Cuando anunciaron este juego, su título me dejó muy confundido. Hell is Us es un nombre supremamente genérico y me parecía que no reflejaba bien el intrigante concepto de este juego de acción, aventura y terror. Esta es la clase de nombre que puede hacer que un juego pase desapercibido. Pero tras jugarlo, quedé convencido de que no podía tener un nombre más apropiado. Este es un juego que critica duramente los peores aspectos del ser humano y demuestra que si el infierno existe, definitivamente somos nosotros.
Esta es una obra de Rogue Factor, una subdivisión del estudio francés Cyanide especializada en RPG tácticos basados en juegos de mesa como Mordheim y Warhammer 40K. En esta ocasión se alejaron completamente de su zona de confort para ofrecernos un título que a primera vista puede ser descrito como un ‘soulslike’, pero hace mucho más que seguir los pasos de FromSoftware — a veces para bien y a veces para mal.
Nuestro protagonista en Hell is Us es Rémi, un soldado desertor de las Naciones Unid… disculpen, “Naciones organizadas”, que se infiltra en el misterioso país de Hadea en busca de sus padres, que lo abandonaron de niño enviándolo al exterior. Además de encontrar una sociedad arrasada por una terrible guerra civil, descubre que está invadido de extraños seres sobrenaturales atraídos por un evento conocido como “la calamidad”.
El averno de la guerra
La historia de este juego se desarrolla a comienzos de los años noventa y nos presenta un mundo muy parecido al nuestro. A pesar de ubicarse en medio de un conflicto moderno, no usamos pistolas ni rifles, sino extrañas espadas, hachas y otros tipos de “armas límbicas” cuerpo a cuerpo que son las únicas que pueden hacer daño a los “seres huecos” que enfrentamos. Incluso el uso del dron de combate que nos acompaña es especial, pues nos permite usar ataques especiales dignos de Dante o Bayonetta.
Esta mezcla de estilos y conceptos puede chocar en un comienzo, pero funciona muy bien gracias a una estética y personalidad muy fuertes. Los extraños seres huecos que deambulan en los campos, ciudades y pueblos arrasados por la guerra se sienten como carroñeros alimentándose del sufrimiento que ha marcado a Hades. La inclusión de ruinas antiguas y secretos arqueológicos nos hace sentir como un Indiana Jones moderno buscando poderosas reliquias antes de que los equivalentes a los nazis se hagan con ellas.

En verdad no puedo sino alabar la cohesión que tienen todos estos elementos en la aventura. Los horrores de la guerra, secretos sobrenaturales antiguos y grandes conspiraciones se alimentan entre sí para crear uno de los mundos más fascinantes que he visto en los videojuegos en los últimos años. ¡Eso es mucho decir tomando en cuenta que hace solo unos meses admiramos el fantástico ‘lore’ de Clair Obscur: Expedition 33! 2025 está siendo un gran año para los amantes de las buenas historias en los videojuegos.
Todos estos elementos de la historia de Hell is Us tienen un propósito muy claro: mostrar los horrores de la guerra. A pesar de ser un juego de acción, está mucho más cerca de This War of Mine que de Call of Duty a la hora de enmarcar el conflicto bélico. Quiere mostrarnos la forma en que los medios nos manipulan para que deshumanicemos a los demás, los intereses capitalistas y políticos detrás de toda guerra y lo fácil que una persona se convierte en un monstruo asesino cuando su religión y sus líderes le dicen que tiene la razón.
En el conflicto entre los sabinianos y palomistas de Hadea no hay un lado bueno y un lado malo. Ambos son víctimas y victimarios. El juego no se acobarda a la hora de hablarnos de la violencia sexual, torturas a niños y casos de esclavitud que ocurren en una guerra y que son un triste reflejo de conflictos reales. Lo que Hell of Us nos muestra puede recordarnos a las atrocidades vistas en Ruanda durante los enfrentamientos entre Hutus y Tutsis, los crímenes humanitarios cometidos por Israel en Gaza o la división religiosa en India. El infierno somos nosotros en realidad.
El infierno “soulsmos” nosotros
Ya hablé mucho de la historia y a duras penas he mencionado cómo se juega Hell is Us. Por el lado de los combates, esto siguen las enseñanzas de la escuela de Dark Souls y le agregan sus propias ideas. Esquivamos, bloqueamos y riposteamos los ataques de los enemigos hasta que veamos el momento oportuno para atacar o desatar las diferentes habilidades que tenemos, las cuales hay que aprovechar cuándo enfrentamos a más de un ser hueco porque incluso un par pueden ser suficientes para abrumarnos.




