Si bien CyberConnect 2 es reconocido por los juegos de Naruto: Ultimate Ninja Storm y otras sagas ‘anime’, en los últimos cinco años ha destacado por uno de los más «mainstream» como es Dragon Ball Z: Kakarot y sus diferentes DLC –de cuyo último hablaremos más adelante en otra reseña–. Pero no solo de Goku vive el otaku, así que una muy popular serie de matademonios se unió a la plantilla de desarrollo en el género ‘arena fighter’ bajo el título Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba – The Hinokami Chronicles. Después variaron un poco la fórmula e hicieron su propio ‘Party’ con Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba – Sweep the Board! para regresar otra vez con la secuela numérica Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba – The Hinokami Chronicles 2, la reseña que nos compete.

Si eres fanático de esta obra ‘manganime’ de Koyoharu Gotouge, películas y juegos, es natural que quieras abalanzarte sobre un nuevo producto que ilustra el camino y las luchas de los matademonios encabezados por Tanjiro y Nezuko Kamado, Zenitsu Agatsuma e Inosuke Hashibira, incluido el Entrenamiento de los pilares y el Arco/película del Tren Infinito. Lamentablemente –o no, según el fan– no se diferencia radicalmente al anterior juego aparte de imágenes y personajes actualizados, así como un modo historia con el Arco del Distrito de Entretenimiento, el Arco de la Aldea de los Herreros de Espadas y el Arco de Entrenamiento de Hashira.
Pero eso ya lo deben saber los seguidores de Kimetsu no Yaiba, así que no tenemos por qué repasarles sus claros conocimientos en dicha obra. Suponiendo que sean los únicos interesados en una secuela que no se esfuerza por apartarse lo suficiente de su predecesor, no hay muchas razones para completar esta duología que seguramente en el futuro será una trilogía de Las Crónicas de Hinokami. Guardianes de la Noche en español, un título que la verdad ni en países de habla hispana se ha cimentado y que difícilmente se integraría como Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba –Guardianes de la Noche–.
Aunque en la base se trata de un juego ‘arena fighter’, los jugadores no necesariamente requieren de otros para sacarle provecho. El modo historia contiene secciones de exploración en los ya mencionados nuevos arcos extraídos de las cuatro primeras temporadas, que no difieren jugablemente a lo experimentado en DBZ: Kakarot y por ende dejan ver el mismo ADN de CyberConnect2. No es algo inherentemente malo, pero sí repetitivo, en especial si todavía tienes fresco Kakarot y sus DLC en la librería de juegos. Por más que esta modalidad añada algunos coleccionables, diseños y accesorios para la tarjeta del perfil ‘online’, no hace mucho por rescatar el juego recontando los eventos del canon.

Además del modo exploratorio, podemos revivir en solitario ‘El camino de un matademonios’ a través de batallas contra jefes hasta la del Tren Infinito, una forma corta pero concisa de actualizarse con la historia a modo rápido. Por otra parte está el ‘Entrenamiento de los pilares’, que permite controlar cualquiera de los personajes jugables –incluido un pilar titular– y superar una ruta de semielecciones hasta el pilar elegido, obteniendo así recompensas estéticas y otras bonificaciones. No hay mucha variedad en las rutas que llevan hasta el enfrentamiento final del pilar, por lo que es una modalidad para simplemente gastar tiempo y ‘grindear’ premios.


En el modo versus, el corazón alrededor del cual se construye Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba – The Hinokami Chronicles 2, los jugadores pueden formar equipos de dos luchadores de un catálogo con hasta 40 de ellos, una buena parte desbloqueables y con formas alternas. CyberConnect2, tan afín a los contenidos descargables, prepara uno dedicado a la trilogía del Castillo Infinito, que aumentará la plantilla y los escenarios, posiblemente con uno explorable. Las secuencias cinematográficas están a la orden del día y vuelven a dejar ver que son la especialidad en estos juegos de Las Crónicas de Hinokami, exponiendo las fortalezas del ‘anime’ en su vistosidad con las técnicas definitivas.
The Hinokami Chronicles 2 refina la fórmula de su predecesor pero no hace nada por reinventarla, centrándose en ofrecer una experiencia de técnicas impresionantes y una adaptación fiel a la estética del ‘anime’. Dicho esto, no es un antes y después en los juegos basados en franquicias ‘anime’ y es muy probable que caiga rápido entre la fama del montón. Los ‘arena fighters’ 3D no son precisamente los juegos que más han aportado a la evolución de su especie, algo que Arc System Works sí ha conseguido en los juegos de pelea 2D. De esta manera, Kimetsu no Yaiba no rompe su propio molde ni opta por crear uno mejor. Mucho menos empuja su competitivo a falta de ‘rollback’ en su ‘netcode’.
Brindar un espectáculo visualmente extravagante que adapte fielmente los arcos posteriores de Demon Slayer no es suficiente. La inclusión de nuevos personajes a la plantilla y referencias al ‘manga’ proveen un plantel más amplio, que reducen las críticas al primer juego sobre la cantidad de personajes. Sin embargo, la mecánica principal del juego es tan familiar y poco innovadora que carece de interés, ni siquiera por el lado ‘online’ que pudo llegar a ser su mayor aporte. Quienes busquen una experiencia competitiva más profunda no estamos seguros que la encuentren aquí, a menos que sean fanáticos empedernidos de los guardianes nocturnos y prefieran obviar los vacíos.
Reseña hecha con una copia digital de Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba – The Hinokami Chronicles 2 para PlayStation 4 y PlayStation 5 brindada por Sega. El juego también está disponible en Xbox One, Xbox Series X/S, Nintendo Switch y PC a través de Steam.


