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Cine y TV

Watchmen (episodio 8) – Hay un hombre azul en la piscina

El Doctor Manhattan hace su esperada aparición, dotando a esta excelente serie de mucha más humanidad y empatía.

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Uno de mis tomos favoritos de Watchmen, el cómic de Alan Moore y Dave Gibbons, es el cuarto. Ese capítulo, titulado Relojero, nos cuenta la historia del Doctor Manhattan mientras este personaje se encuentra en Marte. Ya que él percibe el tiempo de forma diferente a la nuestra, el cómic usa la estructura de sus páginas para superponer de forma bastante astuta las historias que nos cuenta sobre el pasado y presente de Jon Osterman.

Cuando se anunció la serie de Watchmen, inmediatamente recordé tomos como ese y Aterradora simetría echando en lástima que en televisión no se pudiera reproducir esa clase de efectos que ayudan a profundizar el punto de vista de sus personajes.

Por fortuna, el equipo de producción es suficientemente talentoso como para lograr el mismo efecto de modos diferentes. Otros episodios ya nos han llevado al pasado, pero Un dios entra en un bar lo hace de forma única para darnos la perspectiva de uno de los personajes más fascinantes de este fantástico universo.

El Doctor Manhattan puede ser un dios, pero esta hora de televisión lo hace más humano que nunca. Para nosotros es la historia de cómo conoció y se enamoró de Ángela, pero para él es algo que vive todo el tiempo. Él siempre está conociendo y enamorándose de Ángela. La forma en que vive ese amor, los riesgos que corre por ella y la forma en que sigue adelante a pesar de saber que terminará en tragedia pueden resultar incomprensibles. Sin embargo, gracias al talento detrás de cámaras, todo termina convertido en una hermosa historia. 

El guion hace que los diálogos de Jon Ostermann sean claros y efectivos, llenándolos de detalles inteligentes que cobran sentido minutos después gracias a la representación de su percepción temporal. La edición nos mueve a través de diferentes momentos de su vida de forma fluida. Una década de relaciones, secretos y dificultades está contenida en una charla.

Como es habitual en las series de Damon Lindelof, tras toda la acción y ciencia ficción se esconde una historia de amor. Lo vimos en The Leftovers y los fanáticos de Lost jamás vamos a olvidar La constante, en el que un personaje cuya conciencia viaja a través de varias épocas debe encontrar en la mujer que ama el ancla que le ayuda a asentarse en el presente.

Este episodio también tiene varias revelaciones, aunque ninguna es realmente impactante. No es una sorpresa saber que el Doctor Manhattan fue quien creó el ‘paraíso’ de Europa —la luna, no el continente— y llevó allí a Adrian Veidt. También comprendemos más sobre las motivaciones de Ozymandias y las razones que llevaron a Will a involucrarse en la trama. 

Aunque no lo parezca, la revelación más importante de este episodio fue la pareja que inspiró a Jon a crear su propio mundo. Inicialmente pensamos que él creó vida ‘simplemente porque podía hacerlo’. Ahora vemos que ese impulso viene de un par de personas llenas de amor y tolerancia que le enseñaron sobre la belleza que existe en el universo. Ese único detalle nos ayuda a conocer mucho mejor a este dios y lo humano que es en realidad.

A pesar de que el Doctor es el protagonista de este episodio, su historia y la de toda la serie sigue girando alrededor de Ángela. Llegué a temer que la presencia de un personaje tan importante en el mundo de Watchmen fuera a opacar todo lo demás, pero sigue siendo claro que esta es la historia de Sister Night. Ver a esta mujer a través de los ojos de un ser casi omnipotente nos da una nueva perspectiva sobre sus traumas y deseos. El trágico final de este episodio, en el que Jon es eliminado o capturado —no es realmente claro— deja ‘el balón en su posesión’ y serán sus acciones las que determinen cómo terminará esta serie.

¡Y es que solo falta un episodio para que acabe! Confieso que eso me tiene algo nervioso. Aún quedan muchos misterios por resolver, como el meteorito que cayó en la propiedad de Lady Trieu. Tampoco sabemos cómo se resolverá la trama de Adrian Veidt ni si esta se relaciona con los demás temas de la serie. Aunque ya sabemos mucho más sobre él y el lugar en que se encuentra, aún sigue pareciendo parte de una historia diferente.

Este último punto me preocupa porque ese personaje merece un episodio propio. Los últimos eventos que hemos visto, en los que entendemos la razón de su decepción con la vida en Europa, han hecho que sintamos simpatía por él, pero la serie no nos deja olvidar que es un genocida y no valora la vida de aquellos que le sirven en ese lugar. ¿Piensan vincular esto con la historia de Ángela y los temas sobre traumas generacionales y racismo?

Por cierto, acepto que me equivoqué. Durante mucho tiempo insistí que el personaje de Jeremy Irons no era Adrian Veidt. Ahora es más que claro que sí es así.

No es seguro que vayamos a ver una segunda temporada de Watchmen. Damon Lindelof ha dicho que no está interesado en hacerla. Sabemos que esta historia tendrá su final en el próximo episodio. La calidad de esta ha estado a la altura de las expectativas y las dudas que sembró sus primeros episodios están más que disipadas. ¿Podrá cerrar con broche de oro?

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