Antes que Capcom revolucionara el género ‘survival horror’ (Resident Evil) después de darle una chispa de ignición (Sweet Home) y que Infogrames sorprendiera con su propuesta (Alone in te Dark), Human Entertainment consiguió en los 16-bit de Super Famicom presentar uno de los principales pilares. Clock Tower es un producto único de la época (1995), en un sistema donde los títulos plataformas, beat ‘em up y RPG eran la ley. Su director, Hifumi Kono, era también su creador y básicamente a cargo de todas las ideas que dieron forma a un clásico de culto, inspirado en el cine de terror como el giallo. Ni sus versiones de Super Famicom, Windows, PlayStation o WonderSwan salieron de Japón. Con Clock Tower: Rewind, WayForward corrige eso y lo relanza traducido a varios idiomas por primera vez de forma oficial.

Clock Tower: Rewind no es una remasterización ni mucho menos un ‘remake’ del juego original para Super Famicom. Este relanzamiento está basado en Clock Tower: The First Fear, la versión para PlayStation que incluía una nueva arma, un cuarto más, adiciones menores de escenario y algunas secuencias. Incluso la versión monocromática de WonderSwan –la última antes de Rewind— tomó aquella como base. Básicamente, el juego permanece inalterado y todo lo nuevo que ofrece Clock Tower: Rewind se encuentra alrededor del mismo. La principal función sumada de forma interna es ‘rewind’, con la cual podemos regresar el tiempo unos segundos. Cada idioma tiene tres ranuras para guardar la partida pero no comparten los datos entre sí. Esto es específicamente problemático por aquello de los nueve finales.
La mansión de la familia Barrows
La protagonista Jennifer Simpson es una adolescente huérfana recientemente adoptada por la adinerada familia Barrows, junto con sus otras compañeras huérfanas Anne, Lotte y Laura. Las adolescentes son llevadas por la Sra. Mary a una gran mansión que sería su nuevo hogar, mismo de donde sale el nombre del juego por su característica torre. Mientras Jennifer investiga la sombría mansión en busca de sus desaparecidas amigas, atestigua cómo van siendo asesinadas delante suyo por un deformado niño con traje escolar y unas enormes tijeras como señal particular. Esta es la introducción de Scissorman y el arquetipo del stalker en los ‘survival horror’, replicado por otros juegos colegas como los de Capcom.
Clock Tower se controla a través de una interfaz point-and-click que puede parecer tosca a los estándares modernos, ya que comprensiblemente la protagonista no se caracteriza por su velocidad. No es una súper heroína cargada de armas de fuego y una ganzúa, después de todo. Es importantísimo resaltar que este juego de 29 años se desenvolvía primero que todo en una consola como SNES, así que en lugar de juzgar sus limitaciones, apreciamos el esfuerzo de los desarrolladores con el detalle de los escenarios y movimientos de sus personajes, capturas digitalizadas de personas reales.
Como Jennifer no puede pelear frente a frente con sus enemigos, la mecánica principal consiste en huir y correr cuando Scissorman aparece de forma aleatoria en algún lugar de la mansión. La mansión se recorre en 2D pero su planeación es de un mapa 3D con dos alas, por lo que puede confundir en un principio hasta que los jugadores se acostumbran al mapeado mental. El ‘stick’ ayuda a controlar mejor el cursor y este ahora se puede ajustar en tres velocidades. L y R son un continuo soporte ya que gracias a estos Jennifer puede correr hacia izquierda o derecha. Su retrato de perfil en la esquina inferior izquierda representa su salud y nivel de estrés. En color azul se encuentra bien, mas si cambia a amarillo, naranja y rojo, tiene más posibilidades de caerse mientras corre o morir en manos del niño-hombre de las tijeras.

Ataque de pánico
En ciertos momentos y según la amenaza, Jennifer entra en modo pánico y este se refleja con los colores del perfil alternando entre rojo y azul en señal de alerta. En este instante los jugadores deben presionar rápidamente el respectivo botón –B en Switch, X en PlayStation, A en Xbox– para ayudar a Jennifer a empujar a Scissorman antes de ser perforada, escalar o saltar vacíos, entre otros. Esto tiene mayor éxito si previo al ataque de pánico Jennifer está en un nivel estable (azul), pues enfrentar a Scissorman con un nivel alto de estrés es una muerte segura. Jennifer nunca está armada para enfrentar a sus enemigos –con una zombificada excepción–, pero el modo pánico es una ayuda vital en caso de estar acorralada o querer correr hacia la dirección de donde viene Scissorman.
Hifumi Kono se basó principalmente en la película Phenomena (1985), del director italiano Dario Argento, tanto por su protagonista, una madre maquiavélica y un pequeño deformado asesino. Clock Tower conserva una característica atmósfera y sus sonidos de ambientación son imprescindibles para captar la tensión y el sentimiento de incomodidad. Se puede decir que también es una de las primeras experiencias cinematográficas antes que estas tomaran forma en la consola de Sony. El únicamente poder escapar ante un enemigo virtualmente inmortal, ubica a su vulnerable protagonista en un lugar especial de los videojuegos, que refleja su propia humanidad y la transmite a los jugadores.

Rebobinar el reloj
Como mencionábamos, rebobinar el tiempo en Clock Tower: Rewind es la única mejora notable de calidad de vida, pues las adiciones mayores son parte de The First Fear y además está la opción de jugar la versión original sin estos agregados. Devolver el reloj está bien, pero irónicamente hubiese caído mejor una función ‘forward’ para adelantar las secuencias que vemos múltiples veces, al liberar los nueve finales posibles. Solo los créditos y el texto de un documento podemos adelantar. Como cada idioma y versión (original y Rewind) tiene sus tres ranuras de guardado, no comparten los finales obtenidos y por ende no es posible cambiar de idioma cuando queramos sí buscamos conservarlos.
Clock Tower fue uno de los primeros títulos en poseer múltiples desenlaces, dependiendo de las elecciones tomadas durante el juego. Estos van de la A a la H, de mejor a peor, con uno especial (S) encima del A. Los finales A, B y C son canónicos con la secuela de PlayStation, mientras que el resto cambian primordialmente la forma de muerte de la protagonista. No podemos guardar la partida en un punto del juego para conseguir un final y después intentar otra alternativa, pues la partida se reconoce como única y es necesario repetir todo el juego –con los respectivos cambios– para registrar cada final en una sola.




Los jugadores primerizos podrían quedarse atascados en uno u otro punto, pero en general es un juego corto. Conocer la secuencia de objetos para llegar al desenlace ayuda a alcanzar más rápido cada final, aunque el picante es que ciertos cuartos y objetos pueden tornarse en ubicaciones aleatorias. Como material extra encontramos el arte de las cajas y manuales, cómics animados desbloqueables y una entrevista con Hifumi Kono, así como marcos de pantalla y una secuencia animada musicalizada por parte de WayForward. Esta última y sus ilustraciones son una reinterpretación que no se ajusta al icónico estilo de Clock Tower.
Por solo $20 USD el precio de la versión digital, el hecho de finalmente tener este juego legalmente en territorio occidental es más que meritorio. Es un clásico que los amantes del género ‘survival horror’ deben tener y jugar, incluso si no se adapta en todo el sentido de la palabra a las mejoras de calidad de vida moderna. Apreciémoslo y conservémoslo como el producto de su tiempo que es, la era de los inicios del horror en los videojuegos.
Reseña hecha con una copia digital de Clock Tower: Rewind para Nintendo Switch brindada por WayForward. El juego también está disponible en PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X/S y PC.



