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Cine y TV

Ready Player One – La reseña

Esta película familiar de Spielberg logra contarnos una historia entre un mar de referencias.

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Ready Player One es un libro de Ernest Cline lanzado en 2011. Dentro de este, que transcurre en 2045, jugadores participan en un mundo de realidad virtual llamado el Oasis, en el que pueden tener la forma que deseen y hacer todo lo que quieran. El creador de este mundo virtual es James Halliday, que al morir ofrece toda su fortuna y el control de su empresa al que logre encontrar tres llaves secretas ocultas dentro del universo virtual.

Este es el entorno que le da la vida al mundo de Ready Player One, un lugar completamente artificial en el que las personas pueden vivir a sus anchas. El mundo en el que existe el Oasis es completamente distópico, uno en el que la escasez de recursos y las condiciones infrahumanas son la única constante. Es común que las personas utilicen el Oasis como una forma de escape, así como una segunda vida en la cual pueden existir bajo sus propios términos.

Debido a que Halliday era un fanático de la cultura pop de los ochenta, la búsqueda del Oasis y el orden social giran alrededor de su obsesión. La ficción de Ready Player One está saturada con referencias a absolutamente todo, desde directores de cine y ficción literaria hasta videojuegos y tiras cómicas. No hay nada que no sirva a Cline para dar detalles a su ficción distópica. A este mundo nos introduce el protagonista, Wade Watts, un huérfano que vive con su tía.

La trama inicia una vez Watts conoce a una misteriosa mujer llamada Art3mis. Ella, al igual que él, persiguen las tres llaves de Halliday para hacerse con el control del Oasis. Junto a nuestros protagonistas y antagonistas, será la figura de Halliday la que sostendrá la ficción sobresaturada de Ready Player One, dando efectividad a la cinta.

Ready Player One

Lo primero que hay que hacer es hablar de la dificultad del trabajo de Spielberg al hacer una adaptación cinematográfica de Ready Player One. Debido al contenido altamente cargado de referencias, la misma ficción o los personajes podrían haberse perdido debajo de las mismas. La dificultad real radicaba en no distanciar a las personas a las que no está dirigida esta ficción, aquellas que quieren hallarse en un personaje y su historia sin requerir de conocimientos previos. La obra de Cline es culpable de apelar a un nicho muy específico, algo que podría haber traido dificultades a la hora de volverse una película familiar.

La dirección de Spielberg puede, en ese caso, considerarse exitosa. No sólo no se centra en las referencias, las cuales son tan sólo un vehículo para la narrativa, sino que encuentra en sus personajes un elemento puramente humano. Es alrededor de este núcleo que puede considerarse que la ficción propuesta funciona, ya que no es exclusivamente un collage de referencias. La película trata sobre la obsesión, remordimientos y escapismo. Sobre la llamativa idea de desandar el camino recorrido y volver a una época más simple.

La búsqueda de las llaves se realiza en la psique de Halliday, no en las múltiples referencias. Es dentro de sus remordimientos y deseos donde los personajes encontrarán la respuesta a los misterios establecidos por el creador del Oasis. Esta internalización de los eventos ficticios es uno de los mayores triunfos de esta película. Junto con este enfoque puramente humano de los hechos relatados, podemos encontrar una narrativa eficiente.

Ready Player One

Esta narrativa es complementada por un apartado técnico impecable. Sorprendentes efectos visuales acompañan las múltiples secuencias generadas por computadora de la adaptación, la cual cuenta con una mezcla de sonido perfectamente localizada. Los efectos visuales no contrastan con la buena dirección y es loable la claridad de la acción presentada.

Más de una secuencia podría haber sido completamente desconcertante en las manos de otro director, especialmente tomando en cuenta la gran cantidad de objetos en pantalla que pueden llegar a haber. Es un montaje dinámico el que permite seguir toda acción presentada, un éxito de la dirección concisa del filme. Incluso en los momentos más saturados de la película, un manejo de cámara eficiente permite que la vista se centre en los detalles más importantes, con las múltiples referencias siendo tan sólo otro detalle dentro del encuadre.

La gran dirección de Spielberg evita que se pierda el ímpetu narrativo, aunque a veces puede perderse de vista el núcleo emocional de lo que está siendo contado en medio de las secuencias de acción. El ritmo de edición hace que el filme simplemente no se detenga en momento alguno, con la excepción de pequeños instantes contemplativos y un sentido homenaje al fallecido maestro Stanley Kubrick, amigo personal de Spielberg. Estas ya mencionadas secuencias de acción, aunque bastante bien montadas, pecan por el lado de lo excesivo y el trasfondo emocional se puede perder entre las decenas de minutos que algunas de ellas pueden llegar a durar.

Ready Player One

Un buen manejo de personajes, un desarrollado núcleo emocional y una dirección eficiente salvan a esta película de ser tan sólo un compendio de referencias en medio de ambiciosas secuencias de acción. Ready Player One es ficción eficiente, la cual no se pierde entre sus referencias ni se siente forzada al dar el mensaje que quiere entregar a su audiencia.

La película de Spielberg da un buen recuento sobre el escapismo que vemos hoy en día y propone un retorno a las cosas más simples. Entre tantas cosas, este filme intenta llevar a cabo un cierre de la brecha generacional: el proponer el retorno al mundo real sin que suene a desvaríos de alguien a quien la tecnología lo dejó atrás. El mensaje que Cline y Spielberg intentan dar parte de un entendimiento profundo de la tecnología y sus consecuencias, tanto positivas como negativas.

3.5/5 Nota
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