La sola existencia de Emio es una sorpresa. Cuando Nintendo sugirió hace unas semanas el anuncio de un nuevo juego interno con clasificación para mayores de 17 años, muchos especularon sobre las franquicias que tomarían ese rumbo. Otros se decantaron erróneamente por juegos de otras compañías. Nos atrevemos a pensar que nadie apostó un céntimo por las aventuras gráficas de Famicom Detective Club, aún con la buena recepción de sus ‘remakes’ de 2021 para Switch. Emio – The Smiling Man: Famicom Detective Club es la muestra que una serie antigua no está congelada para siempre.
Sin contar el juego exclusivo para Satellaview, BS Tantei Club: Yuki ni Kieta Kako –difícil de rescatar en la actualidad debido a su sistema de transmisión–, Emio – The Smiling Man es la tercera parte cronológica tras The Girl Who Stands Behind y The Missing Heir. Si tienes un archivo de guardado de alguno de estos ‘remakes’ en la consola, el protagonista adoptará el nombre que hayas elegido en dichos títulos. No hace mucho pero es un detalle bienvenido, aunque hubiésemos preferido una bonificación adicional. De vuelta a la Agencia de detectives Utsugi, nos reencontramos con Ayumi Tachibana y el director Shunsuke Utsugi.

El asesino de la bolsa
La extraña muerte de un joven llamado Eisuke Sasaki, que aparece con una bolsa de papel en la cabeza pintada con un rostro sonriente, estremece a la comunidad. Además del caso presente cuya importancia es notoria, lo que más llama la atención es su parecido con una serie de asesinatos sin resolver de hace 18 años. A esto se suma la leyenda urbana de Emio, alias «el sonriente», un asesino serial que se aparecía ante chicas adolescentes que estuviesen llorando y daba a sus víctimas una sonrisa permanente. Nunca se capturó al culpable de dichas atrocidades.
Si es solo una leyenda o el culpable realmente regresó para continuar su labor, es la incógnita que debemos resolver en esta historia completamente nueva de Famicom Detective Club. Para resolver el caso de Eisuke Sasaki, es necesario investigar el pasado y revelar las posibles conexiones. De haber jugado los anteriores títulos para Switch, notarás que usan exactamente la misma plantilla, lo cual es comprensible. Es decir, gráficos apacibles, bien ilustrados, trazos limpios, pero una jugabilidad textual atascada en el tiempo de los títulos originales.

En los dos ‘remakes’ desarrollados por Mages para Switch de Famicom Detective Club, las novelas visuales escritas por Yoshio Sakamoto (de la saga Metroid) obtuvieron nueva vida impulsadas por su refrescante aspecto visual. En materia jugable, sin embargo, no se alejaron mucho de la dependencia de texto. Esto no es un problema como parte del género, sino porque Emio – The Smiling Man exige repasar una y otra vez las mismas líneas para dar con una respuesta diferente. Caso contrario con la también reciente remasterización de Ace Attorney Investigations, donde una vez examinamos una parte de la escena, el juego la marca como chequeada para no repetir accidentalmente los mismos textos.
Viejos conocidos, viejas mañas
Emio – The Smiling Man: Famicom Detective Club no es la excepción a sus predecesores y todo se controla a través del menú izquierdo. Viajar a un destino específico (cuando la historia lo permite), llamar a la persona presente, preguntar/escuchar, examinar, usar el celular, pensar y la libreta de notas, son las opciones disponibles. De estas, las que una y otra vez estaremos utilizando son las opciones de preguntar/escuchar y pensar. Cuando una no funciona, es necesario repasar la otra incluso si ya lo hemos hecho sobre un mismo tema o sujeto. Hay escenas en particular que se extienden más de lo debido en este círculo.

Si una conversación da muchas vueltas antes de dar el siguiente paso, inevitablemente se desvía del caso con asuntos triviales e irrelevantes que no vienen a colación. Es cierto que no hay nada malo en relajar el ambiente ante los temas difíciles de asesinatos y posibles suicidios, pero juega en contra del misterio. Hablando del misterio, la música en la mayoría de casos no aporta a la atmósfera de la historia que se nos está develando. Son sonidos ligeros y relajados, solo en muy pocas ocasiones la música incidental coincide con una revelación crucial. Esta falta de apoyo le resta potencia a hechos que deberían tenerla.
No es por ser repetitivo y las comparaciones son odiosas, pero la atmósfera musical es algo que Ace Attorney sabe manejar muy bien cuando una pista de vital importancia sale a la luz. Aquel dinamismo no es la marca de Famicom Detective Club, al contrario, gira alrededor de la pasividad y encuentros innecesariamente largos. Lo que Emio – The Smiling Man sí refuerza es la atención a la información por parte del jugador. Al final de cada capítulo hace una revisión general a lo descubierto durante el día con algunas preguntas de elección múltiple. Durante la investigación el juego también pide escribir una respuesta correcta para poder avanzar. Puede ser causa de bloqueo para los detectives despistados.

Cuando preguntar/escuchar y pensar no nos permite seguir adelante, examinar cierta parte del escenario o el rostro de una persona puede ser la solución. Es una jugabilidad lineal como en los anteriores juegos y no hay finales diferentes por descubrir. Además del joven protagonista, en ocasiones tomamos control de Ayumi, vieja conocida compañera en la Agencia de detectives Utsugi. Su estilo de juego es igual, pero la personalidad de Ayumi es mucho más serena y afable, dando paso a respuestas que no obtendríamos con el protagonista principal. Ahora bien, el juego no deja de tener temas oscuros y en alguna manera incómodos que tratar, por más que sus personajes, escenarios y música indiquen lo opuesto.
Después de todo habla de menores víctimas de asesinato, un adulto incinerado y el titular asesino que usa bolsas de papel con una cara sonriente como firma. Si bien Nintendo ha distribuido juegos de clasificación M desde sus años con GameCube (Eternal Darkness), Emio – The Smiling Man es desarrollado por Nintendo EPD y Mages, por lo que fácilmente es su mayor separación de la temática familiar que les caracteriza. Lamentablemente su jugabilidad no se actualiza a la par de sus bellas imágenes y en ocasiones puede cansar, mas la historia es lo suficientemente cautivante para despertar el instinto de detectives.

Reseña hecha con una copia digital de Emio – The Smiling Man: Famicom Detective Club para Nintendo Switch brindada por Nintendo of America.



