Aún recuerdo la sorpresa que me llevé cuando anunciaron Beast of Reincarnation. No fue tanto por el juego en sí, sino por el estudio que lo estaba desarrollando. Game Freak es principalmente conocido por los juegos de Pokémon e incluso cuando hacen algo diferente, suelen ser títulos pequeños con estilos visuales sencillos. No esperábamos ver un gran título con gráficos realistas y una historia compleja de parte de ellos. Por supuesto, de inmediato nos preguntamos si sería un buen juego y si iban a dejar la sombra de Pikachu detrás. Vamos a tratar de descubrirlo.
2000 años en el futuro, la humanidad ha sido diezmada por una plaga simplemente conocida como “la impureza” y muchos humanos decidieron dejar sus cuerpos orgánicos atrás, transfiriendo su alma a gólems tecnológicos buscando evitarla. Por si fuera poco, cada 100 años aparece un poderoso ser conocido como la Bestia de la reencarnación que se dedica a destruir lo poco que queda de la civilización. Controlamos a Emma, una “impura” capaz de absorber la plaga que habita en los seres afectados y que es elegida para detener a la Bestia de una vez por todas.
Beast of Reincarnation es un RPG de acción con muchos elementos de juego de mundo abierto, pero en realidad se desarrolla en pequeños mapas semiabiertos que corresponden a diferentes niveles. Cuando terminamos de explorar un mapa y derrotamos al jefe, seguimos al siguiente pero podemos regresar cuando queramos para buscar los coleccionables y secretos que nos faltaron. El combate está muy enfocado en los ‘parries’ (desviar los ataques enemigos al bloquearlos justo antes de que nos golpeen) y toma algunos elementos de los títulos “tipo souls”, pero no nos castiga tanto como la mayoría de juegos de este subgénero. Por ejemplo, no perdemos nada cuando morimos y no es necesario ir al punto en que caímos para recuperar nada.
El combate es sin duda el mejor elemento del juego. Los ‘parries’ son muy satisfactorios y están muy bien implementados en el ritmo de las peleas. A medida que los realizamos, cargamos la barra de habilidades de nuestro compañero Kuu y podemos ralentizar la acción para decirle qué movimientos usar en un momento dado como si de un Pokémon se tratara — el ADN de Game Freak tenía que sentirse en algún lado. La variedad de habilidades que desbloqueamos a medida que derrotamos los jefes y la forma en que podemos usarlas estratégicamente en las batallas hacen que éstas resulten emocionantes y divertidas.

Pero también hay otros elementos que están “a medias”. Aunque se pone mucho énfasis en las diferentes habilidades de las espadas, equipo para Kuu y piedras espirituales que nos dan pasivas, estos elementos no tienen tanta relevancia a la hora de la verdadera acción como para decir que podemos crear “builds”. A nivel de juego, basta con identificar el elemento o efecto de estado al que es débil un enemigo, equipar la espada y habilidades de Kuu correspondiente y pelear como siempre. No hay necesidad de más planeación que esa y hacerlo siempre puede volverse fastidioso. También hay un sistema de sigilo que no tiene mucha profundidad y se siente “forzado”, como si fuera algo que incluyeron solo porque muchos juegos populares también lo tienen.
La exploración también es un elemento que celebro tanto como critico. El primer mapa de Beast of Reincarnation es excelente, una zona muy abierta llena de lugares que llaman la atención e invitar a visitarlos a ver qué esconden incluso aunque se alejen de la ruta principal. Pero a medida que avanzaba descubrí con tristeza que la mayoría de niveles tenían mapas supremamente lineales con obvias desviaciones hacia coleccionables y secretos. Hay unos mejores que otros y zonas verdaderamente divertidas de recorrer, pero la mayor parte del tiempo simplemente seguimos hacia el objetivo dando ocasionales miradas hacia los lados a ver si encontramos algo.




