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Watchmen (episodio 3) – Ese no es Ozymandias

Los personajes del cómic por fin aparecen en la serie. ¿Será que quieren despistarnos?

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Una crítica común de los fanáticos del cómic de Alan Moore a la serie de Watchmen es que esta no se siente como la secuela que promocionaron, sino como un simple ‘spin-off’. Una historia desarrollada en el mismo mundo, pero que no guarda mucha relación con la obra original.

Pues bien, el tercer episodio ha llegado para dejarles la boca cerrada. Este no solo tiene como protagonista a un personaje del cómic que que conocemos muy bien, sino que pone los eventos de este en conexión directa con lo que vimos en los dos primeros capítulos.

Recibamos con un fuerte aplauso a Laurie Blake. Ustedes tal vez la conozcan mejor con el nombre de Laurie Jupiter o Silk Spectre. Así es, ella es uno de los personajes originales de Watchmen y su presencia en esta serie va a agitar las cosas con fuerza

Seguramente recordarán que Laurie nunca quiso ser una heroína y resiente a su madre por haberla obligado a seguir su legado. Ahora vemos que su rechazo a esa vida fue mucho más allá de abandonarla. Se unió a un grupo especial anti-vigilantes del FBI y demuestra un desprecio absoluto por aquellos que ‘buscan hacer el bien desde fuera de la ley’. Ahora se encuentra a cargo de la investigación sobre el asesinato de Judd, el personaje de Don Johnson.

A medida que le seguimos la pista durante el episodio, los diálogos se encargan de explicar la situación especial de Tulsa para aquellos espectadores que no han prestado mucha atención. La policía enmascarada es efectivamente algo que existe para proteger la identidad de los agentes tras la trágica Noche Blanca. La Séptima Caballería no es más que un nuevo nombre para el Ku Klux Klan y su formación es una respuesta directa a las reparaciones económicas hacia los afroamericanos descendientes de las víctimas de violencia racial. También se nos explica que hay una prohibición de posesión de armas a los sospechosos de ser supremacistas blancos, algo que Estados Unidos debería tener implementado desde hace mucho.

Pero nada de eso le importa en realidad al FBI. Solo quieren confirmar si la Caballería es en realidad la responsable de la muerte del jefe de policía.

Eso pone a Laurie en una ruta de choque con el resto de personajes de la serie. Su actitud es agresiva y sarcástica, pero demuestra ser más que competente en su trabajo al descubrir que la muerte que vimos en el primer episodio oculta varios secretos. Cuando se enfrenta cara a cara con Sister Night, comprendemos que la ex Silk Spectre va a ser una rival digna de temer.

La actriz Jean Smart, a quien recientemente vimos en Legion, hace un fantástico trabajo como Laurie. Su escena con Regina King (Sister Night) la pone a su misma altura. Ella interpreta a la agente del FBI como una mujer amargada, que usa su negro sentido del humor para mantener a raya a los demás. Su nostalgia por el pasado e incapacidad para superar su relación con el Doctor Manhattan son fuente de algunas de las referencias más curiosas que esta serie ha hecho al universo de Watchmen. El hecho de haber adoptado el apellido de su padre, el infame Comediante, dice bastante sobre la clase de persona que es ahora.

Todo el episodio gira en torno a un mensaje que Laurie le deja al Doctor Manhattan en una curiosa cabina creada para que cualquiera pueda ‘hablar con dios’. Ella cuenta una broma por partes en la que sus viejos compañeros de aventuras son condenados uno a uno al infierno. Resulta bastante intrigante la forma en que deja a Rorschach por fuera de su cuento. El auto que ‘cae del cielo’ al final es probablemente el de Ángela, pero la agente del FBI seguramente lo interpretará como una ‘respuesta divina’ de su exnovio para ayudarla en su predicamento.

En este momento, Laurie se ha convertido en el personaje mejor desarrollado y con más trasfondo de la serie. Incluso si no hemos leído Watchmen, ya la conocemos mejor que a los demás. Esto significa que los problemas de los que he hablado sobre los dos anteriores episodios continúan presentes. No sabemos hacia dónde va esta historia, las motivaciones de los personajes principales no se han presentado bien y parece confundida respecto al manejo de sus temas. Hablar sobre opresión racial desde el punto de vista de la policía en un mundo en el que ellos no son uno de los principales causantes de dicha opresión resulta tan intrigante como complicado, pero ya van tres horas dando vueltas alrededor de esta idea sin profundizar.

Ahora sí, hablemos de lo que todos quieren hablar. El misterioso ‘amo de la mansión’ por fin se ha presentado a sí mismo como Adrian ‘Ozymandias’ Veidt. Las reacciones en redes sociales a esta revelación son de risa. “Era obvio que él es Ozymandias”, dicen muchos citando varias referencias vistas en los dos primeros episodios. De hecho, ya sabíamos sobre este papel desde que se anunció la presencia de Jeremy Irons en el elenco.

¿Por qué tanto misterio entonces? Porque todo esto es una distracción. Estoy absolutamente seguro que él no es Veidt. Dos minutos antes de la revelación, él evitó que otro personaje mencionara su nombre, probablemente porque es diferente. Además, no podemos ignorar que estas escenas —igual que sus anteriores apariciones— lucen ‘extrañas’. Aunque tiene todo el sentido del mundo que Veidt continúe obsesionado con el Doctor Manhattan tras todos estos años, el tono tragicómico de estos momentos y su desconexión con el resto de eventos de la serie hacen que parezcan desarrollarse en otra realidad, como si se trataran de ‘Los Cuentos del Barco Negro’ de la obra original. Ficción dentro de la ficción.

Creo honestamente que este episodio se ganó de nuevo a los espectadores que pensaban alejarse al no encontrar ‘suficientes elementos del cómic’ en la serie. También hace que la lectura del cómic se vuelva mucho más importante para comprender las sutilezas de esta nueva historia, especialmente los paralelos narrativos. Por otro lado, sigue demostrando ser una maravilla técnica con una gran dirección. Su uso del sonido sigue siendo destacado. El recurso del ‘tick tock’ del reloj para marcar los momentos más tensionantes puede ser un truco algo sobreutilizado, pero funciona a las mil maravillas.

A nivel general, este capítulo no hace mucho por avanzar la trama de la serie. Esta sigue estancada en las mismas ideas a medio cocinar. Pero aún quedan dos tercios de la historia por delante. Es tiempo más que suficiente para poner las cosas en orden.

Watchmen sigue presentando a los jugadores, aunque seguimos sin saber qué están jugando.

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