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Cine y TV

Proyecto Géminis – Reseña

Will Smith contra Will Smith en Cartagena.

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Will Smith es uno de los actores más populares de la actualidad. El actor de Día de la Independencia y En busca de la felicidad ha demostrado ser capaz de atraer a las audiencias con toda clase de roles, desde los más cómicos y divertidos hasta los más dramáticos y llenos de sufrimiento. Realmente rebosa carisma.

Ese carisma no sale a relucir en Proyecto Géminis, una película de acción que trata de llamar la atención con una curiosa premisa: Will Smith enfrentándose a él mismo.

Smith interpreta a Henry Brogan: un asesino del gobierno estadounidense que decide retirarse, agobiado por las muertes de las que ha sido responsable. Poco después descubre que su antiguo empleador pudo haberle mentido sobre la identidad de sus objetivos. Para encubrir la verdad, el gobierno decide eliminarlo enviando al único asesino capaz de cumplir la misión: una versión más joven del mismo Henry.

Proyecto Géminis usa dos ‘trucos’ de efectos especiales que no son desconocidos en Hollywood. El primero de ellos es el del doble rol. Poner a un actor a interpretar múltiples personajes es algo que se ha visto desde hace casi un siglo. Actores como Tom Hardy, en Legend; Jake Gyllenhaal, en Enemy; Nicholas Cage, en El ladrón de orquídeas; Sam Rockwell, en Moon; y otros más han ganado muchas alabanzas por este tipo de trabajos, sobre todo por la forma en que ambos personajes interactúan.

El otro papel de Will Smith tiene un ‘truco’ más: rejuvenecimiento digital. 

Esta técnica es relativamente nueva, pero ha avanzado mucho desde que vimos los rostros rejuvenecidos de Brad Pitt en El curioso caso de Benjamin Button y Jeff Bridges en Tron: El Legado. El actor luce exactamente como lo hacía en El Príncipe del Rap. La mayor parte del tiempo, el efecto es increíble y nos creemos que tenemos a dos Will Smith diferentes en pantalla. Pero esto ya no es novedoso. Se puede argumentar que ya había sido perfeccionado en Capitana Marvel.

Por alguna razón, la última escena de esta película parece realizada por un equipo completamente diferente. En esta, la calidad de la técnica de rejuvenecimiento se pierde por completo y el rostro de la versión joven de Smith parece sacado de una escena de video de un juego del primer PlayStation.

Proyecto Géminis tenía un tercer truco técnico bajo la manga. Fue grabada a 120 cuadros por segundo. Esto le da al filme una fluidez casi irreal. Sin embargo, son realmente pocos los teatros que van a presentarla así en todo el mundo.  

¿Qué queda entonces en este filme? Tal vez sus escenas de acción. Hay una impresionante persecución en moto por las coloridas calles de Cartagena que tiene poco que envidiar a las secuencias de sagas como Misión Imposible y Rápido y Furioso. Es realmente buena, pero hay otro problema. Esta secuencia ocurre antes de la mitad de la película y no hay nada más adelante que esté a su altura. Los demás momentos de acción no son malos, pero no tienen nada nuevo que ofrecer.

¿Al menos la trama es buena? No realmente. Es una típica historia de secretos gubernamentales y agentes ultra-competentes que se enteran de todo. En ese sentido, no se diferencia de las más aburridas entregas de la saga Bourne. No hay grandes sorpresas ni una conspiración inteligente. Es lo mismo de siempre.

¿Podemos al menos enfocarnos en las actuaciones? Tampoco. Will Smith parece cansado en su papel. Es verdad que se supone que debe interpretar a un hombre apático y atormentado, pero esto lo hace terriblemente aburrido. Aunque no le faltan las bromas, ninguna especialmente graciosa, la mayor parte del tiempo se la pasa lamentándose sobre su vida. Su versión más joven es igual. El problema es que intenta ser una película introspectiva sobre los sacrificios que hacen los agentes del gobierno, pero no tiene suficiente material ni profundidad para lograrlo. A causa de esto, lo que debía ser un emocionante filme de acción se vuelve lento y aburrido.

Ang Lee, su director, es un celebrado cineasta al que debemos impresionantes obras como Crimen y Lujuria y El Tigre y el Dragón. Él es capaz de combinar emocionantes escenas de acción con profundidad emocional, pero en Proyecto Géminis le pasó lo mismo que con Hulk. No pudo encontrar un buen equilibrio y las escenas en las que los personajes hablan y expresan sus sentimientos se sienten fuera de lugar. Solo sirven para alargar el filme presentando aspectos de sus personajes que eran obvios.

Will Smith no es el único actor aquí. Lo acompañan Mary Elizabeth Winstead, Benedict Wong y Clive Owen. Todos hacen bien su trabajo, pero nada más allá de lo que les exigen los arquetipos de ‘agente femenina’, ‘compañero de aventuras’ y ‘villano corporativo’. Al menos no se fuerza una tensión romántica entre los personajes de Winstead y Smith, lo cual hubiera sido bastante incómodo.

Proyecto Géminis es entretenida en ocasiones, tiene una escena de acción de lujo y da gusto ver de nuevo a un joven ‘Príncipe del Rap’. Lastimosamente, no destaca en ningún aspecto y será olvidada rápidamente gracias los montones de películas de acción similares que salen todos los meses. Recomendada a fanáticos enardecidos de Will Smith. Los demás pueden hacerla a un lado y quedarse en casa viendo de nuevo Misión imposible: Repercusión, una película muy superior.

Proyecto Géminis
2.8/5 Nota
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