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Overwatch – La reseña

Por el Martes 31 de Mayo de 2016
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Blizzard nos tiene acostumbrados a recibir juegos de alta calidad conformados por universos relativamente complejos y ricos en historia, pero no había incursionado con sus filosofías dentro del género de los first person shooters, algo que creíamos lejano antes del anuncio de Overwatch durante BlizzCon 2014. Luego de algunos años de desarrollo que partieron de las cenizas del MMO Titan, varias fases de prueba y un impulso comercial enorme, tenemos ante nosotros la versión final del título competitivo. Y sí, sigue siendo adictivo y emocionante.

Curiosamente, Overwatch no recurre a un modo campaña para un jugador para contar qué es lo que pasa en este universo. En cambio, Blizzard ha decidido ofrecernos productos externos al juego que complementan el lore, además de algunas pistas en los escenarios. ¿Cuál es la premisa? Bueno, estamos en el futuro, donde el mundo empieza a resentirse por la abundancia de crimen y guerras luego de la disolución de Overwatch, una fuerza especial creada inicialmente para resolver la Crisis Ómnica, una rebelión robótica que casi acaba con la humanidad. Los antiguos integrantes de este grupo han caído en diferentes bandos y nuevos héroes y villanos se les unen para cumplir con diversos propósitos.

La ausencia de una campaña podría verse como una falla, pero en realidad es una decisión respetable de Blizzard debido a uno de los aspectos más importantes del título: los Héroes. Overwatch goza en su lanzamiento de un reparto compuesto por 21 personajes que, a pesar de estar divididos en cuatro categorías (Ataque, Defensa, Soporte y Tanque), son totalmente diferentes entre sí, no solo por su espectacular diseño estético sino por las habilidades que poseen, todas fáciles de entender y usar de manera básica, pero que requerirán uso y estudio para combinar de manera espectacular y efectiva.

Además, cada uno de estos héroes tiene una personalidad definida por sus voces, armas y movimientos; incluso se escuchan pequeñas conversaciones en medio de los combates que nos dan pistas sobre el lore y las relaciones entre los personajes. ¿Qué sería de Tracer sin su acento pícaro, de Reinhardt sin su tono caballeresco o de McCree sin su actitud a lo Clint Eastwood? Todos exudan carisma, algo que hace falta en muchos shooters modernos.

Al liberarse de hacer un apartado para un solo jugador, Blizzard se concentró en hacer de Overwatch un juego multijugador competitivo y hasta cierto punto cooperativo porque exige el trabajo en equipo (no es un título para los solitarios que quieren brillar por sí solos), tomando una gran cantidad de decisiones acertadas. Primero, el tamaño de los equipos es perfecto para mantener partidas equilibradas y controladas, además de ser preciso para el diseño de los mapas, que en su mayoría están compuestos de un corredor principal y un montón de rutas alternas. Por lo tanto, deberás estudiar muy bien cada zona y camino si quieres tener una ventaja estratégica, explorando todas las opciones de movimiento y posicionamiento según el héroe que escojas.

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Hablando de eso, la composición de cada equipo es flexible: podemos cambiar de personaje durante cada reaparición, lo que permite reorientar nuestras tácticas rápidamente y ajustarnos a las necesidades del equipo. Si bien es cierto que el menú de selección sugiere roles de acuerdo a diversos factores, nos permite omitir el asunto y experimentar. También hace que los resultados de cada partida sean difíciles de predecir, manteniendo la tensión hasta el final. Eso sí, es más probable que disfrutes del juego teniendo al menos un amigo de tu lado o si te comunicas con los demás por chat de texto o voz (este último de gran respuesta durante mis pruebas).

Blizzard también ha tomado la decisión de no implementar un sistema de progreso desigual en cuanto a las recompensas. En lugar de poner a disposición nuevas armas o equipamiento poderoso, vamos ganando cajas de botín compuestas por elementos de personalización cosmética y, de vez en cuando, dinero virtual del juego. También se pueden comprar estos objetos mediante microtransacciones, pero no es obligatorio; con dedicación puedes obtener ese traje para Mercy basado en Diablo.

La oferta jugable actual de Overwatch incluye cuatro variantes principales: Partidas Rápidas, Prácticas con IA, Partidas Personalizadas y el Reto Semanal que cambia de una u otra manera ciertas reglas dentro de los enfrentamientos, como los tiempos de recarga de los poderes, la cantidad de salud inicial o que cada jugador aparezca con héroes al azar. Dentro de ellas se ejecutan los modos base que están definidos por el diseño de cada escenario. En unos escoltamos una carga, en otros capturamos puntos de control y algunos son combinaciones Captura/Escolta. Blizzard lanzará en unas semanas una lista competitiva con ranking de temporadas, pero sólo hasta que la probemos sabremos si hace una diferencia o clasifica mejor a los jugadores en el matchmaking.

