Síguenos en nuestras redes

Videojuegos

Hatred – La reseña

Destructive Creations prometía que Hatred sería un juego ultraviolento y polémico, pero no logra esa sensación y contiene errores de diseño muy graves.

Publicado

en

Hatred ha despertado polémica debido a la forma con la cual fue presentado en las etapas previas al lanzamiento. De acuerdo a su material promocional y a las declaraciones del estudio Destructive Creations sería un juego ultraviolento, que tocaría fibras sensibles y que sería la respuesta al «ablandamiento» de la industria por no centrarse en el público hardcore. Curiosamente, este producto cae víctima de su propio invento, siendo menos de lo que prometía y sin siquiera llegando a ser un título aceptable.

Destructive Creations diseñó a Hatred en torno a un personaje sin identidad clara, un hombre con ropas de metalero estereotípico que de un momento para otro se convierte en un asesino en serie, viendo en la humanidad apenas a unos gusanos inferiores a él. Su objetivo es simple: matar a todo el que se le atraviese y a futuro lograr un exterminio masivo. Aparte de esta promesa, su historia no es nada brillante, no tiene ninguna sorpresa y usa cuanto cliché puede en sus monólogos aburridos, que apenas sirven como orientación en el argumento central, demasiado simple y predecible.

Hatred sí contiene escenas violentas, crueles y fuertes que no lo hacen apto para niños o jóvenes. Pero también hay que decir que en cuanto a cantidad y calidad están por debajo de lo que sus desarrolladores prometían, son completamente opacadas por el tono simplón del argumento y la forma en que se juega el título; la violencia pasa de ser el centro de su propuesta a ser apenas una excusa pobre de su existencia que no se acerca a otras propuestas con contenidos polémicos y mejor ejecutados (ejemplo: Grand Theft Auto y Hotline Miami).

Además, los problemas graves del juego no son causados exclusivamente por ese enfoque ultraviolento mal ejecutado sino por sus decisiones de diseño general, un verdadero rompecabezas que no pudo ser ensamblado correctamente por sus desarrolladores. Como su protagonista, Hatred no tiene identidad ni profundidad y es peor de desordenado.

hatred-reseña-destructive-creations-4

Empecemos por algo crítico: a pesar de ofrecer dos modos de control (mouse con teclado o gamepad), ninguno está pulido ni corregido, presentando graves problemas en cuanto a la forma de mover y disparar se refiere, haciendo que fallemos bastante; no podemos esquivar de manera eficiente los obstáculos, el apuntado varía demasiado y el tiempo de respuesta tampoco es el ideal. Y todo esto es peor cuando conducimos vehículos, ya que tienen un sistema ilógico para manejar que complican toda la acción. Espero que el asesino tenga botas cómodas, porque es preferible caminar.

Otro grave error está en su estilo visual. Entiendo que Hatred tiene gran énfasis en la combinación de blancos y negros debido a la personalidad «oscura y aterradora» de su protagonista, pero también genera grandes confusiones, en especial para distinguir nuestra propia posición y la de nuestras víctimas en lugares con alta densidad de objetos. Si bien los edificios cambian a un modo «transparente» cuando estamos cerca, otros sitios no lo hacen y resultamos perdidos fácilmente. Ni el minimapa ni el uso de una tecla especial para identificar elementos ocultos son suficientes para seguir todo el movimiento en el escenario.

El sistema de recargar salud consiste en ejecutar a los ciudadanos que estén agonizando, mostrándose una corta cinemática con un ataque violento a la persona. Como decíamos, estas secuencias no están diseñadas para personas sensibles, pero también generan varios problemas de manera paralela a la necesidad constante de matar personas porque los desarrolladores hicieron a la gente un poco estúpida en cuanto a sus reacciones: ¿por qué se acercan a alguien que está en racha asesina en lugar de huir? ¿Por qué no buscan lugares seguros? Uno comprende que tratan de reflejar la sensación de pánico, pero pareciera que el juego nos lanza víctimas en lugar de incentivar su búsqueda. Suena horrible sin contexto, pero a nivel de diseño es totalmente incomprensible.

hatred-reseña-destructive-creations-1

Dicho esto, los policías y soldados que tratan de detenernos provocan otro tipo de sensaciones… negativas. Básicamente no hay un balance entre la distancia de disparo y la aparición de enemigos en el mapa (muchas veces no se sabe desde dónde nos atacan) y la «táctica» para sobrevivir es huir, ejecutar civiles y volver. En conclusión, la acción es repetitiva y no hay mayores variantes para cambiar nuestro estilo de juego. Para completar, el sistema de checkpoints es apenas adecuado porque debemos repetir buena parte de las misiones si morimos o no obtenemos puntos de respawn por lograr objetivos extra; en cierta forma agrega algo de reto a toda la propuesta, pero también provoca tedio debido a la longitud de cada escena.

Hatred se vuelve cada vez más aburrido con el tiempo que pasa. Y es que para manejar una mecánica tan repetitiva sin que se sienta aburrida hay que hacer un diseño inteligente, algo que no logra Destructive Creations. Para ellos, con añadir un par de frases del asesino, cambiar un par de ambientes e introducir soldados un poco más fuertes era suficiente, pero no logran manejar el ritmo y hacen que decaiga rápidamente, algo agravado por los excesivos tiempos de carga y constantes caídas en la tasa de cuadros por segundo, en especial cuando hay transiciones entre la vista normal y la cámara que muestra las ejecuciones.

Tal vez lo más destacado del juego es la forma en que se destruyen ciertos lugares y objetos a través de explosiones. Si logramos encender contenedores inflamables provocamos explosiones, al igual que al usar granadas o disparar a extintores. El efecto de destrucción y fuego es bastante bueno, pero su calor no alcanza a calentar todo lo que falla en el juego, donde ni siquiera se salva la elección del audio, tan displicente como su jugabilidad.

La forma exacerbada y escandalosa en que Destructive Creations promocionó a su creación fue «lo mejor» que hizo el estudio. Cuando terminas una partida de Hatred no quedas con ninguna sensación notable: no hay un nivel de diversión aceptable, no nos cuestiona acerca de la violencia en los videojuegos ni en la sociedad actual, no es inspirador o provocador a nivel visual. Es tan hueco como su protagonista y no merece nuestro tiempo ni nuestro dinero.

Publicidad
Comentarios

2 Comments

Deja tu comentario

Además no te pierdas