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The Last Guardian: 6 elementos de Ico & Shadow of the Colossus

Por el Miércoles 4 de Enero de 2017
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El último juego en la terna de Fumito Ueda es un enlace al pasado.

Imagen: Ico (Verse)

The Last Guardian (acá nuestra reseña) es un juego intrigante por sí mismo, no solo debido a la crónica de su desarrollo por cerca de una década, sino al enfoque en la particular relación entre un chico y una gigante bestia híbrida (mezcla de perro, gato y ave) llamada Trico. El título es parte de ese misterioso mundo creado por Fumito Ueda en Ico y expandido en su precuela espiritual Shadow of the Colossus, pero los jugadores no necesitan haber pasado alguno de estos para adentrarse en la odisea por liberar a la entrañable criatura.

Sin embargo, en orden para apreciar de mayor manera The Last Guardian, es muy recomendable recorrer primero las dos entregas previas de Ueda en caso de no haberlo hecho, y así descubrir la clara evolución en las mecánicas naturales de Team Ico. Tomando elementos de Ico & Shadow of the Colossus, el equipo detrás construyó una nueva experiencia basada en lecciones familiares y estrategias, entre las cuales se destacan grandes pilares como los presentados a continuación.

  1. Trico (Shadow of the Colossus)

No es como si el deuteragonista y estrella revelación en The Last Guardian hubiese aparecido de alguna manera en los juegos previos de Team Ico, pero la mecánica de movimiento y jugabilidad alrededor de gigantescas criaturas era por supuesto el concepto principal de Shadow of the Colossus. La influencia de aquel trabajo de 11 años se pude ver claramente mejorada por la forma en que Trico se desplaza a través del entorno lleno de ‘colosales’ ruinas, interactuando además con objetos. El equipo suavizó la experiencia cuando se trata de criaturas gigantes en un mundo de juego, en esta ocasión con una especie más orgánica que los rocosos Colossi. Muchas de las acciones y ataques de Trico son notablemente heredadas de ellos.

  1. Amigo y protector (Ico, Shadow of the Colossus)

Tanto Ico como Shadow of the Colossus exponen la construcción de relaciones; por un lado, con Yorda, por el otro, con Agro. En ambos casos gastamos la mayor parte del tiempo explorando terrenos con ellos, lo cual inevitablemente forja una relación de afecto. Pero en ningún caso profundizamos en ella con algunos diálogos relevantes, pues la lengua de Yorda es una completamente diferente, y Agro pues… es un equino. En lugar de explicar el significado de la conexión entre Ico y Wander con sus respectivos acompañantes, la falta de comunicación crea una especie de espacio vacío para que los jugadores lo llenen por sí mismos. Prácticamente lo que Nintendo ha estado predicando durante años con la ausencia de voz para Link en The Legend of Zelda. The Last Guardian retiene la inhabilidad de sus héroes para mantener conversaciones, pero en su lugar le otorga manerismos y comportamientos a Trico que lo hacen sentir más vivo -y eso que Agro es uno de los caballos mejor logrados en los videojuegos con todo y su terquedad ocasional-. No solamente consigues apreciar a Trico por pasar tiempo con él, sino que descubres el verdadero sentido de su personalidad.

  1. Acertijos para dos (Ico)

Fue uno de los primeros juegos de PlayStation 2 pero no se le conoce a Ico por ser precisamente complicado. El reto de aquel título residía en la adición de Yorda y su extraña inhabilidad para realizar incluso saltos no muy exigentes. Ya que como Ico debías escoltar a Yorda a través del antiguo castillo donde se encontraban como prisioneros, la mayoría de puzzles se trataban de encontrar una manera de avanzar juntos, con muy pocas separaciones hasta el segmento final. Ese espíritu de trabajo en equipo y cooperación fue impregnado en The Last Guardian, donde muchos obstáculos vinculan directamente al chico y a Trico, cada uno con su labor específica. No es una fórmula patentada por Fumito Ueda pues juegos así hay varios, pero sin duda recuerdan los primeros días con Ico y una a veces irritante Yorda.

  1. Este lado arriba (Ico, Shadow of the Colossus)

Escalar, siempre escalar. Ico tenía sus cadenas y bordes, mientras que Shadow of the Colossus sus 16 vulnerables bestias. The Last Guardian utiliza ambos aspectos en diferentes situaciones. Puedes escalar a Trico como si fuese un Colossi aunque con mecánicas simplificadas, afortunadamente, o cuando no estás en el lomo de la criatura te encuentras saltando entre pilares y barrancos de las antiguas ruinas. A veces necesitas subir primero en Trico para poder alcanzar una cadena o roca y continuar el ascenso en solitario, o utilizar su cola como si fuese una cuerda. Todo esto añade un impresionante sentido de verticalidad al mundo de juego, que nos empuja a mirar siempre hacia arriba para encontrar las pistas de llegar a estar atascado. Aunque curiosamente otro buen consejo es mirar hacia abajo, a donde se extiende en picada todo el misterioso entorno creado por Team Ico y que fácilmente podemos ‘pasar por alto’.

  1. Muévete Ch-ico (Ico)

En términos de movimiento del personaje principal, el chico de The Last Guardian se siente más similar a Ico que a Wander. Posee cierto sentido de peso, lo cual le otorga ventajas y desventajas. Por ejemplo, verlo tropezar cuando el jugador cambia rápidamente de dirección lo hace ver auténtico, pero interfiere con la habilidad para hacer movimientos más precisos. Su salto entre plataformas puede llegar a sentirse poco certero, haciendo difícil juzgar la distancia cuando se trata de un salto crucial. Al igual que con Ico, las opciones de combate son limitadas, así que las principales actividades del chico son correr, saltar y agarrarse de lo que pueda. Eso sí, en lugar de un simple pedazo de madera, puedes disponer de Trico para recibir protección en caso de enemigos.

  1. La Sombra del Guardián (Shadow of the Colossus)

Mientras en el primer juego de Fumito Ueda el objetivo era escapar de una inmensa fortaleza, al final Ico y Yorda llegaban en un pequeño barco hasta una playa que bien podía relacionarse con la ubicada al suroeste de las Tierras Prohibidas. Shadow of the Colossus brindó ese sentido de escala que convertía su exploración en la experiencia central del juego. Un extenso territorio congelado en el tiempo, desolado y a la espera de un intruso que irrumpiera el dormir de sus colosales habitantes. O que se dedicara a cazar lagartijas y recolectar frutos. El vértigo que podías sentir al mirar hacia abajo desde una antigua torre o intentando escalar hacia el mítico jardín secreto era indescriptible. El roce de un ala de Colossi surcando el aire puede sentirse de vuelta en The Last Guardian, aunque de forma diferente. Sobre el lomo de Trico, puedes escalar torres de un simple salto, aun quedando con un interminable tramo por ascender. Pero es ese sentido de escala en este nuevo mundo el que nos recuerda las Tierras Prohibidas y hace ver la fortaleza de Ico mucho más pequeña. Pero en general, somos nosotros como jugadores los que nos llegamos a sentir muy pequeños con tan asombroso ambiente.

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