Aunque reconocía la serie Cat Quest por sus constantes apariciones en listas de ‘mejores juegos móviles’, no les había dedicado mucha atención. Tras su tierno aspecto parecían ser títulos de acción muy sencillos que no ofrecían nada interesante. ¡Que vergüenza aceptar que me dejé llevar por sus apariencias! Estos son juegos con mucha más profundidad de la que esperaba y Cat Quest 3, del que hablaré en esta reseña, es sin duda el mejor de esta trilogía felina.
Esta saga es obra de The Gentlebros, un pequeño estudio independiente con sede en Singapur. Sus dos anteriores juegos combinaron tiernos felinos con un mundo de fantasía heroica, pero ahora nos ofrecen una aventura pirata.
La historia gira en torno a la Estrella Polar, que cayó del cielo muchos años atrás y tiene la capacidad de cumplir cualquier deseo. Fue encontrada por un grupo llamado los Buscantes, que la escondieron por razones desconocidas. Nuestro protagonista es un gato grumete al servicio del fantasma del Capitán Capi y juntos están buscando la estrella. Pero el temible Rey Pirrata y todos sus secuaces están haciendo lo mismo.
Navegando el Gatoribe
Cat Quest III es un juego de ‘verdadero’ mundo abierto. Tan pronto comenzamos la aventura tenemos la libertad de ir a cualquier punto del mapa a explorar. Seguramente saldremos corriendo de muchas de las islas debido a la alta dificultad de los enemigos, pero nada nos impide visitarlas y tratar de hacernos con sus tesoros.
El combate es mecánicamente simple. Podemos atacar, esquivar y cambiar nuestra arma cuerpo a cuerpo por una de fuego con munición limitada que se restaura con el tiempo. Es fácil acusar a este juego de ser un ‘machacabotones’, pero más adelante conseguimos diversas magias elementales y hacer diferentes ‘builds’ para el personaje que le dan mucha más variedad a los enfrentamientos.




También hay combate naval. Cuando estamos recorriendo el mar en nuestro barco, es posible encontrar naves enemigas. Estos enfrentamientos nos piden que choquemos contra los rivales a alta velocidad y les disparemos con el cañón. Nuestra embarcación también puede ser equipada con diferentes tipos de disparo y mejoras.
Aunque la historia principal puede resultar bastante corta, hay muchas actividades secundarias. El mapa está lleno de secretos y hay más de 160 cofres con tesoros a encontrar. También hay una buena cantidad de calabozos opcionales con jefes que podemos “cazar” para conseguir recompensas y equipo especial.
Es claro que Cat Quest 3 recibe algo de inspiración de juegos de rol como Diablo en sus sistemas de combate y botín. Es mucho más apropiado para niños que la saga de Blizzard, pero esconde algo de oscuridad en su mundo.
Horror Apatalíptico y miauchas risas
Si jugaron los anteriores títulos de la serie Cat Quest saben que sus tramas siempre esconden sorpresas inesperadas y a veces crueles, con muchas referencias a la muerte, la manipulación y el sufrimiento. Algo que tienen en común es la presencia de Aelius, una extraña entidad que controla los eventos desde otra dimensión y cuyos misteriosos planes no parecen nada buenos.

Aelius vuelve a aparecer en Cat Quest 3 y trae consigo una buena dosis de horror cósmico. No lo digo porque tiene una referencia obligatoria a la más famosa obra del infame H.P. Lovecraft, sino por algunos elementos que no mencionaré para no hacer ‘spoilers’. La trama da unos giros inesperados que la alejan de la tierna apariencia inicial. Le dan un alcance más profundo y emocional a la historia.
Hablando de la historia, casi todos los personajes secundarios tienen su propia subtrama, incluyendo los jefes opcionales. Algunas de estas son sencillas y graciosas —como el conflicto entre los piratas de fuego y los de hielo— pero hay otras que tienen elementos trágicos. Hay desamores, duelos y traiciones. Aunque el juego las trata con algo de humor, siempre hay algo ‘oscuro’ detrás de ellas. El final de la subtrama de la torre de oro y la verdadera historia del Rey Pirrata son algunas de ellas.
Pero como dije, esa “oscuridad” está siempre recubierta de humor. Este juego está lleno de chistes visuales, juegos de palabras —algunos pierden sentido en la traducción al español pero la mayoría funcionan adecuadamente— y momentos graciosos. Los diseños de personajes son adorables, tiene escenarios muy coloridos (aunque el interior de algunas torres y cuevas resulte algo repetitivo) y las melodías son agradables.
Pirratas y gatorsarios
Cat Quest 3 puede ser jugado en compañía de alguien más. En mi opinión, este título se disfruta aún más en modo multijugador. Aunque jugar en cooperativo aumenta la dificultad de los enemigos, también permite una mayor variedad de estrategias gracias a la variedad de equipo y sus características.

Es posible combinar los sombreros, trajes, armas y abalorios para potenciar diferentes tipos de ataque elemental, la defensa, velocidad de ataque, el daño a distancia y mucho más. Incluso es posible crear “builds puros” para sanadores o tanques. Mientras yo me enfoqué en los ataques rápidos, mi esposa hizo un ‘build’ para su gatita que potenció al máximo el daño eléctrico. Aunque los primeros jefes se nos hicieron algo complicados, en la segunda mitad del juego pudimos crear ‘builds’ completamente rotos que acababan con los enemigos en cuestión de segundos.
Seguramente notaron que no mencioné muchos defectos, y es que —aunque los tiene— no me molestaron demasiado. Algunas peleas se volvían tan caóticas que era difícil saber qué estaba pasando, encontré un ‘bug’ que me obligó a salirme del juego y algunos escenarios son repetitivos, pero nada de eso me hizo dejar de sonreír con esta gran aventura.
Sobra decir que la pasé genial jugando Cat Quest 3. El combate fue divertido, la historia me sorprendió mucho y la exploración siempre resultó satisfactoria. No me esperaba nada de esto de un juego independiente protagonizado por adorables gatitos
Esta reseña fue realizada con una copia digital de Cat Quest para PlayStation suministrada por Kepler Interactive. Este juego estará disponible para PS4, PS5, Xbox One, Series X|S, Nintendo Switch y para PC desde el jueves 8 de agosto de 2024.


