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Guía para limpiar los cartuchos de Nintendo: NES, SNES, N64

Por el Martes 27 de Septiembre de 2016
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Olvídate de dejar sin aire tus pulmones con un proceso menos prehistórico.

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Seguramente te ha sucedido. Si como coleccionista o consumidor retro de videojuegos te has encontrado con una pantalla negra a la hora de jugar un título original de NES, SNES o N64, o en su defecto extraños glitches gráficos, repentinos ‘reseteos’ o congelamiento de la pantalla, lo más probable es que se trate de contactos sucios, resultado del proceso natural llamado oxidación.

Con el tiempo, ya que estos circuitos están expuestos al aire, se oxidan debido a la interacción de las moléculas de oxígeno con el metal. Desafortunadamente, esta fina capa de óxido impide que los contactos en la placa del cartucho se comuniquen efectivamente con la ranura, de 62-pin en el caso de SNES.

Si dicha suciedad no es removida de los contactos, el sistema no podrá leer correctamente la información, lo que ocasiona toda clase de problemas o una inhabilidad total para jugar. Aunque los cartuchos de SNES y N64 no son tan “temperamentales” como aquellos de la primera consola casera de Nintendo (NES), son igualmente susceptibles a estos problemas. Lo mismo podría aplicarse en una versión miniaturizada a aquellos de Game Boy, Game Boy Color y Game Boy Advance.

Es de conocimiento popular que un soplo en el cartucho o la consola suele solucionar el inconveniente, como algo temporal es acertado, pero a largo plazo no tan beneficioso para las juegos o sistemas. Cuando soplamos solemos soltar pequeñas partículas de saliva que pueden corroer los circuitos de manera progresiva, y por mucho que tengamos cuidado es inevitable.

Insertar juegos sucios en tu apreciada consola clásica es malo para ella, así mismo, una consola casera puede infectar los juegos limpios en tu colección.

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Afortunadamente para todo hay solución, con las herramientas precisas y químicos adecuados, regresar a un estado óptimo estos cartuchos es cuestión de poner manos a la obra, y para comenzar esto es lo que necesitas:

 

-Destornilladores especiales: tanto las consolas de Nintendo (y las de Sega) como las respectivas carcasas de sus juegos utilizan tornillos diferentes a los convencionales, que simplemente no puedes hacer girar con un destornillador pequeño de estrella o pala. Puedes encontrar el que necesitas en cualquier tienda online, ya que en el mercado callejero suelen ser escasos, y los dueños de locales de videojuegos no alquilan o venden los suyos*.

*En serio. De la resignación y urgencia en una ocasión tuve que “construir” uno con un esfero plástico para destapar mi GameCube. Gracias MacGyver.

Copitos de algodón para oídos: muchos copitos de algodón para oídos.

-Brilla metal: ideal para remover las capas más difíciles arraigadas en los pines del cartucho.

-Alcohol isopropílico: entre más alta la concentración, mucho mejor. Es un elemento necesario para limpiar los contactos, pero preferiblemente con la menor cantidad de agua, ya que de lo contrario podría corroer los pines. Cualquiera con 50% o menos de concentración, no es el alcohol apropiado.

Una advertencia que no sobra, mantener lo más alejado posible de las etiquetas en el cartucho, o labels, si no quieres verlas desaparecer para siempre.

-Paño suave: libre de lanilla o rastros de pelusa, para secar las superficies limpiadas o como auxiliar en caso de accidente.

 

Comenzamos con el primer paso y seguramente el más obvio: destapar el cartucho. Esto en el caso de tener los destornilladores dedicados o de querer hacer una limpieza más efectiva, ya que se puede realizar con la carcasa sellada, pero así mismo pueden quedar rastros.

El número de tornillos por cada juego puede variar de consola a consola, tres en el caso de NES y dos para SNES o N64. Una vez removidos es cuestión de separar las piezas plásticas sin mucha fuerza, no debería resultar complicado.

Ya con la placa de circuitos o PCB por fuera, sumerge un copito de algodón en brilla metal y frota todos los pines de un lado. Si hay algo de óxido visible debería salir sin problema.

Paso seguido sumerge un copito de algodón en el alcohol y limpia los rastros de brilla metal, entonces usa otro copito seco para quitar los residuos. También puedes utilizar el paño suave de manera opcional. Repite todo el proceso en caso de ser necesario.

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Si tu PCB tiene pines en ambos lados, repite el proceso igualmente, asegurándote de sostener la placa por sus bordes y no presionándola con las yemas de los dedos, ya que la grasa de la piel humana puede afectar los contactos.

Mientras dejas la placa aparte esperando que se seque, puedes proceder a limpiar las dos partes de la carcasa del cartucho, poniendo énfasis particular en el extremo que se conecta con la consola. La suciedad en esta parte a su vez puede provenir del sistema, que fácilmente podría contaminar nuevamente los cartuchos limpiados en un ciclo de nunca acabar.

Una vez listas y secas la placa y las mitades de carcasa, es cuestión de ubicar la PCB en la parte correspondiente, usualmente es algo intuitivo gracias a clips plásticos de retención o elementos similares. Cuando ruedes los tornillos hazlo de una manera suave y sin apretar en exceso, una vez el tornillo se detenga, simplemente ajústalo con un leve movimiento. De lo contrario, romperás el plástico sin mayor esfuerzo.

Básicamente, eso es todo. Aunque nos enfocamos en las tres principales consolas de Nintendo que usan cartuchos, como decíamos más arriba lo mismo aplica a la familia Game Boy pero en menor escala, así como otros sistemas tipo Sega Game Gear, Master System, Genesis y hasta Atari 2600.

Una manera práctica de darle nueva vida a los juegos y sistemas clásicos de la industria, por mucho, más resistentes que las consolas modernas.

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