¿Les ha pasado que están disfrutando un juego y de repente en el momento menos indicado ocurre algún error que impide su progreso o continuar jugando? Es exactamente lo que me pasó con Gigasword en Nintendo Switch. No debería ser la forma de comenzar una reseña, pero es la mejor aclaración posible tras unas horas de juego y una experiencia que podría considerar incompleta debido a ello. Como solo podemos calificar juegos por lo que son y no por lo que deberían ser, vamos a revisar lo que rescatamos de este título independiente de Studio Hybrid con estilo retro, también disponible en consolas PlayStation, Xbox y PC.

En esencia, Gigasword es un ‘metroidvania’ 2D con enfoque en arte pixelado bastante modesto pero suficiente. Nuestro protagonista llamado Ezra toma control de una gigantesca espada que a veces recuerda a la Buster Sword de Cloud Strife. A diferencia de este, Ezra no puede moverse tan libremente cuando porta la titular Gigasword. Esto no afecta el combate, pues podemos saltar y atacar con total normalidad, sea horizontal o vertical. Sin embargo, lo que sí afecta es la navegación y exploración a través de los mapas interconectados, lo cual es el punto principal del juego.
Podemos soltar la espada gigante cuando queramos, lo que permite que Ezra salte un poco más alto para alcanzar secciones o escaleras, que de otra forma no sería posible cargando la pesada arma como cruz a cuestas. Del mismo modo, la espada actúa como llave de ciertas puertas si la cerradura apunta a la dirección indicada. En otros momentos, encontramos bloques por empujar, ascensores y plataformas especialmente dedicados para la espada, por lo que debemos separarnos del arma, seguir nuestro camino –usualmente de ascenso– hasta volver a reunirnos con ella. La verdad es un interesante punto diferencial al tradicional subgénero exploratorio.

Como ‘metroidvania’, debo decir que tiene más de Metroid, específicamente por la raza aviar a la que pertenecen las ruinas que exploramos. A uno de estos seres parecidos a los Chozo es que también pertenece la Gigasword, razón por la que se entiende por qué la espada es la llave para acceder a gran parte de las instalaciones y por la cual vemos diferentes estatuas de los pájaros humanoides entre fondos de escenario. Muy similar a Chozodia en Zero Mission. La forma en que el juego maneja diferentes capas de fondos 2D hace pensar en lo bien que le hubiese sentado un 3D estereoscópico como el de Nintendo 3DS, al estilo Shovel Knight. Pero esos son solo deseos nostálgicos.
El ritmo de juego tiene una curva de aprendizaje particular, porque sus controles son sencillos de maniobrar y su inicio de exploración es tranquilo, con uno que otro enemigo que no supone mayor problema. Pasado un punto aparecen enemigos arácnidos con ataques de fuego y rutinas de ataque más letales que elevan la curva, para volver a equilibrarse hasta el primer jefe. Este último no supone mayor problema, pues evitando sus ataques y con ejecución de espadazos básicos con algo de paciencia podemos despacharlo efectivamente. Siguiendo la tendencia de otros juegos, el lugar donde nuestro personaje caiga es el mismo a donde debemos volver pare recuperar el botín de minerales. No estoy seguro que esta mecánica tan ‘souls’ fuese necesaria aplicarla en Gigasword.






Hablando de minerales, que son como la moneda de juego, estos podemos usarlos en los diferentes puntos de guardado para mejorar la espada u obtener ataques elementales como un rayo que consumen maná. El único pero es que sus costos son muy altos, por lo que requiere derrotar enemigos una y otra vez incluso si no es necesario, solo para acumular riquezas minerales que permitan comprar las mejoras. Otras secciones del mapa tienen puertas que piden minerales para permitir el paso, pero en vista de que es más valioso ahorrarlos para mejorar la espada, usualmente no accedemos a las puertas avaras.
Las secuencias de historia ofrecen mucha exposición durante los momentos que tienen lugar, total que el jugador no alcanza a captarlo todo por el peso de los diálogos. El diseño del mapa sufre por la falta de puntos de teletransportación o viaje rápido. En especial cuando largas secciones requieren dejar la espada para poder avanzar o devolverse, antes de volver a recuperarla. Los enemigos no se distinguen mucho por su variedad, así que la exploración se debe más a los puzles de entorno, principalmente otorgando las llaves que abren nuevos caminos.




Lastimosamente, en el nivel de Jardines anegados dimos con un error irremediable que cierra el juego en Switch al atravesar una puerta. Ni eliminando y volviendo a instalar el juego fue posible continuar progresando en Gigasword, con el juego debidamente actualizado. Esperamos que un futuro parche arregle esta molesta situación, pero por el momento es lo que es.
Reseña hecha con una copia digital de Gigasword para Nintendo Switch brindada por Akupara Games. El juego también está disponible en PS4, PS5, Xbox Series X/S y PC.


