La popularización de los ‘roguelikes’ y ‘roguelites’ en el mundo de los juegos indies durante las dos últimas décadas ha impulsado la creación de juegos que me mantienen sorprendido. Estas ideas de partidas únicas con elementos generados al azar han sido adaptadas a toda clase de géneros con resultados espectaculares —desde juegos de plataformas hasta títulos de crear ciudades— y cuando creía que no podían hacer nada nuevo, me presentan lo que básicamente es un “rompebloques roguelite de acción”. Este es Ball x Pit y en esta reseña trataré de explicar qué lo hace tan especial.
Kenny Sun es un curioso desarrollador conocido principalmente por títulos móviles de puzles que experimentan combinando ideas. A él le debemos Twinfold (que es básicamente un Threes ‘roguelike’), Tender: Creature Comforts (un juego narrativo inspirado en Tinder) y el intenso Mr. Sun Hatbox (que combina plataformas con sigilo y elementos roguelite). Siempre podemos esperar ideas muy locas y originales formadas por ideas menos locas y no tan originales de parte del señor Sun.
El juego comienza con la destrucción de la ciudad apropiadamente nombrada Bolabilonia por la caída de un meteorito con forma de, obviamente, bola. Eso deja un enorme cráter que atrae la atención de todos los aventureros que quieren recuperar los tesoros del desaparecido imperio. Aunque curiosa, esta historia no es realmente relevante para el desarrollo y no es más que una excusa para justificar nuestra aventura rompebloques. Podemos ignorarla si queremos y enfocarnos en lo que de verdad importa en Ball x Pit: la jugabilidad.
La acción del juego es vertical. En la parte de arriba de la pantalla vemos emerger bloques enemigos que bajan lentamente y debemos destruirlo con las bolas que arrojamos y que rebotan por todo el escenario. Tenemos bolas bebé que hace poco daño y bolas especiales con toda clase de efectos: veneno, fuego, daño extra a los bloques adyacentes, capacidad de atravesar bloques, generación de láseres que dañan todo una fila o columna y así. A medida que destruimos enemigos, adquirimos gemas para subir de nivel y obtener nuevos tipos de bolas o habilidades pasivas. Eventualmente podremos también fusionar nuestras bolas, evolucionarlas y crear un ‘build’ que aproveche sus características para causar daño masivo y efectos por toda la pantalla.




Ustedes saben que no soy muy dado a las comparaciones, pero a veces pueden resultar muy útiles para entender mejor cómo funciona un juego. Aquellos de ustedes que estén “metidos” en el mundo de los indies entenderán si les digo que Ball x Pit funciona como una combinación de Vampire Survivors con juegos rompebloques al estilo de Arkanoid o Breakout. La estructura basada en partidas relativamente cortas “a lo roguelite” (cada nivel dura entre 15 y 30 minutos) en las que incluso si perdemos obtenemos mejoras que podemos aprovechar en futuras partidas es muy divertida y atrapante. Siempre vamos a querer jugar “una partida más”.
Incluso si tenemos que repetir los mismos niveles varias veces, las diferencias entre los tipos de bolas que consigamos y el personaje que usemos (desbloqueamos una buena cantidad de ellos a medida que avanzamos) hacen que la experiencia sea novedosa… al menos por un tiempo. Además, es mucho más que simplemente ir construyendo el ‘build’. El posicionamiento es muy importante. Tenemos que buscar los ángulos perfectos para que las bolas hagan el mayor daño posible, evadir los ataques enemigos, ir tomando las gemas necesarias para subir de nivel y recuperar las bolas tras su rebote para no perder ‘dps’. El movimiento es mucho más estratégico de lo que parece y en los combates contra los jefes el juego se convierte en un verdadero ‘infierno de balas’ que requiere muy buenos reflejos.

Pero arrojar bolas no es lo único que hacemos en este juego. Entre partidas podemos crear y mejorar nuestra base con los recursos que vamos consiguiendo. Creamos granjas, bosques y edificios que nos dan habilidades pasivas o desbloquean nuevos personajes, los cuales luego podemos “arrojar” en la base para que consigan aún más recursos. Volviendo a las comparaciones, este sistema nos recordó mucho al del genial Loop Hero, el cual también parece ser la inspiración detrás de su estilo visual.
Mis primeras horas de juego con Ball x Pit fueron pura felicidad. Crear ‘builds rotos’ que causaban incontables efectos e inundaban la pantalla con números de daño era muy satisfactorio. Desbloquear nuevos personajes y bolas era emocionante porque quería ver que nuevos efectos y sinergias podía descubrir… pero debo confesar que ese efecto adictivo se fue perdiendo en mi mucho más rápido de lo que ha pasado con otros roguelites similares.

No creo que esto sea culpa del juego. Actualmente el mercado está saturado con esta clase de roguelites que siguen los pasos de Vampire Survivors y Balatro. Yo, como crítico que soy, he tenido que jugar muchos títulos con una estructura de partidas cortas, con elección de tres recompensas al subir de nivel y en el que las sinergias pueden tener efectos devastadores. Cada nuevo juego en este específico subgénero tiene ideas nuevas o hace algo especial, pero ese espacio de mi cerebro que se satisface con ellos ya está empezando a verlos todos iguales.
No quiero que haya dudas sobre la genialidad de Ball x Pit. Es un gran juego con mecánicas muy divertidas, pero creo que su estructura y sistema de progresión está empezando a sentirse repetitiva. Si ustedes todavía no se sienten cansados de esta clase de roguelites o si la idea de uno de ellos con mecánicas de “rompebloques” los atrae, no se van a arrepentir de adquirir este juego.
Reseña hecha con una copia digital de Ball x Pit para PS5 brindada por Devolver Digital. Este juego también está disponible para Nintendo Switch, Xbox Series X|S y para PC mediante Steam. La versión para Nintendo Switch 2 saldrá a finales de 2025.



