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Biomutant – Reseña

Fur Cry.

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¿Puede un título de ‘mundo abierto’ ofrecernos algo nuevo hoy en día? Queremos creer que sí. Han pasado dos décadas desde que esta clase de juegos se popularizó masivamente y muchos creen que se han quedado estancados. Cada cierto tiempo surgen obras como Skyrim o The Legend of Zelda: Breath of the Wild, que ‘reinventan’ de cierto modo la fórmula para hacerla sentir fresca e interesante de nuevo. Pero la verdad es que la mayoría de estos títulos innovan poco y se limitan a repetir las mismas ideas, puliéndolas un poco y mezclándolas con otras que ya conocíamos.

Biomutant, un juego anunciado en 2017 y desarrollado por veteranos de la saga Just Cause, nos hizo tener esperanzas de ver algo especial. Tristemente, nos equivocamos.

En este juego nos encontramos ante un futuro postapocalíptico. Los humanos han desaparecido tras arruinar el planeta y diferentes tipos de mamíferos han evolucionado hasta convertirse en las especies dominantes. Sin embargo, los errores del pasado persisten. Las tribus se enfrentan en guerras interminables y el “árbol del mundo” que da vida a todo está a punto de perecer. Nuestro protagonista, que regresa a esta tierra tras muchos años de ausencia, es el elegido que tiene en sus manos el destino del planeta entero.

No cabe duda que, visualmente, Biomutant es un título muy llamativo. Pocos minutos después de comenzar a jugar nos quedamos boquiabiertos ante el contraste del azul vibrante del cielo con los exuberantes verdes de la vida vegetal. Como es costumbre, visitaremos diversos biomas —desiertos, lagos, montañas nevadas y más—, pero todos tienen en común la belleza de unos paisajes que nos tentarán a detenernos cada pocos segundos a tomar capturas con el modo fotografía.

Obviamente, también encontraremos las ruinas de ciudades humanas y la chatarra que quedó tras su paso por la Tierra. Las tribus han dado nuevos propósitos a estos lugares y objetos, dando forma al que sin duda es el elemento más fuerte e interesante de este título: su ambientación.

biomutant reseña crítica análisis 101 Experment THQ Nordic juego mundo abierto

Sin embargo, esta clase de mundo no es nueva. Horizon Zero Dawn ya nos había presentado un bello postapocalípsis lleno de ideas similares. Biomutant se diferencia de este al convertir a todos sus personajes en animales antropomórficos, especialmente roedores y marsupiales. Pero incluso esta clase de personajes no son nuevos. Por más que puedan llamar la atención del público ‘furry’, hemos visto criaturas similares con más personalidad y mejores diseños en otros títulos.

Es verdad que “la rueda no se ha inventado dos veces” y que muchas de las grandes innovaciones no surgen de la nada, sino de la combinación de ideas existentes. Pero la forma en que este título mezcla elementos conocidos raya en el abuso. Aquí tenemos un combate inspirado en la serie Batman Arkham, uso de materiales para forjar y mejorar tanto equipo como armamento, botines (loot) generados al azar, el sistema de niveles de los RPG, resistencias y fortalezas elementales, habilidades desbloqueables y acertijos de lógica. ¡Incluso tenemos un sistema de moralidad!

El problema no es solo que tenemos demasiados sistemas que no siempre combinan bien, sino que ninguno de ellos está especialmente pulido. El combate se siente pesado e impreciso, administrar el equipo toma demasiado tiempo, la personalización de habilidades no resulta muy relevante y la moralidad está tan mal implementada que parece forzada a última hora.

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El sistema con el que forjamos armamento es muy flexible. Podemos crear tanto armas de fuego como cuerpo a cuerpo con una gran variedad de características. Sin embargo, estamos a merced del azar para conseguir buenas partes. La cantidad de basura que adquirimos a medida que exploramos hace que recorrer los menús buscando las mejores partes y desmantelando lo que no sirve sea pesado y aburrido.

Un elemento que funciona mejor en este juego es la exploración, pero solo por el gusto que da explorar y no por las recompensas que pueda tener. La excelente ambientación anima a salirnos de la ruta establecida, llamándonos la atención hacia las estructuras y objetos extraños que podemos ver a distancia. Algunas zonas están inicialmente vedadas debido a la radiación o temperaturas extremas, pero no es demasiado difícil encontrar equipo que nos permita soportar esos problemas y viajar a donde queramos.

Es una lástima que los botines que encontramos no valgan mucho la pena y que los acertijos, que consisten principalmente en girar manivelas, sean supremamente aburridos y simples. Tampoco resulta muy divertido recorrer el mapa al comienzo del juego, cuando las monturas (perdón, ‘trotones’) a nuestra disposición son bastante lentas.

