que vimos en los últimos meses, Pasajeros es una película sobre una pareja de desconocidos que despiertan prematuramente de un estado de hibernación, en un viaje interplanetario de más de cien años. Condenados a vagar juntos, salvan la nave de una catástrofe y desarrollan sentimientos el uno por el otro.

Pero el tráiler nos engaña.

Es imposible hablar de esta película sin revelar un elemento que, al no ser mostrado en el tráiler puede ser considerado por muchos como un spoiler. Es algo que ocurre en el primer acto pero es la base de toda la película, así que voy a revelar qué es en el siguiente párrafo. Quedan avisados.

En realidad no son los dos personajes quienes despiertan por accidente. Solo Jim, el personaje de Chris Pratt. La primera parte de la película la pasamos solo a su lado, observando los efectos que el aislamiento tiene en él. La forma en que se maneja esto no es muy diferente a lo ya visto en filmes como Náufrago o Moon, y el carisma natural de Pratt ayuda bastante a que sintamos simpatía y lástima por esta persona que va a pasar solo el resto de sus días en esa enorme nave espacial…

… o por lo menos hasta que decide despertar a otra persona para no tener que estar solo más tiempo.

Así es. Aurora, el personaje de Jennifer Lawrence, no despierta a causa de un accidente. Ella es forzada por Jim a abandonar la hibernación porque él se siente muy solo y se obsesionó con esta bella escritora. Efectivamente condenándola a morir en la nave y a estar sola con él.

Esta no es la trama de un filme romántico. Esta es la trama de una película de horror o de suspenso.

Y sin embargo todo se nos sigue presentando en un contexto romántico. Es verdad que Jim lucha mucho consigo mismo para tomar la decisión de despertar a Aurora (no, el que comparta nombre con La Bella Durmiente no es coincidencia). También es verdad que inicialmente se siente terrible por haberlo hecho. Pero la película decide que fue la decisión correcta, que miremos lo bien que se ven juntos y lo mucho que se quieren y que no importa que él tomara una decisión horrorosa en medio de su desesperación porque lo hizo en nombre del amor.

Sobra decir que la moral de esta película es un poco retorcida.

Aquí comienza un típico idilio de amor contado principalmente en forma de montaje, con la pareja haciendo todo lo que puede para pasarlo bien en esta embarcación de fantasía que posa como trasatlántico de lujo. Estas localizaciones; restaurantes, bares, salones de videojuegos y suites de lujo, son sin duda lo mejor de la película. Aunque no cuentan con diseños revolucionarios si dejan ver un muy cuidado trabajo en creación de escenarios y cinematografía. Escenarios como la piscina con una ventana hacia el espacio, la suite de lujo de la que Jim se apropia o el bar atendido por un Michael Sheen robótico son bastante admirables… al menos estéticamente, ya que cuando pensamos un poco sobre ellos nos damos cuenta que no tienen mucho sentido.

Se supone que al final de este viaje estos escenarios serán recorridos por más de cinco mil personas, pero estos simplemente no están diseñados para tal cantidad de gente. En toda la nave solo hay un bar con pocas sillas, una sola piscina y una sola enfermería con una sola unidad de recuperación. ¿Qué ocurre si dos personas se accidentan al mismo tiempo? ¿Tendrán que decidir cuál de las dos recibirá atención médica?

Esta nave es un mundo diseñado para que los dos protagonistas se sientan solos, no para el mundo al que nos dicen que pertenece.

La mayoría de efectos especiales de Pasajeros también son buenos. Estos pertenecen más que nada a las vistas exteriores de la nave y el trío de paseos espaciales que hay en el desarrollo. Nada fuera de lo común, nada que no se haya visto antes en películas mejores, pero funcionan bien. Otros efectos, como el CGI usado para la base robótica del barman o los otros robots meseros es bastante mediocre. Debo resaltar, eso sí, una genial escena de tensión que se desarrolla en gravedad cero. La escena es innecesaria, pero luce bien.

Pero volvamos a hablar de la pareja protagonista, pues ellos son sin duda el foco. La idea de un hombre que decide, en un arrebato de egoísmo y desesperación, apropiarse de la vida de una mujer que le pareció bonita e interesante no es, en sí, una mala historia, pero en esa historia no se puede mostrar a ese hombre más que como un villano y Pasajeros hace todo lo contrario, nos lo presenta como un alma atormentada que cometió un error pero que no importa porque de todos modos se enamoraron, que todo vale porque el amor siempre gana. Esa es la clase de mensajes que hace que muchos hombres se crean con derechos sobre la vida y decisiones de las mujeres que les atraen, después de todo “lo hacen por amor”. Todo, desde la música hasta los ángulos de cámara usados le ruegan a la protagonista y a la audiencia que lo perdonemos, “que es un buen chico”.

Esto me parece terriblemente perturbador.

Lo peor es que este tema daba para mucho más, se hubiera podido explorar desde el punto de vista de Aurora, se hubiera podido usar para presentar una crítica hacia esta clase de actitudes en las que se trata de crear una relación a base de mentiras y manipulación psicológica. O si querían presentarla desde un punto de vista positivo, bien podría haber sido convertida en una fantasía sexual femenina en la que el chico atractivo la “salvaba” de un destino aburrido y sin sentido. Pero no, el guión prefiere dirigirse hacia un tercer acto con una catástrofe en el horizonte que le permita a Jim convertirse en un héroe, para que Aurora lo perdone y decida seguir siendo su amante de todos modos.

En otras partes de la película se presentan buenas ideas sobre la división de clases que se sufriría en la nave, sobre la forma en que la poderosa compañía que organizó el viaje se aprovecha económicamente de quienes lo hacen, pero estas ideas se quedan ahí, sin ser exploradas a mayor profundidad. Toda una oportunidad perdida.

Pasajeros prometía ser un Titanic en el espacio, pero es una ofensa compararla con la obra de James Cameron. Nos presenta una relación absolutamente perturbadora que nos quiere hacer pasar como romántica y un desarrollo que, aunque no es aburrido, es calcado de momentos ya vistos en películas mejores. Jennifer Lawrence hace lo mejor que puede en su rol (su mejor actuación desde Winter’s Bone) y luce espectacular, mientras que Chris Pratt se limita a lucir bien y actuar lo apenas necesario. No la recomiendo, si quieren ver una buena película romántica mejor que sea La La Land.

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