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Toy Story 4 – Reseña

Los juguetes regresan en una nueva aventura. ¿Será un nuevo clásico de Pixar o un intento de Disney por ganar más dinero a costa de personajes conocidos?

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No necesitábamos Toy Story 4.

La trilogía de películas de Toy Story ya era perfecta. Las dos primeras películas son aventuras muy divertidas sobre la amistad, lealtad y superar las inseguridades. Son perfectas para niños. Tuvieron su conclusión años después en una tercera parte que habla sobre crecer, seguir adelante e incluso aceptar la mortalidad. Era un filme perfecto para los jóvenes adultos que crecieron con las dos anteriores y un cierre muy adecuado para las historias de Woody y Buzz Lightyear.

No necesitábamos Toy Story 4. Eso era lo que creíamos, pero estábamos equivocados.

Woody, el adorable vaquero de juguete, se encuentra de nuevo en el centro de la trama. Pocos años después de que Andy lo regalara a Bonnie junto con sus demás juguetes, ha visto cómo poco a poco deja de ser usado en los juegos de la pequeña niña. En las películas anteriores, él aprendió que no tiene que ser el favorito para ser un juguete feliz, pero siente que de todos modos debe hacer algo por ‘su niña’, la cual tiene dificultades para enfrentar su primer día en el kinder.

Aquí entra en acción Forky. Él es una creación en la clase de manualidades que Bonnie ha convertido en su nuevo juguete favorito. Pero hay un problema, Forky no se siente un juguete. Él es un tenedor de plástico y cree que su destino es irse a la basura. Estar vivo lo aterra y solo quiere abandonar a su creadora para arrojarse a la caneca más cercana. Esto causa que Woody se convierta en su guardián, manteniéndolo a salvo para que Bonnie no sufra si lo pierde. Cuando se arroja del auto durante un viaje, el vaquero debe ir detrás de él, dando inicio a la aventura.

La simple existencia de Forky crea complicaciones intrigantes sobre el funcionamiento del mundo de los juguetes. ¿Qué es exactamente lo que les da vida? ¿Que significa realmente ser un juguete? Si un niño juega con una roca en la calle, ¿esa roca cobra vida? ¿Muere si dejan de jugar con ella? ¿Por qué tienen vida los juguetes con los que nadie ha jugado nunca? Si creen que Pixar va a lidiar con estas cuestiones de horror existencial, están muy equivocados. El drama de Forky es resuelto relativamente rápido, sirviendo solo como puerta a la verdadera trama.

Durante su aventura, Woody se reencuentra con Bo Peep, la pastorcita de porcelana de los primeros filmes. Ahora ella es un ‘juguete perdido’ y se ha convertido en toda una aventurera. Ha encontrado la felicidad de una forma que los juguetes ‘con niños’ simplemente no comprenden. También conoce a Gabby Gabby, ella es una muñeca antigua con la que nadie ha jugado a causa de un defecto de fabricación. Está dispuesta a lo que sea por cumplir con el destino que le fue negado.

Estos personajes hacen que Woody deba reflexionar sobre la que cree que es su misión en la vida y lo que significa ser un juguete. Mientras tanto, la audiencia es forzada a pensar sobre lo que consideramos que es nuestra razón de ser y si no estamos cerrados ante las posibilidades que nos ofrece el mundo. Afortunadamente, estos temas tan pesados y complejos son equilibrados con excelentes bromas y emocionantes secuencias de acción.

Curiosamente, este es el mismo concepto que Pixar nos presentó en la excelente Cars 3. Ese filme también nos contó una historia humana mediante objetos que normalmente serían inanimados. Ya que la tercera película de Rayo McQueen fue injustamente ignorada por el gran público, aquí tenemos otro filme que nos ofrece la oportunidad de explorar nuestra constante búsqueda de relevancia en el mundo.

Toy Story 4 es tan divertida como sus predecesoras. Es increíble que 24 años después de comenzar, esta franquicia aún sea capaz de crear buena comedia con el concepto de juguetes que cobran vida cuando nadie los ve. Buena parte de esas risas se deben a nuevos personajes como Duke Caboom (cuya voz en inglés es Keanu Reeves) y la pareja de peluches Ducky y Bunny (Jordan Peele y Keegan-Michael Key). Sus ocurrencias y planes mal llevados llenan el teatro de carcajadas.

¿Y qué hay de los demás juguetes? La verdad es que pasan a un segundo plano. Aunque tienen algunas buenas escenas, simplemente no son importantes. Incluso Buzz Lightyear, quien tiene su propia aventura, es totalmente secundario y no tiene un arco argumental tan relevante como el de Woody, Bo Peep, Forky o Gabby.

A nivel técnico, es posiblemente la película más impresionante de Pixar. Los personajes —incluso los humanos— tienen el aspecto caricaturesco que se ha vuelto seña de identidad de este estudio, pero todo lo demás goza de un realismo increíble. También tiene un uso excelente de la iluminación y la forma en que la luz interactúa con las superficies dejará con la boca abierta a quienes pongan atención.

Todo esto desemboca en un nuevo final que, aunque no resulta tan impactante como el de Toy Story 3, puede hacernos llorar con facilidad. Es un cierre muy adecuado para esta saga, pero el de su predecesora también lo era. ¿Será que Pixar por fin dejará descansar a estos personajes? Tal vez es hora de que lo hagan, pero también es posible que tengan más historias maravillosas que contar con ellos.

Toy Story 4 es una agradable sorpresa. No es un simple intento de ganar más dinero a costa de un nombre conocido, sino una buena historia, muy bien contada, que sigue explorando las dificultades de la vida humana mediante adorables y graciosos juguetes. Tenemos que aprender a dejar de desconfiar de Pixar, pues es definitivamente uno de los mejores estudios en el mundo del cine de animación.

Toy Story 4
4/5 Nota
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