Antes de que comiencen a leer esta reseña de Ghost of Yotei tienen que saber algo importante: no he jugado Ghost of Tsushima. Asumo que muchos de ustedes están interesados en saber cómo se compara este juego a su predecesor, en qué aspectos ha cambiado y en cuáles ha mejorado, pero obviamente no encontrarán eso aquí. Si les parece interesante conocer la opinión de alguien que no se ha iniciado en esta franquicia, los invito a seguir leyendo.
Este es un juego de acción y aventura en mundo abierto que se desarrolla en el Japón de comienzos del siglo XVII — finales del periodo sengoku— en la región de Ezo, hoy en día conocida como Hokkaido. Controlamos a Atsu, una mercenaria que regresa a su tierra natal tras participar en las guerras del sur para tomar venganza de los hombres que asesinaron a su familia cuando era niña.
Como fanático que soy de las películas de samurái —desde Akira Kurosawa hasta Takashi Miike, pasando por Kinji Fukasaku, Yoji Yamada y Takeshi Kitano— debo decir que aprecio lo mucho que este juego se esfuerza por capturar el espíritu cinematográfico del género. Igual que hizo Red Dead Redemption con las películas “de vaqueros”, Ghost of Yotei no busca naturalismo ni precisión histórica. Su objetivo es ofrecer el mejor ángulo posible para presentar su mundo y acentuarlo con el mayor dramatismo posible, como si se tratada de una épica ‘chambara’.
La comparación con el ‘western’ de Rockstar Games es más que apropiada porque además de apoyarse en el cine de samurái, este juego también toma “prestados” muchos elementos que son más comunes en las películas de vaqueros y revólveres que en las de katanas. Hay ciertos planos, ideas musicales y narrativas que me recordaron más a las obras de Sergio Leone que a las de los directores nipones. Tengo claro que el cine clásico del viejo oeste también se inspiró en las películas de samurái y resulta curioso ver cómo estos géneros se siguen retroalimentando con el paso de los años.




A causa de todo esto, la obra del estudio Sucker Punch derrocha estilo y es probablemente la más “cinematográfica” entre las exclusivas de PlayStation, que suelen ser tan alabadas como criticadas por esta cualidad. Ghost of Yotei tiene largas secuencias de video en la que se desarrolla la historia y presenciamos los diálogos entre personajes, pero no son tan “pesadas” como en otros juegos y suelen estar bien equilibradas con momentos interactivos.
Por ejemplo, los recuerdos de la niñez de la protagonista suelen ser jugables. Incluso hay partes en las que podemos alternar entre el presente y el pasado para poder comparar la vida feliz que solía tener con su desoladora realidad actual. Este es un juego bien escrito y aunque la historia principal no es especialmente interesante —es una historia de venganza bastante genérica— logra mantener el interés por el destino Atsu y la región de Ezo. La gran calidad de las actuaciones de voz en español latino ayuda a crear un vínculo con los personajes, aunque de todos modos prefiero poner el audio en japonés para crear una mayor inmersión con el lugar y la época.
Este es un buen momento para comentar algo que me pareció muy interesante de este título y es la gran presencia que tienen los ainu, el pueblo nativo de esta región de Japón. Sus apariciones en la cultura popular son muy raras y tenemos muy pocos ejemplos de personajes de esta cultura en los videojuegos. Nakoruru de Samurai Shodown es una de las pocas excepciones. Aunque me parece positiva su inclusión, lamento que están limitados al rol de “secundarios muy espirituales” como el de los mismos nativos americanos en las películas de vaqueros.

Como cabe esperar de un juego de PlayStation Studios, la calidad técnica es impresionante. Ghost of Yotei es uno de los pocos juegos que prefiero jugar en “modo calidad” para poder disfrutar de los maravillosos gráficos y efectos visuales en su mejor despliegue. Aprovecha muy bien las capacidades del control DualSense y da mucho gusto “sentir” el cabalgar del caballo por los valles y la vibración intensa de los choques de espadas. También hay minijuegos en los que usamos el panel táctil y la respuesta háptica de los gatillos para hacer cosas cómo forjar espadas, encender fogatas y cocinar. Todas estas actividades se pueden saltar y eso me hace pensar en la necesidad de incluirlas. Entiendo que se pueden hacer fastidiosas después de repetirlas muchas veces, pero quitar esta pequeña “fricción” se siente como una concesión ridícula y falta de compromiso con la idea.
Volviendo al tema visual, el elemento que más disfruté fueron los bellos paisajes. Es bueno que el juego tenga un muy buen modo foto porque no podía dejar de apreciar las doradas planicies a los pies del Monte Yotei, los árboles rojos que decoran la llanura Ishikari, los verdes bosques habitados por los ainu y los escenarios brillantes por la nieve de los Montes Teshio. El uso de colores tan vivos hace que todo resalte y luzca hermoso.




No solo vale la pena explorarlos porque son bonitos, sino por las recompensas que esconden. Ghost of Yotei está segmentado en regiones —cada una con su propia historia y estilo visual— y podemos viajar a cada una de ellas para cazar uno a uno a los asesinos de la familia de Atsu en las misiones de la historia principal. Pero si nos desviamos del camino, compramos mapas hacia puntos de interés, cazamos recompensas o seguimos a los pájaros dorados que a veces encontramos, podemos descubrir actividades como cortar bambú, rescatar lobos, baños termales y altares budistas que aumentan nuestra salud, espíritu y habilidades. Podemos ignorarlos, pero eso hará el juego más difícil. ¡Incluso podemos ignorar las misiones opcionales en las que aprendemos a usar otras armas además de la katana!
Se agradece que las armas sean suficientemente diferentes como para agregar algo de variedad al combate. Si no fuera porque podemos cambiar de inmediato entre ellas, el ritmo de ataques y contraataques se volvería repetitivo rápidamente. Los combates uno a uno —especialmente contra jefes— pueden ser muy emocionantes y divertidos, pero cuando luchamos contra más de dos personas puede volverse un poco caótico y la cámara no siempre colabora. En todo caso, el juego pone su espectacularidad al frente y no hay duda de que entra por los ojos. Por el lado del sigilo no hay mucho qué decir. Son las mismas mecánicas de «agacharse por la hierba alta» y «acercarse a los enemigos por la espalda» que han existido desde hace tanto tiempo. Es decepcionante lo básicas que son.

Ghost of Yotei es un muy buen juego, pero también es demasiado familiar. Todo lo que hace ya lo hemos visto en otros juegos de mundo abierto. No hay prácticamente ningún elemento original y eso es lo que más lastima a esta obra. Incluso el combate con sus diferentes armas y artefactos se siente similar al de juegos como los de la saga Batman: Arkham. Son muchos loa jugadores a los que les basta con la combinación de calidad técnica y mecánicas solidas de combate y exploración para pasar un buen rato, pero otros lamentarán lo poco original que resulta. Me hubiera gustado que tomara algunos riesgos narrativos y mecánicos, pero me divertí y creo que vale la pena hacer este viaje a Japón para ayudar a Atsu con su venganza.
Reseña hecha con una copia digital de Ghost of Yotei para PS5 provista por PlayStation Latinoamérica.



