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Bayonetta 3 – Reseña

Bailando bajo la lluvia apocalíptica.

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Cuando hace unos años se le preguntó a Hideki Kamiya sobre el desarrollo de Bayonetta 3, su creador afirmó que buscaba algo completamente diferente. En ese momento se atrevió a decir que quería a una nueva protagonista para Bayonetta 3, por extraño que parezca así se siente. Ocho años después de la segunda entrega, PlatinumGames y Nintendo finalmente lanzan una de las secuelas más esperadas en el género ‘hack and slash’. Una que tal vez sea técnicamente muy ambiciosa para la exclusividad de la híbrida Switch.

Desde Bayonetta 2 en Wii U y pasando por sus versiones en Switch, las máquinas de Nintendo han logrado ejecutar la franquicia de la bruja de Umbra sacrificando un poco la tasa de cuadros por segundo. Mientras el objetivo son los 60fps a 720p, estos no son muy estables que digamos y usualmente caen por debajo de esa cifra. A contracorriente, NieR: Automata para Switch con sus 30fps a 1080p (720p en portátil) demostró ser una versión bastante decente en la consola de Nintendo.

Bayonetta 3 reseña

Por su parte, Bayonetta 3 es un juego que sorprende por correr en Switch y a su vez denota el peso del tiempo en el chip Nvidia Tegra. La resolución 720p de su predecesor en Switch apenas sube hasta los 810p en Bayonetta 3 y el retroceso se manifiesta en el modo portátil a 480p. Como contexto, Bayonetta 2 en Switch corre a 720p en el ‘dock’ y en modo portátil. Esto podría justificarse con el hecho que la tercera entrega es más extensa en escala y detalles, pero la factura recae en las batallas.

El tope de 60fps en Bayonetta 3 crea un espectáculo inconsistente imposible de alcanzar. Incluso en escenarios vacíos de variable belleza dedicados a una pseudo exploración de coleccionables. En el apartado visual el efecto de tramado puede ser incómodo a la vista, en los acercamientos y hasta en ciertas texturas decorativas.

Bayonetta 3 reseña

El ‘Bayoverso’ de la locura

Siendo Nintendo el principal padrino de Bayonetta en la actualidad, PlatinumGames es consciente que la bruja de Umbra no pisará otras tierras. Usar todo lo que Switch puede ofrecer es su única opción y esto lo dejan claro para no infundar expectativas desbordadas en los fans. En el aspecto técnico resulta ilógico comparar Bayonetta 3 con otros juegos de acción de actual generación para PlayStation, Xbox o PC. Por eso aclaramos ese punto desde el comienzo de esta reseña para no quemar a las brujas en la hoguera del ‘framerate.’

La ambición de Bayonetta 3 no solo es por proezas tecnológicas difíciles de cumplir, sino por enemigos cada vez más grandes que la pantalla y los ángulos de cámara no logran capturar. Desde el primer juego de Bayonetta estamos acostumbrados a ángeles y demonios de tamaño estándar, medianos y jefes colosales de longevas barras de energía. El tercer juego reduce los enemigos comunes –ahora unos humanoides «Homunculi»– a favor de más gigantes que no necesariamente implican ser jefes. En ocasiones la cámara se aleja tanto que identificar la acción es difícil, especialmente en modo portátil.

Bayonetta 3 reseña

En otros momentos, la posición de la cámara no colabora y esto también se deja ver en las secciones de plataformas donde debemos recolectar piezas en un estrecho tiempo límite. Cuando cambiamos al nuevo personaje jugable, Viola –cuyo control es radicalmente diferente al de Bayonetta debido a su katana–, se acerca más a juegos anteriores. Su caracterización es como un inconfundible guiño a la saga Devil May Cry. Es en la «Bayonetta principal» de Bayonetta 3 donde el enfoque jugable ha cambiado, siendo de ello culpables los ‘demonios infernales.’

Como ‘kaiju’, pero controlables e instantáneos

La trama de Bayonetta 3 opta por una contemporánea aventura en el inexplorado multiverso de Bayonetta. Cuando una propiedad ya ha pasado por viajes en el tiempo que fracturan las realidades, el paso natural es conocer otras versiones de su protagonista titular. En esta ocasión Bayonetta es capaz de convocar y controlar demonios conocidos como Gomorrah y Madama Butterfly. Del mismo modo otros aliados de sus colegas, como la tarántula de lava Phantasmaraneae, la locomotora Wartrain Gouon o el sapo gigante Baal.

Al tomar sus poderes, Bayonetta igualmente adquiere sus armas para el combate cuerpo a cuerpo o a distancia. El control de un ‘demonio infernal’ depende de una barra de magia que mientras se consume también deja en estado vulnerable a la bruja de Umbra. Cada demonio posee sus propios combos distintivos de ataque, además de los que Bayonetta tiene con sus respectivas armas. Hay mucho de dónde escoger para equipar en las batallas y del constante intercambio de demonios –instantáneo en pleno combate– dependen los mejores puntajes y combos.