Muchos de estos problemas serían fáciles de perdonar si la historia del juego nos impulsara a seguir adelante, pero la trama de Biomutant es probablemente una de sus mayores debilidades. No es más que la clásica historia de un “elegido” que tiene sobre sus hombros el peso del mundo. Ni siquiera le falta el pasado trágico en el que su familia es asesinada por un ‘salvaje’. Hay algunas revelaciones ‘importantes’ sobre su trasfondo, pero no resultan sorpresivas porque las hemos visto antes en múltiples historias.

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A falta una personalidad para el protagonista y una historia intrigante, Biomutant trata de compensar con una amplia libertad para llevar la trama en el rumbo que queramos. Tenemos muchas opciones a la hora de conversar con otros personajes, tomar decisiones sobre nuestras alianzas y el ya mencionado sistema de moralidad. El problema es que todos estos sistemas nos llevan a extremos absolutos, sin espacio para matices.

Podemos aliarnos con las tribus “buenas” que quieren salvar el mundo o con las “malas” que quieren destruirlo. Si encontramos prisioneros de guerra podemos dejarlos en libertad o matarlos sin remordimiento. Dependiendo de una alineación “luminosa” u “oscura” podemos acceder a distintos poderes, pero no hay suficientes diferencias entre ellos como para que sea significativo. Nuestras decisiones también desembocan en uno de dos finales.

Parece que Biomutant quiere dar un mensaje ecológico sobre la protección de la naturaleza, pero la narrativa es tan caótica que no sabe cómo hacerlo.

Hay un elemento de Biomutant que sí puede ser considerado innovador. Tristemente, es uno de los peor implementados: el narrador.

Este juego está narrado como si fuera un especial de NatGeo o BBC Earth, con una voz profunda y agradable —claramente inspirada por la de Sir David Attenborough— explicando los eventos que vemos en pantalla. Esta era, a grandes rasgos, una buena idea. Hubiera hecho que Biomutant se sintiera como un documental, dotándolo de una personalidad única. Las cosas no salieron como esperaban.

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El juego rompe las reglas de la narración documental. El narrador no solo explica lo que está pasando, sino que literalmente habla con el protagonista, creando una disonancia en la que no entendemos quién es realmente su interlocutor. La frecuencia de sus intervenciones, incluso cuando no hay nada interesante que decir, hace que canse muy rápidamente. Cuando hay conversaciones con otros personajes, no explica sobre qué están hablando, sino que traduce todas y cada una de las líneas de diálogo, previa pausa para esperar que los diálogos avancen.

A causa de esto, las conversaciones resultan muy lentas, pero eso no es lo peor. Prácticamente no hay diálogos interesantes en el juego. Los personajes repiten una y otra vez las mismas ideas sobre el bien, el mal y su mundo moribundo. Todo tiene un tono pseudointelectual absolutamente insoportable. Por si fuera poco, está lleno de sustantivos inventados para referirse a la tecnología antigua. Esto es común en la ficción postapocalíptica, pero hay tantos que resulta distractor y hace que se pierda la línea de los diálogos. ¿Qué necesidad había de ponerle ‘gomicuac’ a un patito de goma o ‘fijasilla’ a una montura?

No todo en Biomutant es malo. Su ambientación y diseño del mundo no tienen nada que envidiarle a un Far Cry. Tristemente, los desarrolladores fueron demasiado ambiciosos. Crearon una obra con más elementos de los que podía manejar satisfactoriamente. Como se dice sobre el pato: puede volar, nadar y caminar, pero no hace especialmente bien ninguno de los tres.

Biomutant
5.9/10 Nota
Lo que nos gustó
- Una gran ambientación con bellos paisajes.
- El sistema de creación de armas.
- Gran cantidad de 'builds' para el personaje.
Lo que no nos gustó
- Abusa del recurso del narrador.
- Muchos de sus sistemas resultan irrelevantes.
- Historia genérica y aburrida.
- Gran cantidad de 'bugs'.
En resumen
Durante los noventa y a comienzos de los dosmil era popular el concepto del 'eurojank'. Lo usábamos para describir juegos de pequeños equipos europeos con grandes ambiciones, pero sin la capacidad técnica para implementar bien sus ideas. Biomutant, del estudio sueco Experiment 101, es el mejor ejemplo moderno de esto. La combinación de sistemas que presenta pudieron convertirlo en el título de mundo abierto definitivo, pero están tan mal implementados que terminan siendo decepcionantes.

Este es un juego muy bello visualmente y quienes todavía no estén hastiados de los 'open world estilo Ubisoft' pueden divertirse mucho explorando su genial mapa, pero no está ni por error a la altura de los grandes exponentes del género. Hasta el mediocre Days Gone resulta más atractivo.

Reseña hecha con una copia digital de Biomutant para PS4 brindada por THQ Nordic.

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