A finales de septiembre conocimos que EA fue comprada por $55.000 millones por el Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudita, el cual obtendrá una participación accionaria dominante. Esta es una estructura inusual en este tipo de transacciones. Ya que, el consorcio de inversores, compuesto por el PIF, Silver Lake y Affinity Partners, otorgaría al fondo soberano saudita el 93.4% de la propiedad de EA si la adquisición se aprueba, superando ampliamente el 5.5% de Silver Lake y el 1.1% de Affinity Partners. Esto implica que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita será responsable de aportar aproximadamente $29.000 millones para cubrir su participación.
Este año, Qiddiya —empresa que cuenta con el apoyo PIF— compro EVO, el evento de juegos de pelea más importante del año

Esta compra apalancada es descrita ya por algunos —de llegarse a completar— como la más grande de la historia de la industria. Sin embargo, la compra de EA llega en un momento de crecientes tensiones financieras para el PIF. Ya que, a pesar de ser un fondo de $1 billón, sus recursos se están viendo comprometidos por la inversión en ambiciosos “megaproyectos”. Entre estos, destacan la ciudad futurista Neom y la infraestructura para la Copa Mundial de la FIFA 2034. Cabe resaltar, que recientes informes sugieren que el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita podría verse obligado a detener nuevas inversiones debido a problemas financieros en varios proyectos en desarrollo.

A pesar de las dificultades económicas, las autoridades sauditas han defendido que estas inversiones en la industria global de videojuegos son parte fundamental de su estrategia para modernizar y diversificar la economía del reino. Sin embargo, este movimiento no ha estado exento de controversia internacional, atrayendo críticas. Muchas de estas afirman que esta es solo una forma del PIF para lavar su imagen, la cual ha estado envuelta en diversos escándalos.
Vía: VGC


