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[Editorial] Nintendo necesita sus portátiles

La llegada de Nintendo Switch no necesariamente tiene que acabar con un legado.

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Todos los rumores y reportes previos al anuncio de la próxima consola de Nintendo nos llevaban a la misma conclusión, y era que la compañía abandonaría del todo la división de sus consolas caseras y portátiles, para centrarse en un solo producto que básicamente sería un sistema híbrido entre ambas familiares y a la vez tan diferentes plataformas.

Una vez se nos presentó con un único tráiler a Nintendo Switch, se confirmaron varios de estos informes previos, aunque muchas de sus especificaciones técnicas aún siguen en el aire, incluyendo un precio final para su ya cercano lanzamiento en marzo del próximo año. A primera vista parece muy cierto aquello de querer integrar la portabilidad de una consola con la alta calidad visual que brinda un sistema casero en un televisor moderno.

Cualquiera pensaría que la amplia tradición de Nintendo en sus consolas portátiles iniciada con Game & Watch y heredada por Game Boy, Game Boy Color, Game Boy Advance, evolucionada en DS, 3DS, con todo y sus ramificaciones, correría peligro tras la inminente llegada de Switch. Es lógico pensarlo, después de todo nos están mostrando un sistema con -en teoría- mayor potencia y calidad gráfica que Wii U, que se puede utilizar de manera portable (presuntamente consumiendo mucha batería) así como en la comodidad del hogar.

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Básicamente lo que debió hacer Wii U en un principio, pues, aunque el uso de la función Off-TV en el GamePad es la mayor ventaja del sistema, así mismo es su mayor limitación, ya que depende de tener la consola encendida en algún lugar de la misma casa donde se use, y relativamente cerca. Pero poder jugar títulos como The Legend of Zelda: The Wind Waker HD / Twilight Princess HD, Super Mario Maker, Bayonetta 2, Mario Kart 8, entre muchos otros incluyendo la Consola Virtual, sigue siendo simplemente fantástico. Muchas veces no se trata que alguien está ocupando el televisor, sino que simplemente queremos ver una película mientras jugamos Wii U, por ejemplo. Mañas del mundo moderno facilitadas por la Gran N.

Pero esta limitación en primera instancia es eliminada por el anunciado Nintendo Switch, el cual por lo menos en su primera generación de juegos gozará de un buen puñado de conversiones o ports de Wii U. Técnicamente un Wii U 2.0, juegos originales de dicho sistema ahora si portables del todo, aunque sigamos pensando seriamente en la temida duración de la batería.

Aún con todo esto y las posteriores especulaciones de los medios como el final de 3DS y sus ancestros portátiles, Nintendo salió a reconocer las ventajas portables de Switch, pero reafirmando su posición sobre la consola como un sistema casero que no necesariamente acabará con la genealogía de Game Boy y DS. Y es que sería ridículo hacerlo cuando si por algo se le conoce a Nintendo es por reinar en el ámbito portátil incluso desde los días de Game & Watch. Mientras Nintendo 64, GameCube y Wii U sufrieron por ventas (Wii se llevó la séptima generación por delante), la familia DS salvó la patria de manera astronómica con sus cifras de unidades vendidas.

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Nintendo necesita sus portátiles, así como nosotros.

A lo largo de mis tres décadas sobre este globo he sido principalmente consumidor de consolas y catálogos portátiles de Nintendo, coleccionando las caseras al lado, por supuesto, pero principalmente Game Boy, DS y 3DS. Ver cómo una monocromática de pantalla verde oliva y significativo tamaño vencía sin complicaciones a un Game Gear de Sega con pantalla a color (y hasta adaptador para televisión), sin duda deja huella. Nintendo tardó mucho pero finalmente implementó la luz en sus portátiles con el Game Boy Advance SP, aunque al poco tiempo Sony lanzara su primera apuesta en el campo que hasta el momento ha sido la más rescatable de la compañía. PSP fue un gran combatiente, pero financieramente hablando al final sucumbió ante las dos pantallas de Nintendo y su DS. En el caso de PS Vita y 3DS, ya sabemos cómo va ese asunto, lamentando el poco interés de las compañías en desarrollar para una máquina tan pequeña y poderosa como la -quizás literalmente- última portátil de Sony.

Necesitamos las consolas portátiles.

Es cierto que Switch nos permitirá llevarla y jugar casi que en cualquier parte si la energía así lo dispone, pero en algunos países usarla en el bus o un parque no es una opción y muchos no querrán sacarla de su casa, a riesgo de perder un sistema que podría costar lo mismo que un PS4 o un Xbox One (según reportes costaría menos, pero falta ver). Incluso somos muchos los paranoicos que no usamos un Game Boy Micro en la calle, por pequeño que sea.

También es cierto que uno de los factores a tener en cuenta es el mercado de dispositivos móviles, donde el inicial éxito de Pokémon GO demostró o confirmó el enorme potencial de las franquicias distribuidas por Nintendo. Próximamente viene Super Mario Run en iOS como el primer juego oficial de Nintendo para móviles, si olvidamos el despropósito que es Miitomo; mientras que en el futuro veremos versiones adaptadas de Fire Emblem y Animal Crossing para esta plataforma. Junto a Switch, podrían ser razones suficientes para asegurar que 3DS no tendrá sucesora y que las portátiles se han encontrado con su reemplazo.

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Nada más lejos de la realidad. Con lo mucho que han avanzado los juegos para smartphones y tablets, siguen siendo experiencias muy distintas que necesitan una máquina dedicada, de ahí que el próximo juego de Mario a llegar en móviles sea un simple runner y no un creador de niveles como Super Mario Maker 3DS. Los juegos de Switch, en un principio adaptaciones de Wii U, siguen teniendo espíritu de consola casera con todo y su demanda potencial o gráfica.

Si algo ha demostrado 3DS, es que se pueden tener juegos portátiles que lucen y se juegan muy bien, como Fire Emblem Fates, Luigi’s Mansion: Dark Moon, Mario Kart 7, Super Mario 3D Land, The Legend of Zelda: Majora’s Mask 3D, Monster Hunter Generations, e incontables más. No hay por qué sacrificar la portabilidad, frente al temor a sacar un Switch del hogar, o la calidad, con juegos móviles que solo nos piden saltar utilizando un pulgar, cuando Nintendo fácilmente puede continuar con el legado portátil que tanta dedicación y esfuerzo les ha costado levantar.

La implementación 3D, incluso las dos pantallas, fueron interesantes en su momento. Pero podemos prescindir de eso aceptándolas como fases de crecimiento para un nuevo sistema portable gráficamente maduro y listo para brindar mejoradas experiencias en el camino, on the go.

 

@maskedlizard

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