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Game of Thrones 8×03: la noche de los muertos vivientes

Llegó el momento de la esperada batalla final contra los Caminantes Blancos. ¿Estuvo a la altura de las expectativas?

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“La noche es oscura y llena de horrores”.

Esta icónica frase nunca había sido tan cierta como en este episodio, apropiadamente titulado La larga noche. La batalla de Winterfell no fue un típico choque de ejércitos, sino una historia de terror en la que los soldados poco podían hacer contra abrumadoras hordas de zombis que nada tenían que envidiar a las de World War Z o Days Gone.

También fue un combate oscuro, muy oscuro. Tan oscuro que, a los pocos minutos de iniciar el episodio, los espectadores ya se estaban quejando en redes sociales de que no podían entender la acción. Esto se debió tanto a los problemas técnicos usuales de las plataformas de HBO como a decisiones creativas. Es claro que la serie buscaba transmitir la confusión y el miedo que estaban enfrentando aquellos en el campo de batalla mediante la oscuridad. También se pretendió transmitir esa confusión mediante una ventisca que los Caminantes Blancos arrojaron contra los dragones. Efectivo, pero muchos no estuvieron contentos con el resultado.

El regreso de Melisandre no solo sirvió para revivir la trama sobre el regreso de Azor Ahai (más adelante hablaremos sobre eso), sino para iluminar literalmente las escenas. Los guerreros Dothraki levantando sus arakhs de fuego resultaron ser una imagen bastante inspiradora y ver cómo fueron derrotados rápidamente por los no-muertos fue una clara definición del nivel de la amenaza. Esta no era una batalla que los protagonistas iban a ganar fácilmente.

Game of Thrones - Juego de Tronos

Jon Snow, protagonista de otras grandes batallas de la serie, no hizo mucho en esta.

La iluminación fue mejorando poco a poco a lo largo de la noche. A los arakhs en llamas les siguió el fuego de los dragones y las trincheras incendiadas, que arrojaron más luz sobre la acción. A pesar de eso, fue en todo momento un episodio marcado por la oscuridad. Esto tenía bastante importancia temática, pues era realmente el momento más oscuro para Westeros.

Tal y como se temía, algunos personajes perdieron la vida en esta batalla. Todos ellos secundarios o terciarios. Aunque vamos a extrañar a varios, su ausencia no va afectar realmente los eventos del futuro y se les permitió completar su arco argumental satisfactoriamente. Theon Greyjoy murió protegiendo a Bran después de que este le dijera que se había convertido en un buen hombre. Ser Jorah Mormont protegió a su amada Khaleesi hasta el final. Aunque nunca logró su amor, ya había hecho las paces con ello y estuvo feliz de ganarse su respeto y perdón. También cayó Edd de la Guardia de la Noche, Beric Dondarrion, Melisandre y la pequeña Lyanna Mormont. Esta niña, adorada por los fanáticos, tuvo la muerte más épica de la noche, apuñalando en un ojo a Wun, el zombi gigante, mientras era aplastada.

Tomando en cuenta lo terrible que fue esta amenaza zombi, es una sorpresa (y un alivio) que no hayan muerto más personajes principales. Se consideraba que algunos como Tormund, Briene, Varys, Bran, Sam y Gusano gris, entre otros, eran personajes que ya habían completado su objetivo en la serie y que este era el momento perfecto para darles una salida heroica o permitir que la tragedia de su muerte aportara a la trama. Esperamos que sus vidas hayan sido perdonadas porque aún tienen roles importantes que jugar en lo que resta de la serie y no porque se busca satisfacer a los fanáticos que desean que sigan con vida.

Game of Thrones - Juego de Tronos

Ser Jorah termina su arco de redención y ve a la misma Khaleesi tratar de protegerlo.

Esto hizo que muchos sintieran que La larga noche fue un episodio menos épico de lo prometido. Tal vez fuera porque muchos vieron recientemente Avengers: Endgame o porque las expectativas eran demasiado altas, pero las confusas escenas de combate, la forma en que muchos personajes lograron escapar del peligro y las resoluciones estilo ‘deus ex machina’ dejaron un mal sabor de boca. Otros espectadores quedaron felices con la acción y las sorpresas presentadas en el último episodio de Game of Thrones.

