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Cuando una comunidad de jugadores se sale de control

El caso de Mordhau deja ver lo importante que es para los desarrolladores tener un plan para guiar y moderar a su público.

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Parece que no pueden pasar unos días sin una nueva controversia en el mundo gamer.

El escándalo de esta semana está relacionado con Mordhau, un juego independiente desarrollado por el estudio eslovaco Triternion. Se trata de un título multijugador de temática medieval en el que los personajes se enfrentan en batallas cuerpo a cuerpo con armas como espadas, lanzas y escudos. Obviamente tiene un modo ‘Battle Royale’ y ha resultado muy atractivo a los jugadores por su complejo y estratégico sistema de combate.

Mordhau ha vendido más de un millón de copias. Este impresionante éxito no lo esperaban sus desarrolladores, novatos en la industria. Tal vez por eso les ha resultado tan complicado moderar a su comunidad, que ha ganado la fama de ser racista, misógina y tóxica.

En una entrevista con PC Gamer, Andrew Geach —uno de los miembros del equipo de desarrolladores— habló sobre las dificultades que han tenido para moderar la comunidad. Menciona la forma en que esta se opone incluso a ideas como agregar personajes femeninos y de razas diferentes a la blanca. Luego dijo que planeaban agregar una opción para que los jugadores no tuvieran que ver mujeres ni personas no blancas en el juego si no lo querían.

Este comentario desató cientos de críticas contra Triternion. Aunque eventualmente aclararon que esta era solo una idea que discutieron, pero nunca planearon implementar, es una muestra clara de lo grave que puede ser para un videojuego no tener una comunidad moderada.

Cuando se crea un videojuego, también se está creando una comunidad de personas que se reúnen en torno a su interés en él. Ellos van a hablar sobre el juego en foros y redes sociales, publicar guías, jugar juntos, discutir la trama y mecánicas e incluso crear arte inspirado en él. Esto se ha vuelto lo normal en el mundo hiperconectado de hoy en día. Por eso, las empresas disponen de equipos de community managers y moderadores. Necesitan asegurarse que estas personas que aman sus títulos los representen bien y estén satisfechas.

No faltan las personas desagradables en ninguna comunidad. Eso es una triste realidad. Afortunadamente, los desarrolladores tienen formas de controlar esto mediante reglas de convivencia y baneos. En redes sociales y otras plataformas es posible resaltar el trabajo y comentarios de miembros positivos para ahogar estas voces disruptivas. ¡Ojo! No estamos hablando de críticas válidas contra el juego, sino de actitudes ofensivas y antideportivas.

Si esto no se hace, esas voces tóxicas suelen espantar a otros miembros y atraer más toxicidad. La razón por la que las ‘comunidades gamers’ suelen tener la mala fama de ser racistas, homofóbicas, sexistas y xenófobas es porque han habido sonados casos en que los desarrolladores se niegan a intentar moderarla o lo hacen de una forma muy laxa y permisiva. El resultado de esto es que son los jugadores desagradables los que terminan ‘eligiendo’ quiénes pueden jugar el juego o participar de la discusión sobre él.

Llega un punto en que la situación se vuelve incontrolable. Cualquier intento de moderación se convierte en “un atentado contra la libertad de expresión” a ojos de esos jugadores problemáticos. Los desarrolladores comienzan a temer que sus decisiones puedan ‘espantar’ a quienes se han convertido en la base de la comunidad.

Esto es lo que ocurrió con Mordhau. Durante bastante tiempo, uno de los temas más visitados en los foros oficiales del juego incluía un insulto racial en su nombre. La negativa a cambiarlo desanimó a muchos de participar en las discusiones y probablemente los alejaron por completo del juego. Cuando los desarrolladores decidieron agregar elementos que atrajeran nuevos jugadores —personajes de otras razas y géneros— se encontraron con la oposición de una comunidad en la que el sexismo y el racismo se habían convertido en algo normal. 

¿Cómo arreglar el problema a estas alturas? Los desarrolladores de Mordhau le temen a los jugadores de su propio juego. El que hayan contemplado la idea de ‘ocultar las mujeres y personas de raza a quienes no quieran verlas’ es una muestra de cobardía ante este tema. En este momento, puede parecer que la mayoría de sus jugadores se oponen a estos cambios, pero no olvidemos que la percepción de las mayorías en los videojuegos es engañosa.

Casos relativamente recientes, como el de los insultos a los desarrolladores de Marvel’s Spider-Man por demorarse en incluir el traje de las primeras películas y las amenazas contra Game Freak por el anuncio de que las nuevas entregas de Pokémon no incluirán el dex nacional, también son parte de esta cultura tóxica. Si no se toman acciones para rechazar esta clase de acciones y se permite que formen parte de la discusión sobre los juegos en la prensa, pueden afectar incluso el desarrollo de estos. No son pocos los desarrolladores que han abandonado su trabajo al no recibir apoyo de sus empresas cuando son víctimas de insultos.

A la larga, estos temas hacen daño a un juego. En este momento, al buscar el nombre de Mordhau en Google, se muestran primero los resultados concernientes a este escándalo. ¿Qué van a pensar los nuevos jugadores que busquen información sobre él?

Los videojuegos no son un simple entretenimiento para personas solitarias. Incluso los juegos para un solo jugador se han convertido en experiencias sociales gracias las comunidades que se forman en torno a ellos. La única forma de asegurar que este medio siga creciendo y mejorando es logrando que estas comunidades también lo sean.

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