Un día más en internet, otro debate extremista de jugadores en redes sociales. En años recientes, con el auge de consolas clónicas de Game Boy, Game Boy Color y Game Boy Advance –entre otras–, se ha hecho muy común encontrar cartuchos repro muy económicos en sitios de origen chino como AliExpress, Temu, entre otros. Por fuera estos no varían mucho a los cartuchos originales, aunque un conocedor los identifica fácilmente por el ‘label’ y la misma calidad del plástico, si es que no tienen otros colores atípicos.
Sin embargo, es por dentro que la placa del juego delata componentes básicos, baratos, y en los casos de los juegos que usan batería, la ausencia de ella, ya que dichos juegos en las copias repro guardan su partida en memoria flash (con cierto riesgo de perderse con el paso del tiempo). Estos cartuchos como dijimos son más económicos que un juego original, cuyo problema para estos últimos es que han sufrido una inflación impagable en el caso de juegos cotizados. Por ejemplo la serie de clásicos Pokémon para toda la familia Game Boy. También sucede con juegos para Nintendo DS, pero el caso es más popular en sistemas Game Boy.
A través de Twitter/X, un usuario respondió a un video en contra de los juegos repro sobre cómo estos «también son preservación».
Esto desencadenó una ola de indignación entre coleccionistas y aficionados. Unos que aseguran que la extracción de juegos en ROMs cumplen esa labor –técnicamente cierto–, y otros que erróneamente afirman que solo son preservados los juegos intactos empacados al vacío, en cajas con números que indican su presunta valorización.

Es aquí cuando es necesario decir la famosa frase atribuida a Napoleón: «Vísteme despacio, que voy de afán». De eso no se trata la preservación, estimado y desinformado creador de contenido. De pronto quieres tener un museo en tu hogar con juegos protegidos en estuches acrílicos de forma impoluta, perfecto, si lo que pretendes es nunca jugarlos. Eso, sin embargo, aunque sea tu propia decisión financiera con todo lo que lleva conseguir juegos así y mandarlos a calificar con especuladores como Wata Games, no es el objetivo de la gran mayoría de entusiastas de los videojuegos.
¿Le damos la razón a los juegos repro y validamos su existencia? No necesariamente, pero detengámonos un momento a pensar en cómo está la industria retro y la forma en que la especulación de unos cuantos ha inflado los precios en todo el globo. No es solo suerte y fortuna encontrar un cartucho de GBA como Pokémon Emerald en buen estado, sino que hacerlo con su caja, insertos impresos y manuales empuja el valor total a cientos de dólares. Ojo, hablamos de juegos usados, porque nuevos y sellados cuestan miles de dólares.
No hay forma en que pueda recomendarle a un interesado gastar cientos o miles de dólares en un juego retro. Si lo que quiere es algo físico para «captar la experiencia de antaño», bien podría recomendarle comprar un repro, si no fuese por…
El problema con los repro
El uso de componentes baratos en los cartuchos repro de usual origen chino, lleva a que varios de ellos presenten errores en su funcionamiento o dejen de servir sin previo aviso, aparte de borrar las partidas en sus memorias flash de baja calidad. No van a explotar en tus manos, pero las consolas –originales o clones– sí podrían recibir cierto daño por las diferentes corrientes que manejan dichos cartuchos. La diferencia entre circuitos, amperaje y demás pueden causar un mayor desgaste en las consolas.
Por supuesto, el cartucho sería el primero en fundirse en caso extremo, pero el daño podría extenderse también a los componentes de la propia consola –experimento personalmente comprobado con un cartucho repro de GB en GBA–. Por otra parte, está el tema de la compatibilidad. Que cartuchos repro como los de Pokémon Red/Blue/Yellow/Gold/Silver/Crystal no tengan baterías para guardar la partida, también los hace automáticamente incompatibles con los juegos de Pokémon Stadium de Nintendo 64. Punto bastante importante para tener en cuenta.
Quien compra repro sabe lo que compra, pero también es libre de hacerlo como el que quiere invertir cientos de verdes en un cartucho original, solo porque el bolsillo se lo permite.
Entonces qué es preservación

Partimos de la idea que tener juegos retro secuestrados en cajas de acrílico y calificados con números irrisorios para valorizarlos no es preservación, solo un capricho de su propietario, igualmente libre de hacerlo como de gastar su dinero en un contenedor de microplásticos. Ahora, tampoco podemos justificar la extracción de ROMs a menos que sea un uso personal a modo de ‘backup’ de un cartucho original propio. Al descargar un archivo de internet no estás preservando, porque alguien ya lo hizo antes con ese archivo y simplemente lo estás tomando. Si es la única forma que tienes de jugar un título antiguo, no veo por qué negarte a experimentarlo. Pero que quede claro que no estás preservando nada mientras exista internet.
Si en lugar de costosos cartuchos originales o intangibles ROMs solo tienes acceso a repros, bien puedas jugarlos, conociendo los riesgos ya citados. Sin embargo, tampoco estás preservando.
¿Casualmente tienes juegos antiguos sueltos en tu humilde colección no acumuladora, aunque no tengas cajas, manuales o insertos impresos? ¡Excelente! Conserva esos juegos, ¡juégalos! Porque incluso sueltos son una verdadera prueba de su paso por este mundo entre gente que sí quiso jugarlos y no mantenerlos encerrados para ganarles centavos. Si eso no es verdadera preservación no especuladora, no sé que más podría serlo.