Hay un buen nivel de estrategia a la hora de hacer un ‘build’, mejorar las armas y elegir las habilidades activas y pasivas que les vamos a equipar. Hay diferentes “esferas límbicas” equivalentes a los elementos y aprender a sacarles provecho a sus respectivas características requiere experimentación y paciencia.
De hecho, necesité mucha paciencia a la hora de jugar Hell is Us. Este juego puede resultar bastante difícil al comienzo cuando no entendemos muchos de sus sistemas. Los enemigos golpean con mucha fuerza, pueden acabar con nosotros en un par de golpes y los objetos curativos escasean. Afortunadamente tenemos la mecánica de ‘oleada de curación’ y es que tras cada secuencia de ataques físicos, podemos presionar un botón en el momento preciso para recuperar algo de salud. Una vez nos acostumbramos a usar esta mecánica, el juego se vuelve mucho más accesible y con el ‘build’ correcto incluso se puede volver fácil. Si no es suficiente, siempre podemos bajar la dificultad.
Otro elemento que hace que la dificultad no resulte desesperante es que no importa cuántas veces muramos, los enemigos eliminados no reviven a menos que abandonemos el mapa por completo. De hecho, podemos evitar que revivan si realizamos ciertas tareas relacionadas con “bucles temporales”. Es muy recomendable hacer esto siempre que tengamos la oportunidad porque a pesar de las diferentes armas y habilidades que podemos equipar, los combates pueden volverse repetitivos y tediosos.
Perdidos en el abismo
Ya que mencioné lo de “abandonar el mapa”, es un buen momento para explicar la estructura de este título. Hell is Us tiene un mundo “semi abierto” al que se van agregando nuevas regiones poco a poco. Cada zona es un pequeño mundo abierto que podemos completar relativamente rápido si nos apegamos a nuestra misión principal, pero que podemos explorar por horas para descubrir montones de misiones opcionales, objetos ocultos y revelaciones sobre el ‘lore’.

No tenemos mapas tradicionales que nos ayuden a movernos en estos escenarios abiertos. Eso es bastante normal en los juegos “tipo Souls”, pero este título hace la falta de direccionamiento constante una parte importante de su identidad. Para saber a donde ir, tenemos que poner atención a lo que nos dicen los NPC y leer con cuidados los documentos que encontramos. Contamos con una brújula y una “tableta” que registra qué hemos encontrado, pero en ningún momento nos ponen indicaciones directas en pantalla. La exploración es más clave que nunca y si no contamos con buena memoria ni sentido de orientación, es buena idea tomar notas mientras jugamos.
Las misiones y actividades opcionales funcionan de la misma forma. Podemos encontrar documentos o escuchar conversaciones sobre algo que nos llama la atención y aunque en algunos casos el juego nos indica que ese es el comienzo de una tarea opcional —llamadas Misterios y Buenas obras— no nos dice absolutamente nada más y hacer algo más depende de nosotros. Un gran ejemplo de esto es un NPC que nos dice que necesita desesperadamente leche para alimentar a un bebé. No hay ninguna descripción o indicador que nos diga dónde encontrarla, pero tal vez recordemos que pasamos por una granja a la que le quedaba una vaca con vida.
Esto es un arma de doble filo. Aunque resolver misiones de esta manera es mucho más satisfactorio que cuando somos “llevados de la mano” por el juego, atascarse con algo puede resultar frustrante. Varios Misterios me dejaron intrigado, pero nunca encontré las pistas necesarias para resolverlos y descubrí con mucha tristeza que las Buenas obras deben ser completadas antes de llegar a ciertos puntos de la trama o terminarán en tragedia. Incluso hubo un puzle de la historia principal que me tuvo atascado por mucho más tiempo de lo esperado porque un computador con el que había que interactuar escapó a mi vista.
Esa debilidad se puede convertir en fortaleza al jugar Hell is Us en comunidad. Los críticos que recibimos este juego prelanzamiento contamos con un canal de Discord en el que pudimos comentar los acertijos y ayudarnos entre sí, lo cual fue una gran experiencia. Si tienen la posibilidad de jugar al mismo tiempo que otras personas y colaborar entre sí para resolver los misterios de Hadea, les recomiendo mucho que lo hagan. Mirar después una guía en internet no es lo mismo.

Aunque Hell is Us no hace nada radicalmente nuevo, la forma en que combina los misterios de su narrativa, su compleja jugabilidad, opciones de exploración y la rabia antibélica de su historia los convierten en una experiencia muy especial. Los jugadores más curiosos van a disfrutar mucho desentrañando sus secretos y la falta de guías dentro del juego hace que los avances que logremos tengan mucha más fuerza. Aunque no niego que muchos de sus elementos se pueden volver repetitivos, el protagonista carece de carisma y a veces puede resultar frustrante, definitivamente vale la pena probarlo.
Reseña hecha con una copia digital de Hell is Us para PS5 provista por NAcon. Este juego también está disponible para Xbox Series X|S y para PC mediante Steam y Epic Games Store