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Podrá parecer poco, pero la cantidad de mapas de Overwatch es notable y, sobre todo, de gran construcción. Doce escenarios ubicados en diferentes lugares del mundo, con trazados bien combinados con el diseño artístico elegido para todo el juego, parecido a las películas de animación CGI de Pixar o Dreamworks. Si bien es cierto que la interactividad con ellos es algo limitada, la cantidad de rutas, secretos de otras franquicias de Blizzard y espectaculares acabados hacen que nos sintamos rodeados de energía mientras cumplimos con nuestras misiones. El apartado sonoro eleva lo que las sensaciones visuales ya logran, destacándose las voces tanto en inglés como en español latino y las opciones de audio para headsets mejoradas cuando se activa la opción Dolby Atmos.

Para completar, Overwatch está construido de forma que genera un ambiente donde todos pueden salir premiados, no solo con dinero del juego o puntos de experiencia sino con el reconocimiento de aliados y rivales. Todos los jugadores pueden obtener puntos en cada partida sin importar el personaje que usen. De acuerdo al rendimiento de cada uno en la partida, el sistema elige a un grupo de participantes destacados a los cuales podemos “felicitar” mediante una votación.

En sí no hay una tabla donde diga que eres el mejor o el peor del grupo: todo se trata de hacer tus roles lo mejor posible para llevar al equipo a la victoria o perder de manera honorable. Lo importante es salir al final de cada partida con una sonrisa de oreja a oreja y, más importante, tener las ganas de jugar otra vez. También está La Jugada de La Partida, una repetición del momento más espectacular según el sistema. Igualmente se guardan de manera temporal momentos destacados de nuestros juegos, aunque para compartirlos debemos grabarlos con un software de captura o aplicación externa al programa.

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Overwatch tiene imperfecciones, algunas suavizadas luego de las fases de prueba pero se mantienen debido a factores más complejos de corregir que tendrán que analizarse para futuros contenidos. Por ejemplo, el diseño de los puntos finales en algunos escenarios favorece en exceso a los equipos en defensa, como Hanamura y Templo de Anubis; un puñado de héroes lucen muy poderosos con relación al resto, en especial Bastion y Roadhog; ocasionalmente los tiempos de búsqueda de partida son un poco extensos, y, al faltar la lista competitiva, el matchmaking puede fundir en un grupo a novatos y veteranos de manera desigual. Aún así, considero que es un título sólido a nivel técnico general, donde nunca experimenté desconexiones, caídas en la tasa de refresco ni problemas de registro en los disparos que afecten la experiencia, sin importar si lo juegas en PC o consolas.

Una de las preguntas que más he leído y escuchado es “¿por qué pagar por Overwatch?”. La verdad lo merece. Aparte del contenido de calidad que ya ofrece, el estudio ha asegurado que todo el material central será distribuido de manera gratuita de aquí en adelante. Esto quiere decir que los nuevos héroes y mapas llegarán sin costo adicional a todos los que tengan el juego base o lo adquieran en el futuro. Si este concepto se maneja adecuadamente, tendremos en nuestras manos un título de alta rejugabilidad que se mantendrá fresco y con una comunidad en igualdad de condiciones. Ahora, si eres un lobo solitario o buscas experiencias de campaña para un jugador, no creo que este juego sea lo tuyo.

Hace mucho tiempo que un shooter no me hacía sentir feliz o emocionado al jugar; no porque haya falta de títulos de calidad en el género, sino porque Overwatch se sale del molde oscuro, hiperrealista y solitario. Si bien su diseño es amigable, no pierde profundidad ni deja de generar esa sensación adictiva de querer otros diez minutos de competencia. Es un paquete lleno de personalidad donde se nota el esmero de Blizzard para entregarnos una gran cantidad de diversión en dosis tácticas de bello acabado estético que estimulan la exploración de personajes y ponen a disposición de todos la misma cantidad de herramientas, siendo la habilidad y el trabajo en equipo lo que harán la diferencia. Diviértete, sé un héroe y disfruta junto a amigos y rivales de esta colorida propuesta.

Reseña realizada principalmente con una copia de la versión de lanzamiento de Overwatch para PC. El juego también está disponible para Xbox One y PlayStation 4, plataformas donde hicimos pruebas más cortas para comprobar el rendimiento técnico.

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