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Cine y TV

El Agente de C.I.P.O.L. – La reseña

Guy Ritchie regresa con su inteligente comedia negra llena de acción.

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¿Qué podemos esperar de un tipo como Guy Ritchie? Bueno, bastante, pues él mismo se colocó la vara muy alta cuando en 1998 debutó en los largometrajes con Juegos, trampas y dos armas humeantes (Lock, Stock and Two Smoking Barrels), una cinta que en su época dejó boquiabiertos tanto a expertos como aficionados. Desde entonces, este director británico nos ha sorprendido con otras cintas como Snatch (2000) y RocknRolla (2008) e incluso sus dos entregas basadas en Sherlock Holmes (2009 y 2011) fueron bien recibidas por la crítica (aunque en lo personal la primera me aburrió). Ahora, la apuesta de Ritchie es El Agente de C.I.P.O.L. (The Man from U.N.C.L.E.), una película inspirada en una serie de televisión transmitida entre 1964 y 1968.

El hecho de que a El Agente de C.I.P.O.L. llegue al cine en estos momentos es una muy buena movida, pues el contexto actual le confiere a la cinta la ventaja del hype de la nostalgia y la «onda retro». Ritchie y su equipo llevan a la gran pantalla una historia de espionaje, acción y comedia ubicada en el clímax de la Guerra Fría.

Todo empieza en 1963 cuando Napoleon Solo (Henry Cavill), un prodigioso ladrón profesional que ha sido reclutado por la CIA, rescata a Gaby Teller (Alicia Vikander), la hija de un científico nazi que decidió colaborar con el Gobierno de los Estados Unidos. El problema radica en que el Dr. Udo Teller (Christian Berkel) ha desaparecido y descubren que Rudi (Sylvester Groth), el tío de Gaby, está trabajando para Alexander y Victoria Vinciguerra (Luca CalvaniElizabeth Debicki), una pareja de esposos simpatizantes del nazismo muy ricos y poderosos que planean usar las habilidades del Dr. Teller para crear una bomba atómica. Por representar una grave amenaza, la KGB y la CIA hacen lo impensable, trabajar juntos para impedir una catástrofe nuclear, y es ahí donde el Agente soviético Illya Kuryakin (Armie Hammer) entra en acción haciendo equipo con Solo y Gaby, pues ella es la clave para poder llegar a Rudi, luego a Udo y así destruir los planes de los Vinciguerra.

El trío de espías llega a Roma para iniciar con su misión y para ello Illya y Gaby se hacen pasar por una pareja comprometida (bastante peculiar, por cierto) mientras que Solo complementa la estrategia quedándose cerca de los «futuros esposos» con instrucciones de interactuar poco o nada con ellos, cosa que es difícil de cumplir dada la entretenida rivalidad entre Solo y su colega comunista. A medida que avanza la historia podemos ver que cada miembro de este trío tiene una personalidad totalmente distinta a la de sus compañeros y que sin duda resultan ser un grandioso equipo que durante 116 minutos mantendrán entretenidos a quienes decidan ver esta película, en especial los dos agentes quienes conforman un «dúo dinámico» en medio de una guerra de egos.

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El Agente de C.I.P.O.L. tiene todos los elementos característicos de una película de Guy Ritchie: acción, diálogos inteligentes, una atmósfera (algo) cruda, giros intempestivos, sorpresas difíciles de predecir, situaciones irreverentes y, por supuesto, el infaltable humor negro que caracteriza la obra del director oriundo de Hatfield. Desde mi punto de vista, Ritchie regresa a la magia que lo llevó a la fama con Lock, Stock and Two Smoking Barrels y Snatch, haciendo olvidar el fiasco que tuvo en 2002 con Swept Away (protagonizada por Madonna, su esposa en aquel entonces) y lo lenta que resultó ser Revolver (2005).

