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Cine y TV

Proyecto Power – Reseña

¡Superpoderes para todos!

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Han pasado dos décadas desde el estreno de X-Men en la pantalla grande, una de las películas a las que debemos el ‘boom’ del cine de superhéroes. Este género no podía ser más popular en 2020. Tenemos filmes de este tipo por todos lados y estos personajes ya aparecen hasta en historias de terror. Proyecto Power, de Netflix, es otra de esas películas. Introduce el tema de las personas con poderes en un tipo de historia con el que inicialmente no parece compatible: un ‘thriller’ de crimen y venganza.

Vamos a ver si esta combinación resulta exitosa o si es un intento más de aprovechar el éxito de los superhéroes sin ofrecer nada valioso o diferente.

El concepto que nos presenta Proyecto Power tiene bastante potencial. Una píldora llamada Power se encuentra en circulación en el bajo mundo de Nueva Orleans. Cualquier persona que consuma una, obtiene un superpoder durante cinco minutos. Inicialmente, nadie sabe cuál poder le tocará y existe la posibilidad de que los efectos puedan matarlos. Eso no impide que muchos la consuman para sentir nuevas emociones o aprovechar los poderes para cometer crímenes.

En medio de este escenario tenemos a nuestro trío protagonista. Art (Jamie Foxx) es un ex-soldado que busca a su hija, la cual está secuestrada por los creadores de la droga. Frank (Joseph Gordon-Levitt) es un policía que consume Power para “nivelar el campo de juego” con los criminales. Por último tenemos a Robin (Dominique Fishback), una vendedora de drogas adolescente que se ve involucrada en los planes de los otros dos.

Si algo tiene Proyecto Power, es talento actoral. Ya hemos visto en decenas de películas la capacidad que tienen Foxx y Gordon-Levitt para interpretar toda clase de personajes, sin importar lo diferentes que puedan ser. Aunque al segundo a veces ‘se les olvida’ el acento que debe poner, ambos llenan sus diálogos con mucha personalidad y se lucen en las secuencias de acción.

Pero la verdadera revelación es Dominique Fishback. A pesar de tener un papel algo cliché —adolescente afroamericana con talento para el rap que recurre a la venta de drogas para sostener a su familia—, esta joven llena al personaje de humanidad y sostiene su rol sin problemas frente a sus más famosas co-estrellas. Esta actriz tiene un futuro muy prometedor.

No importa qué tan buenos sean sus actores, lo que nos hace dar click en ‘Reproducir’ para ver esta película es su trama con superpoderes. Aquí es donde Proyecto Power flaquea. Aunque tiene algunos momentos muy vistosos, como aquel en que Art huye de un hombre de fuego al estilo de Antorcha Humana, la verdad es que estos pasan a un segundo plano en el desarrollo.

De hecho, si removemos por completo este elemento de ciencia ficción, la historia no cambiaría mucho. Tendríamos a los mismos personajes en la misma trama de crimen y narcotráfico, con los mismos tiroteos y peleas, aunque sin efectos especiales.

La razón de esto puede ser el presupuesto. Aunque luce muy bien, sobre todo gracias a un estelar trabajo de dirección de fotografía, evitan mostrar el uso de poderes por mucho tiempo y no recurren a aquellos que pueden resultar más llamativos. No esperen combates al estilo de las películas de Marvel ni a personajes arrojando rayos de energía, al menos no más de una vez.

Project Power

Esto puede resultar decepcionante para aquellos que esperaban una película de superhéroes como tal, pero lo es aún más a nivel temático. No hay grandes sorpresas ni revelaciones detrás de las píldoras de Power. Lo que es peor, la trama sobre los efectos de una droga como esa en poblaciones vulnerables ya la vimos en las primeras temporadas de Black Lightning.

En esa serie, se aprovechó esto para hablar del crimen en los barrios negros, racismo, olvido del gobierno y los problemas sistémicos de la sociedad estadounidense. En Proyecto Power, se hacen cortas menciones a algunos temas sociales que no pasan de ser eso, simples menciones. Es una oportunidad perdida de dar profundidad al tema.

Cabe mencionar que los directores Henry Joost y Ariel Schulmann (Paranormal Activity 3) y el guionista Mattson Tomlin (The Batman), son blancos. En ninguna entrevista conocida hacen referencia a haber buscado una perspectiva afroamericana de la historia que estaban contando.

Nada de esto quiere decir que esta sea una mala película, pero es dolorosamente olvidable. Aunque los personajes son entretenidos, están demasiado basados en estereotipos como para que resulten memorables. Los pocos poderes que vemos en acción no son originales. Los hemos visto mejor usados en decenas de películas, cómics, videojuegos y series de televisión.

Proyecto Power es una perfecta “película de tarde de domingo”. Entretiene, causa un par de risas y emociona en alguna de sus secuencias, pero no creemos que vaya a desatar conversaciones interesantes y nadie va a correr a comprar un Funko Pop de los personajes.

Ya que fue suficientemente exitosa (estuvo entre las más vistas en Netflix Colombia durante su primer fin de semana), han habido rumores de una segunda parte. Tal vez, con un poco más de presupuesto e imaginación, la secuela valga más la pena. El planteamiento de esta posible franquicia tiene suficiente potencial.

Proyecto Power
3.1/5 Nota
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