Es verdad que el futuro de la industria de los videojuegos no luce bien ahora mismo, pero siempre encuentro en los juegos independientes cosas que me hacen sonreír y me dan un poco de esperanza. Una de esas cosas es que cada vez hay más videojuegos excelentes hechos en Latinoamérica y uno de los países que más se ha destacado en ese aspecto es México. Eso tiene un efecto colateral muy positivo: da a conocer elementos interesantes de la cultura azteca que posiblemente fueran muy desconocidos más allá de sus fronteras.
Un gran ejemplo de esto es Dark Adelita, un corto pero intenso y divertido juego del pequeño equipo Brain-dead Rabbit Games que con detalles tan sencillos como su nombre y el diseño de la protagonista nos presenta a grandes figuras de la revolución mexicana.
Dark Adelita es un juego de acción 2D con mucho estilo retro en el que recorremos el México de 1918 controlando a Ángela, una soldado de la revolución que ahora se enfrenta a criaturas de leyenda que han cobrado vida a causa del sufrimiento y miedo de los habitantes de su tierra. Aunque tenemos intensos combates contra criaturas como la Llorona, el Charro negro y el chupacabras, las figuras que más resalta el juego no están sacadas de los mitos, sino de la historia real: las adelitas.
Debo confesar que a pesar de mi interés en la historia no sabía nada sobre las adelitas: las mujeres que participaron en la guerra revolucionaria no solo disparando, sino como enfermeras, cocineras y ayudantes. Toman su nombre de Adela Velarde Pérez, una enfermera que se convirtió en el símbolo de las mujeres que siguieron la vía revolucionaría y es posible que la misma protagonista del juego tome su nombre de Ángela Jiménez, una ‘adelita’ que se hizo famosa al fingir ser un hombre para unirse al frente de combate.
Todo esto lo aprendí simplemente porque el nombre y la protagonista del juego me inspiraron curiosidad, demostrando lo importante que es este medio para dar a conocer la historia y cultura de otras naciones. Pero el valor de Dark Adelita no existe solo en sus raíces culturales, pues como dije al comienzo de esta reseña se trata de un título muy intenso y divertido.

Este juego de disparos y plataformas toma muchas mecánicas e ideas de los juegos clásicos de los arcades y de viejas consolas como NES y Mega Drive, en los que el concepto de “vidas” era clave. No movemos con el ‘stick’ izquierdo (o el teclado) y usamos el ‘stick’ derecho (o el mouse) para apuntar a los villanos, obligándonos a movernos entre los disparos y peligros que llenan la pantalla mientras tratamos de eliminar a todo lo que se mueva. Es más fácil decirlo que hacerlo, pues esta no es una aventura fácil.
Aunque tenemos muy buen control sobre Ángela e incluso podemos cambiar de dirección en medio de un salto, las cantidades de enemigos y proyectiles pueden volverse abrumadores. Los saltos son algo lentos y tenemos que calcular muy bien los movimientos si no queremos ponernos en la línea de fuego. Un solo disparo puede acabar con una de nuestras tres vidas —a menos que hayamos encontrado uno de los Crucifijos que nos protegen de un ataque— y aunque los ‘checkpoints’ son abundantes, perder las tres vidas nos regresará al comienzo del nivel y todos los enemigos volverán a sus lugares.
Muchos opinan que el sistema de ‘vidas’ está obsoleto y que es una molestía tener que lidiar con esto en un videojuego moderno. Aunque eso tal vez sea cierto en juegos más grandes y extensos, las vidas funcionan muy bien en una experiencia corta y difícil como Dark Adelita. Son una fuente de tensión que nos impulsa a actuar con cuidado y precisión… pero no son la única. Tenemos un límite de cuatro minutos para terminar un nivel y aunque ese tiempo es más que suficiente, hace que no podamos ser tan cautos como quisiéramos y nos fuerza a ser más agresivos con los enemigos.




Dark Adelita puede ser brutal, pero también hay elementos que nos facilitan la vida. Armas temporales como las escopetas y ametralladoras pueden ayudarnos a superar niveles rápidamente y si jugamos con control hay un sistema de autoapuntado que a veces se pasa de útil. Los mismos enemigos nos pueden ayudar, pues son tan torpes que a veces caminan solos hasta un abismo. Si eso hace el juego demasiado fácil para ustedes, hay otros modos de juego que desbloqueamos tras derrotar al jefe final y que nos fuerzan a completar la historia sin continuar o con solo una vida. Si quieren retarse a sí mismos, es un título bastante rejugable.
Queda claro que disfruté mucho de la experiencia, pero también lamento algunos problemas que tiene. Me gustan sus gráficos 2D, pero su uso del color, la oscuridad y ciertos efectos a veces hacen que sea difícil ver los proyectiles y la posición real de los enemigos, llevándonos a muertes injustas. Los combates contra los jefes son emocionantes la primera vez, pero sus rutinas de ataque son demasiado básicas y puede hacer que enfrentarlos varias veces se vuelva aburrido. La animación también abusa del efecto de encoger y estirar en los saltos de Ángela, haciendo que no luzca muy bien. Algunos considerarán que su corta duración también es un defecto, pero a mi me pareció perfecta para el tipo de juego que es y anima a jugar los modos más difíciles.

Aunque me divertí mucho jugando Dark Adelita, lo que más me gustó fue lo mucho que se siente el amor de sus desarrolladores hacia la cultura mexicana. No es solo por el tema de las adelitas, sino por la música, la representación de las diferentes regiones del país y hasta detalles como que los ‘checkpoints’ son imágenes de la Virgen de Guadalupe. Hay algunas cosas que no entendí —¿son los esqueletos que arrojan cerveza una referencia cultural?— pero me enseñó algo nuevo y creo que eso es lo más valioso que puede hacer un videojuego.
Reseña hecha con una copia digital de Dark Adelita para Steam brindada por Indie.io.



