Debo empezar confesando que Terror en Silent Hill —la del año 2006— es una de mis películas basadas en videojuegos favoritas. La considero una obra de arte a nivel visual y aunque tiene notables problemas con su narrativa, creo que captura a la perfección el espíritu de la primera obra de Team Silent. Años después, tras ver la decepcionante secuela Terror en Silent Hill 2: La revelación 3D, desee que ojalá dejaran que el director Christophe Gans —responsable de la primera película— hiciera otro filme de la saga. Ese deseo se hizo realidad y aquí tenemos Terror en Silent Hill: Regreso al infierno (Return to Silent Hill en inglés), pero definitivamente no es la película que pensé que iba a ser.
No le voy a dar vueltas al asunto: esta es una mala película. Lo triste es que hace exactamente lo que yo quería que hiciera: tomar elementos del juego Silent Hill 2 y “remezclarlos” de una forma interesante para contar una historia diferente, pero la forma en que lo hace es realmente extraña y el resultado es una película sin pies ni cabeza que decepcionó enormemente a los fanáticos. ¿Qué es lo que hizo tan mal? Vamos a tratar de descubrirlo pero antes debo advertirles que este artículo no solo tiene spoilers del filme, sino también del juego de 2001 y su remake de 2024.
El “espíritu” del juego
Si jugaron el Silent Hill 2 original o su ‘remake’, saben que es esta es la historia de un hombre llamado James Sunderland visita el pueblo maldito en busca de su esposa Mary, quien le envió una carta diciéndole que lo esperaba allí a pesar de llevar tiempo fallecida. Aunque la trama está abierta a múltiples interpretaciones, es ampliamente aceptado que los eventos representan el castigo que él recibe o se autoinflige por haber matado a su esposa, un hecho con el que no es capaz de lidiar conscientemente.

Este juego usa muchos elementos simbólicos para representar los sentimientos de culpa de James y su incapacidad de hacer duelo. Los monstruos del pueblo representan de una forma u otra a su esposa, la enfermedad que ella sufría, la frustración sexual de James y hay cosas que nunca se explican directamente. Esta forma de contar la historia es una de las razones por las que Silent Hill 2 es tan impactante y es considerado uno de los grandes clásicos de su género. Si quieren un análisis a fondo de la trama del juego, su simbolismo y las diferentes interpretaciones que tiene, pueden encontrarlo aquí.
La película Terror en Silent Hill: Regreso al infierno quiere producir en la audiencia los mismos sentimientos y emociones que el juego produjo en sus jugadores, pero fracasa estrepitosamente.
Los cambios de la película
Los mayores cambios que hace Terror en Silent Hill: Regreso al infierno respecto a Silent Hill 2 están en el personaje de Mary. La presencia de ella en el juego se sentía solo a través de James y de su contraste con María, una versión de ella creada por el poder del pueblo (o por la mente de James, o por ambos) que es todo lo contrario a lo que era ella. Por su parte, en el filme tenemos muchas escenas con recuerdos en los que ella está presente y llegamos a “conocerla mejor”.

Esta no es necesariamente una mala idea por la forma en que la película altera la relación entre James y Mary. Aquí no están casados, sino que eran novios que vivían juntos en Silent Hill hasta que él descubre que ella es parte de un extraño culto religioso que la droga y bebé su sangre (o eso es lo que parece que el culto hace, lo que vemos no es exactamente claro). Esto los lleva a una pelea y él la abandona, pero nunca supera su relación y cuando regresa tiempo después, ella está a punto de morir debido a las drogas que el culto le obligó a tomar desde que era niña. Aquí, James la mata porque ella se lo pide, a diferencia del juego donde es ambiguo si lo hizo porque no quería verla sufrir más o porque estaba frustrado de verse atado a una mujer enferma.
En esencia, no me opongo a estos nuevos elementos introducidos en la película. Los cultos son un elemento clave en el ‘lore’ de Silent Hill y vincular a Mary con ellos podía haber dado una nueva dimensión a esta película. Tristemente, es desaprovechado por completo y termina sintiéndose como algo forzado. La relación de Mary con el culto podía haber sido reemplazada con cualquier dificultad “normal” en la vida de una pareja y no habría cambiado en nada el desarrollo de la película.
Las tres (cuatro) Marys
Otro elemento que también se habría podido quitar sin afectar nada es a Maria. El “doble” de Mary es uno de los aspectos más importantes del juego Silent Hill 2 y quién nos ayuda a entender cómo era la relación de James con su fallecida esposa. En la película no hay necesidad de ella en ese rol porque los ‘flashbacks’ ya muestran de forma muy clara cómo fue ese noviazgo y además Mary no parece ser una mujer tan aparentemente recatada como su contraparte en el juego, por lo que el contraste de ambas tampoco tiene sentido.

