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Fate/Extella: The Umbral Star – La reseña

Por el Viernes 27 de Enero de 2017
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A comienzos de 2014 se puso a la venta en Japón una novela visual para PlayStation 2 llamada Fate/Stay. En este juego participábamos de una guerra de hechiceros que buscaban el control de un “Santo Grial”, capaz de cumplir cualquier deseo. Pero los hechiceros no combatían directamente sino a través de sus “Sirvientes”, representaciones de héroes legendarios increíblemente poderosos.

El juego se convertiría en un éxito entre el público nipón y pronto lo veríamos adaptado en forma de manga y de anime convirtiéndose en una poderosa franquicia de culto. Pero no por ello abandonaría el medio en el que nació y desde entonces hemos visto expandir su universo en toda clase de juegos de pelea, dungeon crawlers o RPG.

Fate/Extella: The Umbral Star para PlayStation Vita y PlayStation 4 es la más reciente entrega de esta saga y la introduce a un género que desde hace años viene ganando más y más fanáticos: Musou.

Los juegos Musou adquieren su nombre de la serie Sangoku Musou (Dinasty Warriors) y son juegos de acción en los que controlamos a un personaje contra hordas de enemigos al mismo tiempo. En estos juegos somos tan poderosos que uno solo de nuestros golpes puede acabar con decenas de ellos. El objetivo suele ser abrirse paso a través de la fuerza rival o derrotar una cantidad necesaria, hasta enfrentarnos con un oponente de habilidades similares a las nuestras.

Este sistema tan atractivo se ha adaptado a otras franquicias como Gundam, Fist of the North Star, One Piece, Zelda y en un futuro, Berserk y Fire Emblem.

En Fate/Extella tomaremos control de una “Sirviente” tipo espadachín llamada Nero Claudius, con la que debemos recorrer cinco escenarios llenos con decenas de miles de enemigos. Cada uno de ellos está dividido en diversos sectores. Tenemos que acabar con los enemigos que encontremos allí hasta que aparezcan algunos más fuertes llamados Agresores y cuando lo hacemos ganaremos control del sector. Cada sector puede tener un valor de entre 1 y 4, y debemos sumar 15 para que el jefe aparezca. Pero esto no será tan sencillo, hay que tener en cuenta los Sirvientes enemigos que están tratando de hacer lo mismo y que incluso pueden tomarse sectores que ya habíamos reclamado para nosotros.

Para todo este combate no solo contaremos con los clásicos ataques débiles y fuertes (que podemos combinar en combos que se hacen más largos a medida que subimos de nivel). Podemos acumular poder para descargar un movimiento llamado “Extella Maneuver” y hacer daño masivo a todos los enemigos que tengamos cerca, llenar una barra extra de energía para cambiar de forma y hacer más daño elemental por determinado tiempo, y si encontramos tres items especiales en el mapeado, podemos invocar nuestro “Noble Phantasm” y acabar con todos los enemigos del sector.

Los interesados en aspectos técnicos deben saber que este juego se mueve a 60 cuadros por segundo y no se ve una sola caída de velocidad. Claro que los gráficos no están a la altura de lo que se ve en PS4 hoy en día y recuerdan a la capacidad de la generación anterior. Para ser estilo anime se ven bastante bien de todos modos.

Este sistema de juego se repite sin mayores perturbaciones durante cada uno de los escenarios. Los Sirvientes y Agresores que enfrentamos tienen algo de variedad y hay algunas trampas, pero el núcleo del juego es el mismo. Esto no significa que sea malo, de hecho inicialmente resulta muy atractivo y hasta adictivo. La sensación de poder que da el acabar con miles de enemigos es única y divertida, pero es una lástima que por la propia naturaleza de la acción el desarrollo puede ponerse bastante caótico, no es fácil enfocar los ataques en un enemigo en especial y la cámara puede resultar una molestia (aunque es posible enfocar de nuevo el objetivo rápidamente). Solamente contra los jefes y Sirvientes se puede usar un sistema de ‘targeting’ (como en Hyrule Warriors) que pone la cámara todo el tiempo sobre ellos.

Lo que si viene a aportar algo de variedad a la fórmula es que entre escenarios el juego vuelve temporalmente a la raíces de la serie Fate y se convierte en una novela visual.

En estos momentos no controlamos a Nero si no a su “maestro” o “maestra” (podemos elegir entre hombre o mujer al comienzo del juego) y consisten básicamente en seguir las conversaciones entre personajes mientras avanza la historia. En ocasiones podemos elegir entre dos o tres respuestas a una pregunta y si escogemos la opción correcta nuestro vínculo con el otro personaje aumentará. Si aumentamos suficiente nuestro vínculo podremos ver escenas extra de “fanservice” innecesario, como una conversación en la bañera.

Pero que esto no anime mucho a amantes de las novelas visuales. Estas secuencias solo se desarrollan en dos escenarios (la sala del trono y la habitación) y carecen de la profundidad de los juegos de este género.

