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Nanatsu no Taizai (The Seven Deadly Sins): La maldición de la luz – Reseña

Una de las formas más torpes de cerrar uno de los muchos huecos argumentales de la obra original, pero que dejará contentos a los fanáticos.

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Para bien o mal, Nanatsu no Taizai —también conocido como The Seven Deadly Sins o Los siete pecados capitales— es la clase de ‘manganime’ que provoca reacciones contrarias. Mientras que algunos lo alaban por su memorable elenco de personajes principales y secundarios, otros lo critican por caer en los clichés tan característicos de las obras dirigidas a la demografía Shōnen. Aunque el debate alrededor de la calidad de la obra de Nakaba Suzuki continúa, su popularidad es innegable. Incluso tras el final del ‘manga’ y su adaptación animada, la historia de Nanatsu no Taizai continúa en Mokushiroku no Yonkishi (Four Knights of the Apocalypse) y su último largometraje: La maldición de la luz (Cursed by Light).

A diferencia de Los siete pecados capitales: Prisioneros del cielo (2018), la primera película basada en la obra de Nakaba Suzuki, La maldición de la luz es completamente canónica. Ubicada en medio del salto de tiempo en el episodio 24 de la temporada 4 del ‘anime’, esta cinta busca «solucionar» uno de los muchos huecos argumentales que dejó el ‘manga’. Sin embargo, sus buenas intenciones y el hecho de que sin duda expande la mitología del mundo creado por el ‘mangaka’ no redime su mayor falencia: no parece una producción diseñada para la gran pantalla.

Lo primero que llama la atención de The Seven Deadly Sins: Cursed by Light es su animación. No es que sea mala. Al contrario, resulta presentable en comparación con la de las últimas dos temporadas del ‘anime’. Desafortunadamente, ese es el problema. A pesar de ser una producción cinematográfica, La maldición de la luz a duras penas tiene momentos en los que luzca impresionante. En general, la animación solo parece haber igualado a lo visto en las primeras dos temporadas.

Sin embargo, la animación no es el único aspecto que hace que Nanatsu no Taizai: Cursed by Light no se sienta como una producción cinematográfica. A pesar de la importancia de los eventos que transcurren y los actores involucrados —esta es la primera aparición de Dahlia, el segundo Rey Hada; Dubs, creador de los Tesoros Sagrados; y la Deidad Suprema—, es una historia que no posee un conflicto más allá de “¡Oh, no! ¡Un nuevo villano ha aparecido!”. ¿Y qué pasa tras su derrota? Espontáneamente aparece otro. Esto hace que La maldición de la luz se sienta como una serie de eventos desconectados, pero forzados dentro de una misma narrativa.

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Más grave es lo intrascendente que resulta la cinta dentro de la historia general. Sí, Los siete pecados capitales: Cursed by Light revela qué pasó con la Deidad Suprema tras el final del ‘manganime’. No obstante, ¿qué tan necesaria era dicha respuesta? ¡Y eso no es todo! En su esfuerzo de contestarla, Nakaba Suzuki creó un nuevo hueco argumental. Al fin y al cabo, ¿no se supone que la Deidad Suprema estaba sellada? ¿Quién la liberó? Los siete pecados capitales: La maldición de la luz no responde.

Ahora, lo anterior no quiere decir que Los siete pecados capitales: Cursed by light no intente desarrollar a sus personajes. De hecho, la película dedica una buena porción a «enmendar» la relación entre Meliodas y su hermano Zeldris. Si bien la cinta establece la inseguridad que el primero siente ante la idea de no ser un buen hermano y el respeto que el último genuinamente siente hacia Meliodas, Suzuki no le saca provecho. Tras un breve monólogo, Meliodas y Zeldris aprender a convivir. El desarrollo de su relación termina siendo muy superficial e intrascendente.

A pesar de los elementos negativos mencionados, no quiere decir que los fanáticos de Nanatsu no Taizai no encontrarán algo de provecho en Cursed by Light. Esta cinta mantiene una de las fortalezas de la obra de Nakaba Suzuki: su memorable elenco de personajes y las divertidas interacciones entre los mismos. Estas contribuyen a otra de las fortalezas de la película: su ritmo. Irónicamente, la forma tan espontánea en la que suceden los eventos hace que Nanatsu no Taizai: La maldición de la luz a duras penas tenga un momento aburrido. Lo anterior no quiere decir que no tenga múltiples momentos de relleno. Todas las escenas protagonizadas por Arturo, Merlín, Hawk y Wild son 100% prescindibles y no aportan a la historia.

Desafortunadamente, es difícil recomendar The Seven Deadly Sins: Cursed by Light a alguien que no sea fanático de la obra de Nakaba Suzuki. Esto no solo se debe a que es la batalla final antes del epílogo del ‘manganime’, sino a que no ofrece escenas de acción al nivel de una producción cinematográfica ni una historia de provecho. Lo único que probablemente disfrutarán será la excelente banda sonora compuesta por Kohta Yamamoto y Hiroyuki Sawano. Las piezas más destacadas son sin lugar a duda Perfect Time <HNMT> y Sono Saki no Hikari e, interpretado por Akihito Okano.

Nanatsu no Taizai (The Seven Deadly Sins): La maldición de la luz
2.5/5 Nota
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