Y tiene aún menos sentido si tomamos en cuenta que todas las otras mujeres de Terror en Silent Hill: Regreso al infierno ya representan a Mary en otros aspectos. Este es otro cambio radical respecto al juego y es que tanto Ángela como Laura SON Mary.
Ángela —que es interpretada por la misma actriz que hace de Mary y Maria— representa a la Mary traumada por los abusos que sufrió de parte de su padre cuando era niña, mientras que Laura representa a la Mary que creció sin amor. De nuevo, esta no es necesariamente una mala idea, pero la película no sabe cómo desarrollar este elemento y lo trata simplemente como una “sorpresa inesperada” que se revela de una manera ridícula.
Si tomamos en cuenta que las habitantes del pueblo maldito son Mary y los monstruos también son versiones de Mary, el culto (los insectos) o el mismo James (Pyramid Head), ¿qué vienen siendo Eddie y el vagabundo que James encuentra al comienzo de la película? Estos personajes no tienen mucho sentido dentro la ya lógica de la película y rompen con sus propias reglas. El caso de Eddie es el más grave porque —igual que María— parece estar aquí solo porque es un personaje en el juego, no importa que no tenga nada qué hacer.
Un final feliz
Si recuerdan el final de la primera película saben que el pueblo en realidad era una especie de inframundo en el que Alessa torturaba a quienes abusaron de ella y en realidad ya todos estaban muertos. En Terror en Silent Hill: Regreso al infierno el pueblo está literalmente dentro de la mente de James. Esto no es una idea nueva y de hecho muchos interpretan que los eventos del juego también están ocurriendo en la cabeza del protagonista, pero el tratamiento que tienen aquí es pésimo.
El pueblo maldito de la película es la forma en que James está combatiendo su trauma por la pérdida de Mary porque se niega a aceptar lo ocurrido. Al final de la película, cuando recuerda que ella le pidió que lo matara y él lo hizo, vemos a Mary transformarse en una criatura similar a una polilla y el finalmente acepta su muerte, toma su cuerpo y se sumerge con él en el lago de forma similar a uno de los finales del juego.

Ese sería el final “En el agua”, el cual es muy hermoso pero profundamente trágico porque James acepta que simplemente no puede vivir sabiendo lo que hizo. Ese hubiera sido un final más que aceptable para el filme dentro de su propia y extraña lógica interna, pero la película sigue.
El tiempo se devuelve al momento en que James y Mary se conocen, pero cambia las cosas para que en vez de seguirla a Silent Hill, ambos se alejen del pueblo y tengan una nueva oportunidad de ser felices juntos… y esto no tiene ningún sentido lógico ni temático.
Los temas de filme “parecen” ser los mismos que los del juego: el duelo y la culpa, pero con este final sabotea su mensaje sobre aceptar la muerte de un ser querido y tratar de redimirse, sino que le da a James una segunda oportunidad que no merece y su mensaje parece ser “no importa lo que pase siempre vamos a tener nuevas oportunidades de arreglarlo todo”, lo cual es una ideología muy peligrosa.
A nivel de la trama, no hay explicación para esto. A pesar de la presencia del culto, en el Silent Hill de la película no parecen haber poderes sobrenaturales y todos los monstruos existen solo en la mente de James, así que no hay explicación para este “viaje en el tiempo”.
Hay dos teorías que podrían explicar el final de Terror en Silent Hill: Regreso al infierno y uno es que al final de la película James simplemente está teniendo una visión de lo que hubiera deseado justo antes de morir. El otro es que la droga que el culto le daba a Mary en verdad la transformó en un dios o demonio, lo que le dio el poder de cambiar los eventos. No hay mucha evidencia que soporte ninguna de las dos teorías.
¿Por qué los fans de Silent Hill odiaron esta película?
Usualmente se nos presenta a los ‘gamers’ como una comunidad caprichosa y demasiado apegada a los juegos que no tolera los cambios a aquello que ama. Aunque tristemente hay mucho de cierto en ello, en esta ocasión las críticas negativas están justificadas.
Terror en Silent Hill: Regreso al infierno no es una mala película porque cambie cosas respecto a Silent Hill 2. No es mala porque no “respeta” las ideas del juego. Es mala porque no sabe qué hacer con los elementos originales de la historia y no sabe integrar bien los elementos nuevos, resultando en una trama incoherente llena de momentos absurdos.

Debido a esto, los fanáticos del juego ven que su “obra de arte” ha quedado mancillada por asociación. Los ‘gamers’ son terriblemente defensivos con sus juegos favoritos y tienen a reaccionar con fuerza cuando se les ataca. Ven esta película como un ataque. Eso por supuesto, no justifica la toxicidad que se ha visto contra el director y los actores de la película.
Como ya dije, había potencial en los cambios que introdujeron. Los recuerdos con Mary, la idea de que Ángela y Laura sean parte de ellas y la aparición del culto tenían potencial para hacer cosas interesantes y llamativas dentro del contexto general provisto por Silent Hill 2, pero por alguna razón Christophe Gans sintió que también era necesario mantener cosas del juego sin importar que no encajaran con sus nuevas ideas, alienando tanto a los ‘gamers’ como a quienes simplemente querían ver una buena película de terror.
Si hubiera logrado encontrar un buen equilibrio entre esos elementos, hubiera podido salvar la película. Los demás problemas que tiene —la terrible edición, mediocres efectos visuales y una barba que se ve demasiado falsa— hubieran sido fáciles de perdonar si la historia hubiera funcionado
Y eso es una lástima porque hay otras cosas buenas aquí. Visualmente sigue siendo increíblemente llamativa y los diseños de los monstruos —tanto los que vienen de los juegos como los nuevos— son muy buenos.
Las historias de Silent Hill todavía tienen potencial para funcionar como filmes y sé que Christophe Gans tenía el talento necesario para trasladarlas a la gran pantalla, pero tal vez ya no lo tenga. Han pasado dos décadas desde que hizo la anterior película de la saga y en el tiempo que pasó entre esa y la que hoy nos ocupa solo dirigió una más —La bella y la bestia— que resultó bastante mediocre. ¿Será que ya no tiene el toque?
En todo caso, Terror en Silent Hill: Regreso al infierno (Return to Silent Hill) ha pasado a engrosar la enorme lista de malas adaptaciones de videojuegos al cine.


