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Bad Boys para siempre – Reseña

Los ‘dos policías rebeldes’ están de regreso. ¿Sirvieron los 17 años de espera?

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Parece mentira, pero han pasado casi 17 años desde que vimos a Will Smith y Martin Lawrence interpretar a Mike y Marcus por última vez. Bad Boys II —estrenada en 2003—  también se hizo esperar, pues llegó a los cines ocho años después de la primera parte, la cual vimos en 1995. 

Esas dos películas han sido excelentes ejemplos de los peores vicios del cine de acción de sus respectivas épocas. La primera Bad Boys, conocida aquí como Dos Policías Rebeldes, no era más que la típica ‘buddy movie’ con una damisela en peligro y una trama forzada de identidades mezcladas. Por su parte, la secuela fue un festival de escenas de acción exageradas, humor de mal gusto y trama irrelevante que definiría el estilo del director Michael Bay durante muchos años.

¿Qué podía esperar de Bad Boys para siempre? Pensé que iba a ser un intento desesperado de pegarse a un nombre conocido repitiendo los chistes malos del pasado. Lo mismo que tantas otras franquicias que han intentado ‘volver’ en los últimos años.

Imaginen mi sorpresa al encontrarme con un buen filme de acción, personajes que despiertan simpatía, buenos chistes y una madurez que jamás imaginé venir de una franquicia infame por sus bromas sexistas y homofóbicas.

¿Cómo es esto posible? Para comenzar, Michael Bay ya no está en la silla del director. Aunque no se ha despedido completamente de la película (ya verán a qué me refiero), los responsables son Bilall Fallah y Adil El Arbi. Esta pareja de directores belgas hicieron algo increíble: lograron que esta franquicia y sus personajes maduraran.

Con 25 años de historia como detectives de policía en Miami, Mike Lowrey (Will Smith) y Marcus Burnett (Martin Lawrence) siguen siendo compañeros y mejores amigos. Marcus se acaba de convertir en abuelo y está considerando seriamente retirarse, este vez de verdad. Por su parte, Mike quiere seguir siendo un soltero empedernido, arriesgando la vida en las calles y ser ‘Bad Boys’ con su amigo para siempre. La realidad llega golpeando cuando un atentado contra él lo deja en medio de la vida y la muerte.

Seis meses después, cuando finalmente se recupera y quiere buscar venganza contra el sicario, se encuentra con un compañero que se ha retirado, un nuevo equipo de policía que no quiere saber nada de sus ‘viejas tácticas’ y un cartel que quiere verlo muerto.

A simple vista, esta parece ser la típica trama de un filme policíaco de acción. Bueno, lo es, pero sirve a la perfección para dar una lección a estos personajes. Mike se da cuenta que no es inmortal. La vida que ha llevado durante tanto tiempo le ha impedido forjar relaciones duraderas más allá de la que tiene con su compañero y corre el riesgo de quedarse solo. Durante todo el filme está tratando de seguir adelante como si nada hubiera pasado. Actúa de la forma irresponsable de siempre, pero el mundo lo ha dejado atrás a nivel personal y profesional. Estos temas no son originales y ya han sido la base de otras películas de acción, pero resulta novedoso verlos aquí.

El mejor ejemplo de esto es ARMA. Este nuevo equipo de policías especializados usa tecnología y tácticas especiales para lograr lo mismo que Mike hacía mediante amenazas y brutalidad policial. Tratan de ayudarlo, pero las mismas acciones del viejo detective entorpecen su labor. Aunque estos personajes —interpretados por Paola Nuñez, Alexander Ludwig, Charles Melton y Vanessa Hudgens— no tienen mucho trasfondo, cuentan con personalidades suficientemente marcadas como para resultar agradables.

Esta también es la primera vez en la serie que hay peso dramático en lo que ocurre. Aquí hay muertes trágicas y momentos de angustia que estarían fuera de lugar en las películas anteriores, las cuales hacían a un lado la idea del daño colateral. No crean que todo es drama, pues el humor sigue siendo clave en el desarrollo. Los momentos graciosos entre Smith y Lawrence funcionan mejor que nunca. La base de esta comedia sigue siendo la depreciación de Marcus a causa de vivir una vida familiar ‘aburrida’ en contraste con el mundo ‘playboy’ de Mike, pero en esta ocasión, la soltería y lujos de él ya no parecen tan prestigiosos.

Las escenas de acción definitivamente no son tan vistosas como las de Bad Boys II. Son ligeramente (sólo ligeramente) más realistas, pero también más fáciles de seguir. Los tiroteos y persecuciones siguen resultando emocionantes aunque ya no hayan carros volando por encima de los personajes ni estén enfrentando a todo el ejército de un país comunista. No van a pasar a la historia ni van a ser muy recordadas al salir del cine, pero se disfrutan.

A nivel estético, Bad Boys para siempre recuerda el fuerte contraste de color y la vistosidad de los trabajos de Michael Bay. Los carros lujosos y las tomas aéreas siguen presentes, aunque se ha dejado de lado la sexualización femenina que caracterizaba estas películas. Eso no significa que no tenga mujeres bellas en atuendos reveladores, pero al menos la cámara ya no les recorre todo el cuerpo de forma insidiosa.

La música que acompaña la acción pertenece casi exclusivamente al género urbano. Aquellos que no gusten del hip hop y el reguetón es mejor que se vayan preparando, pues suenan casi sin cesar. De hecho, un conocido reguetonero interpreta a uno de los villanos.

Bad Boys para siempre es una buena película de acción. El problema es que, como pasa con otras similares, no va a resaltar en un mundo en el que ya existen los filmes de Misión Imposible y John Wick. No hay nada original aquí, pero gana puntos por demostrar que incluso una franquicia de ‘cine estúpido’ como ésta puede madurar sin perder su gracia.

Si eso no es lo que buscan y desean volver a la acción demencial y exagerada de Michael Bay, siempre pueden recurrir a Escuadrón 6, la cual pueden ver en Netflix.

Bad Boys para siempre
3.3/5 Nota
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