La comparación de estas infernales bestias con ‘kaiju’ no es errada, pues los masivos enemigos no solo arrasan con ciudades enteras, sino que en cierto punto pelean contra ellos en escala 1:1. Estas batallas de bestias gigantes son considerablemente más lentas pero no por ello menos espectaculares. Dándole un estilo más voluminoso a Bayonetta 3 que el de «diminuta protagonista contra titánico verdugo». Justo en un año que no ha estado exento de juegos con ‘kaiju’.

Bayonetta 3 reseña

En cuanto a diversidad le sumamos unos sencillos pero atractivos escenarios laterales de sigilo protagonizados por Jeanne. En estos y en los elementos jugables externos a Bayonetta encontramos algunas de las mejores partes de Bayonetta 3.

Historia multiversal en constante movimiento

Los seguidores de los juegos de Bayonetta están acostumbrados a su excentricidad y sugestiva descarga de acción. Ahora bien, Bayonetta 3 no se queda atrás desde que arranca en sus hordas de batallas, contra las armas biológicas de origen humano que son los Homunculi. Estos van por el multiverso destruyendo mundos bajo el comando de su maestro Singularity. Ni Bayonetta ni Jeanne del mundo de Viola logran hacerle frente y la «chica punk» cae en la realidad de las brujas de Umbra que todos conocemos.

Viola le pide a Bayonetta ayuda para encontrar reliquias conocidas como ‘Chaos Gears’. Las cuales impedirán que Singularity aniquile toda la Trinidad de las realidades (Paradiso, Inferno, mundo humano). Por su parte, Jeanne toma un camino diferente para encontrar a Sigurd, quien conoce la vía para dar con el Alfaverso, el hogar de Singularity. Bayonetta y Viola ponen rumbo a la isla Thule, una suerte de hub usado por brujas de Umbra y sabios de Lumen para estudiar el multiverso.

A partir de allí recorremos las diferentes realidades principalmente con Bayonetta y en parte con Viola. A través del reino de Ginnungagap accedemos a mundos con sus propias variantes de Bayonetta y ‘demonios infernales’. Además de las versiones de Bayonetta y Bayonetta 2, el juego nos presenta cuatro diseños nuevos de Bayonetta que hacen gala de su elegancia y vistosidad. Cada una guarda un tema, arma y demonio diferente que eventualmente podemos controlar.

Bayover-caos

Aún cuando entremos a Bayonetta 3 con el conocimiento de anteriores juegos, el tercer juego es un viaje inesperado que toma toda clase de giros imprevistos. Exceptuando las batallas secuenciales contra gigantescos Homunculi, aprovecha sus diversos escenarios para cambiar la jugabilidad en algunas secciones. Esto sin importar cuan poco sentido tenga al pegar una historia de niveles enlazados por hilos demasiado delgados.

Bayonetta 3 reseña

En un momento nos deslizamos o columpiamos a toda marcha entre edificios derribados, controlando un demonio mientras escapamos de la destrucción. También devolvemos el tiempo para controlar una Cereza adolescente y hasta actuamos de gatilleros a bordo de una locomotora infernal. En ocasiones Bayonetta 3 puede saturarse de su propia sobreexposición, en el buen sentido, no es más que la evolución natural de una franquicia que nació con un desparpajo inconmensurable.

Bayonetta 3
8.5/10 Nota
Lo que nos gustó
- Control temporal sobre los -"kaiju"- 'demonios infernales' y ejecución de combos.
- Las variantes de Bayonetta y sus armas diferenciales.
- La acción toma más giros alocados característicos de la franquicia.
- Diseño de personajes y criaturas 'no Homunculi.'
- Secciones de Jeanne.
Lo que no nos gustó
- La inestabilidad de 60fps compromete las batallas y la resolución baja en el modo portátil, comparada con Bayonetta 2.
- Ciertos escenarios semi abiertos (como la isla Thule) no gozan de muchos detalles estéticos.
- Algunas decisiones argumentales pueden resultar decepcionantes.
- Los Homunculi no se caracterizan por diseños interesantes.
En resumen
Durante los muchos años de cocción que duró Bayonetta 3 y dejando de lado las polémicas cercanas a su lanzamiento, PlatinumGames metió toda la carne en el asador para sobrecargar a la bruja de Umbra con un cúmulo de variantes del multiverso y enemigos que no alcanzan el nivel de ángeles y demonios. Dicha ambición se ve opacada por una tecnología que se queda corta en Nintendo Switch, consola que sin embargo exprime todo lo que puede su potencial. Es un viaje estrafalario el de Bayonetta 3 y da gusto controlar a sus bestias del inframundo contra colosos Homunculi. A pesar de todo, no se le puede acusar por su creativa jugabilidad a la hora de los combos y secciones alternas. Si se preguntan por la nueva voz de Bayonetta, Jennifer Hale ha hecho un decente trabajo.

Reseña hecha con una copia digital de Bayonetta 3 para Nintendo Switch brindada por Nintendo of America.

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