La más grande de esas sorpresas fue ver a Arya destruyendo al Rey de la noche y, con él, a todo el ejército de los muertos. Arya Stark es uno de los personajes más queridos y una de las guerreras más hábiles de la serie —incluso la vimos superar una secuencia de sigilo que parecía sacada de un videojuego—, pero pocos creían que fuera a convertirse en la salvadora de los Siete Reinos. Recordemos la mitología de este mundo. De acuerdo a los creyentes en el Señor de la Luz, acabar con los Caminantes Blancos era el destino de la reencarnación de Azor Ahai, que forjó una espada en la sangre de su amada para evitar la Larga Noche.

Melisandre creía que esta profecía hablaba de Stannis Baratheon, luego que se trataba de Jon Snow —lo que implicaba acabar con la vida de Daenerys para poder matar al Rey de la Noche— y habían muchas teorías que explicaban que se trataba de la misma Daenerys, que ya había usado la sangre de su amado (Khal Drogo) para forjar la espada (los dragones). Todo esto se desechó para lograr uno de los momentos más sorpresivos de Game of Thrones. Aunque emocionante, esto dejó a muchos estudiosos de Canción de hielo y fuego bastante molestos. Ni el personaje ni el arma usada eran los ‘correctos’.

Juego de Tronos - Game of Thrones

Muchos esperaban que el rol de los Caminantes Blancos fuera más relevante al final.

Para dejar aún más claro que la profecía está cumplida, Melisandre y Beric murieron. Eso significa que cumplieron su destino y los designios de su dios.

Otra oportunidad perdida se dio en las criptas de Winterfell. Ya algunos habían anticipado que el Rey de la noche reviviría los cadáveres que se encontraban allí. El resultado fueron nuevas escenas ‘de terror’ con zombis aterrorizando a personas indefensas, pero no se hizo ninguna referencia a que estos eran los cadáveres de los antecesores de los Stark. No se habló de esa ofensa al legado de esta casa ni hubo una referencia trágica a los miembros de la familia que murieron recientemente. Fue bastante inconsecuente y solo sirvió para unir a Sansa y Tyrion. Algunos ya hablan de un posible romance entre ambos.

Game of Thrones - Juego de Tronos

Afortunadamente, Ned Stark no regresó en forma de zombi.

Los momentos finales del episodio fueron realmente emocionantes. El montaje de todos los personajes, acompañados de una melancólica y hermosa partitura, hicieron pensar que todo realmente estaba perdido, solo para encontrar una salvadora de último momento que permitió a todos respirar mientras llegaba el esperado amanecer.

La larga noche fue un episodio interesante. El ritmo de su acción fue tan bien balanceado que apenas se sintieron sus 80 minutos de duración, pero la confusión causada por su estética oscura le quitó algo de valor. Estuvo lleno de referencias a viejos episodios y cerró muy bien algunas tramas, pero decidió irse en contra de algunos de los temas más importantes de la serie. También tuvo escenas cuyo objetivo no fue claro y parecieron no ser más que relleno. Por eso no sorprende que haya tenido una recepción algo mixta.

Con los zombis fuera, es hora de volver al juego de tronos. La última guerra se acerca.

¿Qué opinan sobre este capítulo? ¿Fue emocionante o decepcionante? Esperamos sus comentarios. 

Preparémonos para ‘la última guerra’ con el tráiler del episodio 8×4 de Game of Thrones

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1 comentario

1 comentario

  1. Shengdi

    abril 30, 2019 en 8:22 am

    Este capítulo, objetivamente, solo sirvió para «nerfear» a Daenerys y su ejército, y más ahora que tienen que ir a enfrentar a Cersey.

    Muchas exigencias de guión, acciones sin sentido y un Jon Snow más inútil que siempre; en toda la batalla no hizo absolutamente nada (igual que en las demás).

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