Arika comenzó con la franquicia Endless Ocean por allá en 2001 para la consola PlayStation 2. En aquel entonces llevaba por nombre Everblue y tuvo dos entregas. Unos años después y con la salida del Wii, lanzaron el sucesor espiritual Endless Ocean en 2007 y más adelante una secuela. Hasta la fecha, estos juegos distribuidos por Nintendo habían estado durmiendo con los peces. Arika se dedicó a los multijugadores Tetris 99, Super Mario Bros. 35 y Pac-Man 99. Si bien los juegos de Wii tuvieron una decente recepción, Endless Ocean Luminous para Nintendo Switch no logra convencer del todo a pesar de –o quizás por– su inalterada fórmula.
Al comienzo de Endless Ocean Luminous somos arrojados al océano sin siquiera preguntar si sabemos nadar –en realidad nunca vemos la superficie–. Como en anteriores títulos de la serie, tomamos el traje estándar para buceo de inmersión. Mismo que puede ser alterado o personalizado por colores en la medida que ganemos puntos y monedas. También cuenta con un sistema de progreso por niveles como aludiendo a un ‘free-to-play’. Solo tenemos acceso a ciertos colores o elementos de personalización cuando alcanzamos niveles específicos. Mas temprano que tarde nos damos cuenta del tedio que eso acarrea.

Endless Ocean Luminous podría definirse como una enciclopedia de biología marina interactiva. Fácilmente encajaría como un juego educativo que podrían instalar en los colegios y universidades. Como en su tiempo lo fue The Oregon Trail para la historia estadounidense o incluso SimCity. Lo educativo no le resta puntos, pues los últimos dos ejemplos son muestra de la huella que pueden dejar en la industria como pioneros. Excepto que Luminous no es un pionero bajo el mar, pues tanto Subnautica como Abzû han hecho más de la medida básica desde hace varios años.
Arika no aporta una historia o contenido relevantes para hacer de Endless Ocean Luminous un exponente submarino diferencial. Aún con el buen trabajo en los multijugadores ‘online’ de Tetris, Super Mario y Pac-Man, con Endless Ocean pretendían hacer algo familiar sin el mismo resultado. El multijugador en línea de este último permite que varios usuarios conectados compartan un mismo mapa de inmersión, para generar un sentido de unidad mientras escanean criaturas marinas. Escanear es técnicamente lo único que podemos hacer, aparte de recolectar tesoros de variable incoherencia arrojados al mar.

Algunos podrían sugerir que –aunado a la práctica real–, bucear en Luminous es una experiencia relajante y cautivadora. Una que tiende a agotar todos sus recursos en su primera media hora y cuya rutinaria tarea resulta de invariable futilidad en adelante. A menos que disfrutes de llenar amplios listados de coleccionables investigando criaturas, tomándoles fotos para un álbum de registros y recolectando objetos perdidos. No es un juego de criaturas coleccionables, pero en teoría es a lo que aspira. Podemos hacer que uno de los animales escaneados nos acompañen mientras buceamos, aunque para ello necesites recursos suficientes.
Algunos de estos animales son especiales con un aura brillante y usualmente de un mayor tamaño. Investigar estos peces, cefalópodos, mamíferos o reptiles brinda mayores puntajes y avanza la historia desarrollada a través de misiones. Estas misiones marcan el ritmo monótono apenas al comenzar, pues tan solo el primer capítulo exige 500 escaneos de criaturas para avanzar al siguiente. Muchos buceadores abandonarán la inmersión solo con esta misión. Aparte de estudiantes de biología marina –a quienes les caería muy bien el juego– o verdaderos entusiastas por la fauna del fondo del mar, no vemos un elemento que invite a los jugadores a permanecer sumergidos.





Cuando son varios los buceadores conectados en el mismo mapa de investigación, cuyos códigos generados podemos compartir con otros usuarios, estos se pueden comunicar a través de iconos o emoticones. Como las diferentes partes del traje de buzo, estos debemos adquirirlos con monedas ganadas a través de las múltiples inmersiones. Con estos iconos también podemos marcar el lugar del suelo marino donde encontramos tesoros. El trabajo colaborativo ayuda a destapar todo el mapa, escanear todos los animales y cumplir los objetivos primarios, pero en general cada quien va por su lado. No es que sea una función muy elaborada después de todo.
Un aspecto positivo es que Endless Ocean Luminous está completamente traducido y doblado al español latinoamericano, como otros juegos de Nintendo. Una voz guía femenina nos enseña y dirige desde el principio. A su vez, actúa como la voz enciclopédica oficial cuando escaneamos una nueva criatura –a lo Pokédex… no nos molestaría una versión Pokémon del juego–. La traducción es de buena calidad, aunque en ocasiones la voz pueda sentirse algo robotizada. Si hay jugadores pequeños interesados en sumergirse, sin peligros al acecho ni tener que luchar para sobrevivir, el juego les brinda un escenario ideal y fácil de entender. De hecho, lamentablemente ni cuenta con colisión del personaje con las criaturas.

Si aceptas Endless Ocean Luminous únicamente como un juego para relajarse un rato y tomar fotografías como si fuese un acuario recreativo, puede que funcione. Si lo que buscas es coleccionar todos los registros requeridos, no te prometemos la experiencia más divertida pasados unos minutos. Es uno de esos títulos que cumplen mejor en sesiones cortas y preferiblemente acompañado por otros jugadores, pues no hay mucho por hacer y las misiones no son lo suficientemente variadas entre sí.
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Reseña hecha con una copia digital de Endless Ocean Luminous para Nintendo Switch brindada por Nintendo of America.