Estos momentos se enfocan en el romance ligero de las protagonistas con su maestro. Una fantasía en que las personajes luchan por el amor y posesión del jugador, algo muy típico de los dating simulator japoneses. Como podemos elegir el género del maestro al comenzar el juego se puede crear una relación homosexual entre ellas. Esto estaría bien si no fuera por un error en la localización que hace que una de las protagonistas se refiera a su maestro como “esposo” así hayamos seleccionado una mujer, lo cual es bastante penoso.

Cuando terminemos con los cinco escenarios y derrotemos al jefe final, lo cual nos puede tomar entre tres y cuatro horas, veremos el final del juego… entonces comenzará nuevamente con otro personaje, con diferentes habilidades y con una nueva historia. Aquí es cuando las fallas del juego, que eran tolerables, se comienzan a hacer verdaderamente molestas.

En esta segunda vuelta controlamos a Tamamo no Mae, una Sirviente tipo Hechicera que a pesar de contar con estadísticas diferentes a las de Nero (menor velocidad, mayor rango de ataque) se maneja exactamente igual a ella. Los escenarios no cambian y, aunque los sirvientes rivales pasan a ser los aliados de la anterior campaña, todo comienza a sentirse bastante repetitivo. No hay evolución alguna de las mecánicas, de la dificultad o de la estrategia (mas allá de variaciones superficiales como sectores neutrales) y seguir adelante comienza a ser tedioso. Si terminamos el juego otra vez desbloquearemos una tercera campaña en la que podremos jugar con la villana del juego. Ella es bastante poderosa y la trama se revela un poco más, pero continúan los mismos problemas mecánicos y narrativos.

Se supone que la idea es mostrarnos otra versión de los eventos, pero las situaciones, exposición y personajes importantes son los mismos, así que lo más probable es que terminemos saltando estas escenas.

Aparte de las tres protagonistas vamos desbloqueando otros personajes de la franquicia para jugar en misiones alternas. Aquí tenemos mucha más variedad en el tipo de personajes y podemos elegir a asesinos, arqueros, lanceros, berserkers y más. El problema es que a pesar de pertenecer a diferentes tipos, el control de todos ellos se siente igual. Unos son más rápidos que otros, otros tienen mayor rango de ataque, pero se controlan exactamente igual y se juega en los mismos escenarios del modo historia.

Lo peor es que estos personajes se van desbloqueando en un orden específico. Si quieres jugar con Chulainn estás de suerte porque se desbloquea en las primeras horas de juego, pero si tus personajes favoritos son Gilgamesh o Jeanne D’Arc tendrás que llegar casi al final de la tercera campaña para tenerlos disponibles, cuando ya probablemente estés cansado de enfrentar a los mismos enemigos en los mismos escenarios.

La trama es un absoluto desastre. Un jugador nuevo en el mundo de Fate se verá abrumado inmediatamente por los conceptos de Sirvientes, SE.RA.PH, Pretores, Regalias y la naturaleza dual de los personajes.  El protagonista que creamos, el maestro (o maestra) de Nero, sufre de una conveniente amnesia que sirve de excusa para que en los primeros momentos del juego se nos atiborre de nuevos vocabularios y de una trama que pretende continuar la de Fate/Extra CCC, pero a la vez ser independiente. Lo único que logra es confundir.

Lo peor es que a medida que avanza solo logra complicarse más con temas de personalidades divididas, ciclos apocalípticos digitales y manipulaciones extradimensionales, todo esto narrado mediante unos diálogos tan cursis y frases de profundidad tan forzada que terminan dando vergüenza. El guión realmente opaca el fantástico trabajo de voz de los actores japoneses (los subtítulos están en inglés, pero no hay opción de voces en otro idioma). Actores que por cierto también nos llenan de diálogo en las escenas de acción, cuando resulta absolutamente imposible leer los subtítulos. Espero que todos ustedes entiendan Japonés o se perderán de todos los tips y ayudas que nos dan durante los combates.

Es afortunado que las escenas de historia se puedan poner en cámara rápida o se pueden saltar por completo, porque realmente llegan a resultar insoportables. Bueno, supongo que los más fanáticos de esta saga y que han seguido la historia a través de los múltiples juegos y series de anime le podrán encontrar mucha más gracia.

Fate/Extella: The Umbral Star puede resultar bastante divertido por un tiempo, pero a la larga se torna repetitivo. Para los seguidores de la saga Fate puede ser imprescindible, pero los demás jugadores se verán frustrados por su innecesariamente compleja historia. Aunque no es el mejor representante de los Musou, si es un buen punto de entrada a este tipo de juegos de acción. Si algún día se encuentra de oferta puede resultar una opción interesante para pasar algunas horas muy entretenidas. También disponible para PlayStation Vita.

Reseña realizada con una copia digital de Fate/Extella: The Umbral Star para PlayStation 4 suministrada por Marvelous y XSeed.

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