Esto me decepcionó un poco, pero mi mayor problema con el juego no es con ningún elemento de su jugabilidad, sino con su narrativa. Debo ser sincero. Beast of Reincarnation es un juego muy derivativo que de inmediato recuerda a las obras en las que está claramente inspirado. Su mundo posapocalíptico que contrasta las ruinas invadidas por plantas que recorremos con los seres de alta tecnología que encontramos no resulta tan interesante cuando ya hemos jugado Horizon Zero Dawn, Nier Automata y Stellar Blade. Incluso Code Vein II, que jugamos a comienzos de año, comparte muchos elementos estéticos y tonales con el universo que está presentando Game Freak. Como muchas obras de la última década, usa elementos en su trama que hacen alusiones, a la crisis climática, a la pandemia del COVID-19 y a la dependencia tecnológica. Tiene ideas interesantes al respecto, pero las desarrolla a un ritmo insufriblemente lento y ya las hemos visto mucho mejor manejadas en otros juegos.
Resulta muy frustrante ver cómo los personajes obviamente esconden secretos de la protagonista pero son tan obtusos en sus comentarios sobre lo que está pasando que no permiten que los misterios se desarrollen y resuelvan orgánicamente. Podemos pasar hasta 20 horas sin recibir ni una pista real sobre lo que está sucediendo. Nada para alimentar la intriga o la curiosidad más allá del planteamiento inicial de que “algo sucedió en el pasado”. Durante todo ese tiempo simplemente participamos sobre reflexiones básicas sobre la voluntad humana, el alma y las emociones mediante diálogos lentos y aburridos.
Los diálogos de por sí ya son malos, pero son empeorados por las terribles actuaciones de voz. Aunque los textos están traducidos al español y en general tiene una muy buena localización (aunque tiene algunos conceptos como el “caminante de limpieza” que no encajan nada bien), las voces solo están en inglés y japonés. No sé cual de los dos es peor. Emma habla con un tono monótono que se supone debe reflejar su falta de emociones y sentimientos, pero lo que resulta es insoportable. No solo es ella, las voces de su compañera Kagura también son fastidiosas por su entonación en ambos idiomas.

Irónicamente, la actuación de voz que más me gustó fue la del perro Kuu. Lo sé, suena raro. Pero es que de alguna forma sus ladridos y gruñidos resultan bastante expresivos y naturales. Kuu se gana fácilmente nuestro cariño, es supremamente útil en batalla y las situaciones que comparte con la inexpresiva Emma son algunos de los pocos momentos de la narrativa que de verdad me gustaron. Este título tiene muchos problemas, pero el perro no es uno de ellos.
Vaya. Esta reseña está resultando muy negativa. ¿No tengo nada más que decir a favor de Beast of Reincarnation? De hecho, sí. Los diseños de los enemigos malefactos —fusiones de animales con plantas— son excelentes y a veces capturan una faceta muy interesante del ‘body horror’. Los jefes son especialmente increíbles y prácticamente todos tienen una segunda fase en que se transforman para resultar aún más impactantes y grotescos. Los escenarios también se destacan con enormes ídolos que solo puedo describir como “budas robóticos” que crean una muy buena ambientación. Esa mezcla de conceptos religiosos con alta tecnología siempre me ha gustado mucho.
Pero incluso algo que me gustó tanto está afectado por problemas muy notables. Eventualmente los jefes comienzan a repetirse y los escenarios no tienen mucha variedad. Es apenas cuando estamos cerca del final que abandonamos las ruinas en valles boscosos para visitar… ruinas en un desierto. La primera vez que vemos los enormes iconos religiosos o los árboles gigantes e innaturales nos impresionan… la veinteava vez, no tanto. Incluso la bella música cantada que acompaña los niveles —y que definitivamente está inspirada en las composiciones de Keiichi Okabe para Nier— se vuelve eventualmente repetitiva.

Y para rematar, el juego no tiene un buen rendimiento, al menos en una PlayStation 5 base. Sufrí constantes caídas de ‘frames’, la cámara se puede volver fastidiosa cuando hay muchos enemigos y el control de Emma en las secuencias de plataformas no es el mejor.
Beast of Reincarnation no es un mal juego. De hecho, gracias a su sistema de combate y a algunos elementos estéticos puedo decir que es bueno. Pero no es un gran juego. Sus mejores ideas están desaprovechadas, su mundo es muy derivativo, su narrativa tiene un pésimo ritmo y eventualmente se puede volver repetitivo. Estoy seguro que muchos jugadores van a amar la relación de Emma con Kuu y que le van a sacar mucho gusto a sus enfrentamientos contra gólems y criaturas, pero todo esto lo hemos visto antes y mejor.
Game Freak hizo un gran intento, pero creo que necesitan pulir más su habilidad para hacer juegos tan grandes. Si siguen así, seguramente van a crear una verdadera obra de arte en unos años, pero ésta no es esa.
Reseña de Beast of Reincarnation hecha con una copia digital del juego para PlayStation 5 provista por Fictions. Este juego también estará disponible para Xbox Series X|S y para PC mediante Steam.



