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[Editorial] Un gran salto para la humanidad

No fue modesto el impacto que tuvimos al pasar de 2D a 3D.

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No fue modesto el impacto que tuvimos al pasar de 2D a 3D.

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Las diferentes formas de arte son definidas por aquellos momentos de cambio que impactan la manera en que las vemos y consumimos. La industria de los videojuegos tuvo el suyo con Super Mario 64. Hace 20 años, el juego sirvió como título de lanzamiento del naciente Nintendo 64 para demostrar las capacidades del sistema, y vaya que cumplió su cometido.

Su mera existencia fue lo suficientemente poderosa como para asombrar a cada jugador que lo veía por primera y enésima vez. Tras repasar a su antecesor, otro título que se mantiene como símbolo de calidad con el paso del tiempo, entendemos por qué tanto alboroto con el salto 2D a 3D.

Los primeros instantes en control de Super Mario 64 fueron determinantes, una experiencia inolvidable. Solo hablar de los verdes campos que rodean el castillo de la Princesa Peach, nadar, escalar un árbol, pegar saltos acrobáticos con Mario cual gimnasta olímpico. Estos pequeños momentos, justo antes de adquirir alas para cursar los aires, poderes de invisibilidad y metalúrgicos, permitieron apreciar el vasto mundo que se nos abría por medio de las pinturas en el castillo de Peach.

Se nos mostraba un nuevo mundo, pero nunca se olvidaba de sus raíces y el legado detrás de aquel. Un sentido inalterado de descubrimiento y maravilla. No existe la menor idea de dónde volver a encontrar eso.

Puede llegar a sonar como un sentimiento negativo o pesimista, pero es necesario reiterar esto para lograr entender el impacto que Super Mario 64 tuvo en nuestro pasado y el presente, no solo en su franquicia sino sobre toda una industria. El juego proveía una continuación fiel a la saga más prolífica de los videojuegos, pero también representaba un avance en diseño y tecnología. Una línea muy delgada entre simple entretenimiento y genuino trabajo de arte.

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Piensa en la pantalla de título, la cual permitía manipular el rostro tridimensional de Mario en tiempo real. Quizás solo una muestra del poder del Nintendo 64, pero también un estatuto en la naturaleza creativa del juego: libertad total.

Estas posibilidades resonaban durante toda la aventura con mundos temáticos masivos para explorar; montañas, cavernas, nevados, desiertos, una casa embrujada, atmósferas sin rival alguno en la época. Cruzar los cielos evolucionaba de mecánicas laterales en los pasados juegos a una experiencia indescriptible, y mucho más difícil de controlar.

Cualquier juego 3D de los posteriores 20 años le debe algo de gratitud al trabajo de Nintendo en Super Mario 64. El título forjó nuevo terreno en movimiento de personajes y control de cámara, refinándolo en el proceso. Correr, saltar, nadar, volar, acciones evolucionadas de Mario que marcaron un camino a seguir para toda la industria. Piensa en 1996 cuando toques cualquier juego por el estilo.

Nintendo nos tomó de la mano y mostró el futuro, para evitar que sintiéramos temor por lo desconocido, llámese tercera dimensión. El medio no llegó a su clímax y siguió creciendo mientras perfeccionaba la física y los gráficos, permitiendo la creación de otros miles de juegos destacados, pero ningún otro puede contener la revolución que significó en su momento la aventura a 64-bit de Mario.

 

@maskedlizard

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