Aunque el ritmo de El Agente de C.I.P.O.L. puede tornarse algo pausado, a medida que vamos avanzando las situaciones y los personajes nos adentran de nuevo a la historia recurriendo a la comedia y al factor «no te lo esperabas». ¿Y la violencia? En este tema Ritchie se alejó de la línea de Lock, Stock and Two Smoking Barrels o RocknRolla y más bien decidió seguir el legado de Sherlock Holmes, es decir, nada de violencia apostando a una trama ligera, algo misteriosa y con situaciones hilarantes (bueno, a decir verdad Sherlock Holmes no fue tan hilarante pero la idea es que entiendan el punto).

En cuanto al vestuario, esta película demuestra un gran trabajo detrás de cámaras, pues todos los elementos ubican mentalmente al espectador en los inicios de los años sesenta. Por otro lado, la mayor parte de El Agente de C.I.P.O.L. fue grabada en Italia y la impresionante manera como captura la arquitectura de Roma es tan llamativa que por momentos parece que estuvieran haciendo publicidad turística. Y si hay algo más para destacar de la producción es el tratamiento que se hizo de la supuesta tecnología de espionaje que se usaba en la época, es notorio el buen trabajo que hicieron en utilería para crear dispositivos que transmiten la idea de ser muy avanzados para los sesentas sin dejar de hacernos sonreír por lo anticuados que resultarían hoy en día.

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La elección de los tres protagonistas me parece acertada y la manera como Ritchie explota la rivalidad entre un agente de la CIA y otro de la KGB es la piedra angular de toda la trama. Si bien las actuaciones de Henry Cavill y de Armie Hammer no son suficientes para un Oscar, estos dos actores son grandes responsables de la buena impresión que deja la película, y por supuesto Alicia Vikander es la actriz ideal para ser Gaby: una mujer divertida y de humor inteligente, astuta, bonita y… bueno, verán una sorpresa de este personaje en la película. Cabe destacar la impecable actuación de Hugh Grant, quien a pesar de contar con muy pocos minutos en escena brilló interpretando a Alexander Waverly, la máxima autoridad en C.I.P.O.L.

Al momento de escribir esto no puedo recordar con exactitud la banda sonora, pero lo que sí sé es que encajaba perfectamente con las escenas que se iban presentando y además trabajaba en conjunto con el resto de la producción para evocar la temática de la Guerra Fría, los años sesenta y claramente sí sonaba como una película de espías.

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El Agente de C.I.P.O.L. es una producción de alto presupuesto (cerca de USD $75 millones, que de hecho no es tanto para la inflación presupuestal de Hollywood), pero este dinero no se siente reflejado en efectos especiales o renders; esto es bueno, pues sin duda los recursos fueron invertidos en calidad argumental. Así que si usted es de aquellos que aman las tramas y personajes vacíos pero llenas de efectos especiales sobreactuados y carentes de sentido (como el reciente trabajo de Michael Bay, para que se haga una idea), esta no es su película.

Por cierto, no se pare de la silla una vez acabe la película, encontrará una escena postcréditos. Y si al final usted hace un vínculo mental entre Kuryakin y Flippy de Happy Tree Friends y relaciona a Solo con el lado playboy de James Bond, felicitaciones, usted entendió a los personajes y les tomó un poquito de afecto.

Como es clásico en la obra de Guy Ritchie, El Agente de C.I.P.O.L. es una película llena de situaciones hilarantes, giros abruptos en el argumento y personajes irreverentes. Aquí encontrará una típica historia de espías que se diferencia de las demás por mantener al tope la sorpresa y, claro, porque le dibujará varias sonrisas en el rostro y le sacará algunas sonoras carcajadas. Si bien El Agente de C.I.P.O.L. muy en el fondo tiene influencia de James Bond no se parecen y, al contrario, distan mucho gracias a la manera en que Ritchie presenta la historia. Si a usted le gusta usar algo de su intelecto cuando ve cine, es malicioso y ama el humor negro, esta película es perfecta para usted. No es la mejor cinta de Ritchie, y puede que en algún momento se torne lenta, pero no perderá su dinero ni su tiempo. ¡Ah! Y prepárese para una segunda parte.

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