Hace cuatro años, cuando jugué la primera aventura de los Crestectives, me enamoré inmediatamente de sus personajes furros y su estilo noir. En mi reseña de ese juego dije que me gustaría que el juego tuviera una secuela que permitiera explorar más de ese intrigante mundo y el deseo se me hizo realidad. Chicken Police: Into the Hive nos lleva junto a Sonny y Marty a nuevas aventuras en los lugares más peligrosos de Clawville, pero cuando los créditos comenzaron a correr no pude evitar sentirme decepcionado.
La historia comienza tiempo después de que los Crestectives acabaron con la organización criminal Wessler, causando una nueva oleada de violencia a causa de las pandillas que se disputaron por llenar ese vacío de poder. Mientras tanto, Sonny recibe la visita de la ‘femme fatale’ de turno, que le pide su ayuda para encontrar el cuerpo desaparecido de su marido en la Colmena, la zona en que los insectos de Clawville se encuentran segregados.
Igual que su predecesor, Chicken Police: Into the Hive es una novela visual protagonizada por animales antopomórficos en la que debemos resolver un misterio policiaco. Aunque hay algunas actividades extras como minijuegos e interrogatorios en los que debemos elegir las preguntas adecuadas, nuestra principal actividad será simplemente hablar con los personajes para avanzar la historia.
Un mundo en blanco y negro
Una de las novedades más notables que tiene este juego en comparación con el anterior es la posibilidad de jugar en color. Seré sincero y diré que no me gusta mucho esta opción. En principio es novedosa, pero le quita fuerza a la estética noir. No todos los escenarios y personajes lucen del todo bien en colores. Abusa de ciertas paletas e —irónicamente— se ve con menos personalidad. Además, esto reduce el impacto de las secuencias oníricas, que son a color incluso al jugar en modo blanco y negro.
Los desarrolladores dejan claro desde un principio que el modo en blanco y negro es la forma en que ellos concibieron el juego y, para mi, es la única forma correcta de jugarlo. Esos elementos visuales en tonos grises, con breves destellos de color al más puro estilo Sin City, ya son tan importantes para esta duología como lo son sus animales antropomórficos.




Dejando el modo a color de lado, puedo decir que el juego luce increíble. Los nuevos escenarios están llenos de detalles y tienen un “look” que encaja a la perfección con la ambientación de novela noir de detectives de los años 40. La mayoría de nuevos personajes, especialmente los insectos, tienen diseños increíbles. La música sigue siendo excelente y la nueva canción cantada resulta perfecta, sobre todo para el momento tan emocional en que nos llega.
Con este juego también comienza en serio la creación del universo del ‘World of Wilderness’ que conecta este juego como otros como Zipp’s Cafe, Moses & Plato y Wild Tactics. Hay muchas referencias cruzadas entre ellos y mis ansias de conocer más de este mundo seguramente me hará jugar a los demás. No importa lo que diga al final sobre este título, no puedo negar lo mucho que me gustan sus personajes y su mitología.
Una historia en blanco y negro
Sí, Chicken Police: Into the Hive es tan genial como Paint it Red a nivel visual, pero no está a la misma altura en cuanto a historia.

Cuando jugué el primer juego quedé muy intrigado por lo poco que aprendimos sobre la Colmena, un ‘gheto’ en el que se encontraban segregados los insectos de Clawville. Me dio mucha alegría descubrir que la secuela se iba a enfocar en ese lugar, pero ahora que lo jugué quedé con un sabor agridulce en la boca.
Las cosas comienzan muy interesantes, con el caso de cadáveres desapareciendo del cementerio de la Colmena. El juego empieza a tocar temas importantes sobre discriminación y a poner en duda la imagen de la policía como “los buenos”, pero no tarda mucho en dejar esas ideas de lado cuando el misterio revela una gran conspiración que llega hasta los más altos niveles del gobierno de la ciudad, convirtiéndose en una sucesión interminable de clichés.
En verdad me entristece pensar en lo torpe que se vuelve una trama con tanto potencial. En las primeras horas ya sabía qué estaba pasando y quiénes eran los culpables a pesar de que el juego sigue tratando todo como si fuera un misterio. Los giros en la trama son ridículos, la forma en que evolucionan los eventos carece de coherencia interna y todo se resuelve muy apresuradamente, llegando a un final impactante que —honestamente— el juego no hizo nada para ganarse y termina sintiéndose como algo que pasó simplemente para causar ‘shock’.

La historia de Chicken Police: Into the Hive se va al garete con su gran conspiración, pero hay elementos que siguen funcionando muy bien en su narrativa. La relación entre Sonny y Marty sigue siendo excelente y los diálogos entre ellos son simplemente perfectos. Las actuaciones de voz son uno de los puntos más notables de esta obra. Todos los actores saben la clase de juego que están haciendo y le ponen todo el melodrama posible, dotando a los personajes de aún más personalidad de la que les dan sus cabezas de animales.
Jugando a la gallina
Los nuevos elementos jugables son en su mayoría también decepcionantes. Aunque los interrogatorios tienen una interfaz mejorada y mucho más clara, elegir las preguntas correctas sigue pareciendo más cuestión de azar que de técnica. El minijuego de asociación que tenemos al final de cada capítulo es aburrido y las otras actividades pueden resultar curiosas —especialmente la autopsia y el minijuego de beber— pero carecen de profundidad o gracias. De hecho, a veces estos momentos interrumpen el ritmo de la trama.




Al repasar el primer juego puedo notar que algunos de los efectos por los que estoy criticando a esta secuela también se encontraban allí, pero eran mucho más fáciles de perdonar gracias al impacto de su estética y a la calidad de su historia. Ahora que la ambientación ya no sorprende y la historia no es tan buena, resaltan mucho más.
Chicken Police: Into the Hive no es un mal juego, pero su poco cohesiva historia y los minijuegos poco emocionantes lo dejan muy por debajo del primer juego de los Crestectives.
Reseña hecha con una copia digital de Chicken Police: Into The Hive para PC (Steam) brindada por Joystick Ventures.



