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Final Fantasy: nuestros redactores eligen sus juegos favoritos

Conozcan nuestra opinión sobre los mejores y los peores juegos de la saga principal de Final Fantasy.

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Lo cerca que está el lanzamiento de Final Fantasy VII Remake nos tiene pensando mucho en esa franquicia. Aunque muchos consideran a Dragon Quest como el ‘padre’ de los JRPG, fueron los juegos de Square Enix los que dieron a conocer este género en todo el mundo.

Final Fantasy es una de las sagas más importantes e influyentes en la historia de los videojuegos. Desde su primera entrega, que llegó a Famicom en 1987, cada uno de sus juegos ha hecho algo diferente y aportado elementos que lo distinguen de los demás. Sus historias y personajes han inspirado a millones de fanáticos alrededor del globo. Ha tenido sus altibajos, pero el nombre de Final Fantasy nunca ha desaparecido de la mente de los ‘gamers’.

Por eso, algunos redactores de GamerFocus nos hemos reunido para hacer nuestros propios ‘rankings’ de los títulos de la saga principal. Por supuesto, también los invitamos a ustedes a hacer lo mismo y compartir con nosotros sus propias listas.


Julián Ramírez

No lo voy a negar. La nostalgia jugó un papel muy importante en mi selección de estos juegos. Crecí jugando los títulos del primer PlayStation y estos son una parte importante de mi formación ‘gamer’. Mi amor por Final Fantasy VIII es bien conocido y hace tiempo expliqué por qué es el juego más importante de mi vida. Sin embargo, no puedo ignorar la maravillosa historia de Final Fantasy VII, cuyos mensaje siguen siendo importantes hoy en día. Tampoco puedo hacer a un lado la sexta entrega, con sus entrañables personajes, maravillosa música y una estructura que resultó revolucionaria en su época. A su lado también está Final Fantasy IX, que combina la calidad técnica de sus compañeros de PSX con los mejores elementos de los títulos clásicos de SNES.

Esta franquicia entró pisando fuerte en la era de PS2 con FFX. Era una maravilla técnica con una fantástico sistema de combate y un final que todavía me hace llorar cuando lo recuerdo. Tristemente, es un poco lineal y limitado en su estructura, lo que lo mantiene lejos del podio. También apreció mucho a Final Fantasy XIII-2, un juego que aprendió de las críticas que recibió su antecesor para convertirse en una divertida historia épica de viajes en el tiempo con combates muy estratégicos y una trama algo enrevesada.

FFIV y FFV, aunque son juegos grandiosos y con personajes muy memorables, palidecen un poco frente a la sexta entrega. Eso sí, el sistema de trabajos de V resultó muy influyente. La secuela de FFX tiene uno de los mejores sistemas de combate de la saga y mucho estilo, pero su trama es decepcionante. FFXII nunca logró atraparme y aunque FFXIII si lo hizo, no puedo ignorar sus muchos defectos y lento comienzo. FFIII resalta sobre los demás juegos de NES por sus sistema de trabajos, pero los otros dos no han envejecido nada bien, especialmente por su dificultad e historias un poco genéricas.


Cesar Nuñez

Estas son listas muy personales, como todas las opiniones, pero en el top de mis candidatos puedo defender a capa y espada a Final Fantasy VI como el que, con toda sinceridad y riguroso análisis en todos los sentidos, es el mejor juego principal en la franquicia RPG que nos ha brindado Square (Soft en su momento, actualmente Enix). Ni siquiera estoy solo en ello, en vista del criterio de mis compañeros. En el pasado también lo hemos catalogado en GamerFocus como uno de los seis clásicos RPG imperdibles.

El asunto de mi relación con Final Fantasy es que, a pesar de conocerlos de lejos en NES y SNES, el primero que pude jugar en serio fue Final Fantasy VIII en PSone, por supuesto en 3D y sin cargar con la nostalgia del 2D. Su mundo de juego retrofuturista fue fascinación a primera vista, así como el elenco de personajes realistas igualmente carismáticos, con excepción de su protagonista. El sistema de ‘Enlaces’, vistosas batallas y ataques de GF (Guardian Force, no GamerFocus, jeje) marcaron huella en mí, no mucho por su historia distraída. Su remasterización de 2019, igual de encantadora.

Entonces conocí FFVI y ya no supe cómo escoger al favorito, pero lo que hizo esa entrega con su argumento y personajes a punta de ‘sprites’, más todas las limitaciones de SNES, es admirable, meritorio de un ‘remake’ que quién sabe si algún día veremos.

Del mismo modo seguí con el resto de juegos hacia atrás, dándole honor a FFVII por saltar al 3D sin estrellarse, y con más cariño hacia las iteraciones clásicas, incluyendo el primero por el hecho de siempre haberlo querido tener en NES. Mi blasfemia es nunca haber jugado FFIX, mientras que pasar de FFXI y XIV es normal al no gustar del juego ‘online’. Otra deuda personal sigue siendo FFXV, pero a FFVII Remake le tengo mucha más fe por la sencilla razón de recordarme la buena época.

Arriba lo viejo, abajo el núcleo.


Juan Camilo Ospina

Puedo decir que para los videojuegos de rol, en especial Final Fantasy, estoy chapado a la antigua. Mi primer FF fue el cuarto capítulo, el cual salió para Super Nintendo —con un absurdo sistema de numeración americano—, pero el título que hizo que le cogiera afecto a la franquicia fue definitivamente Final Fantasy VI. Historia, música y un inolvidable villano. Esos fueron los componentes clave por los que este título sigue siendo uno de mis favoritos hasta el día de hoy.

A pesar de lo impresionante y avanzado que se mostraba Final Fantasy VII en PlayStation, el juego no logró cautivarme tan intensamente como lo había hecho su predecesor. Probablemente porque veía confuso el sistema de ‘Materia’ en el menú del juego. Se los dice alguien que vivió en carne propia cómo sus compañeros de colegio inventaban que conocían a alguien que podía revivir a Aerith. Sin embargo, no puedo negar que las secuencias cinematográficas y las animaciones de los ‘Summon’ me dejaron boquiabierto y con ganas de seguir jugándolo.

Final Fantasy VIII no fue una buena experiencia para mí. Su sistema de ‘Junction’ y ‘Draw’ me hicieron recurrir a una guía en internet para ver qué funcionaba mejor con qué, lo que arruinó mi inmersión. Eso sin contar que sentí cero simpatía por su protagonista y su patosa trama de telenovela. No obstante, lo seguía jugando por una sola cosa: Triple Triad. Este es uno de los mejores minijuegos creados en la historia y hubiera preferido dejar el destino del mundo a una partida de estas cartas.

Final Fantasy IX resultó ser un gran alivio y un escape en mi época. El regreso a un sistema de juego como los de antaño fue tan refrescante que duraba horas ‘grindeando’ a mis personajes. Es probablemente el Final Fantasy al que le he invertido más tiempo en mi vida. Final Fantasy X y su secuela fueron totalmente chocantes para mí. Sin un juego de cartas para salvarlos, no vi una razón para dedicarles interés.

Salvo por Final Fantasy XV, las nuevas mecánicas de los FF de las siguientes generaciones no me causaron impacto. Supongo que a un perro viejo es difícil enseñarle nuevos trucos.


Para hacer tu propio ‘tier list’ de Final Fantasy solo tienes que seguir este enlace.

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