Ya se ha convertido en tradición que Nightdive Studios nos sorprenda con la remasterización de uno o varios juegos clásicos cada año durante la celebración de QuakeCon. Entre 2020 y 2024 nos dieron fantásticas versiones mejoradas de Doom 64, Quake, Quake II, Doom + Doom II y en 2025 le llegó el turno a dos obras de culto que muchos no conocían, pero que otros —como yo— recordamos con mucho cariño. Heretic + Hexen es una fantástica compilación de dos excelentes juegos de los años 90 y en esta reseña les voy a contar por qué valen la pena ahora tanto como hace 30 años.
El enorme éxito de Doom en los noventa generó una oleada de imitadores y juegos en el mismo estilo que solemos conocer como ‘Doom clones’ (ahora muchos les dicen ‘boomer shooters’, un nombre que odio). Entre ellos se encontraba Heretic, que es acertadamente descrito como “Doom medieval con magia”.
A pesar de contar con un sistema de inventario para usar objetos especiales y novedades jugables como la posibilidad de mirar hacia arriba y hacia abajo, Heretic era básicamente Doom con una estética de espada y hechicería. La historia —tan poco relevante como la del juego en que se basó— nos contaba sobre un elfo que emprende una cruzada solitaria contra los Jinetes de la serpiente: tres poderosos seres que usan su magia oscura para controlar los reinos de Parthoris y sumergirlos en la oscuridad.
Debo confesar que, cuando era un niño, Heretic me gustaba mucho más que Doom porque su mundo de fantasía me llamaba más la atención. Lo mismo me ocurrió con su secuela indirecta Hexen, que además me daba la opción de elegir entre tres diferentes tipos de personajes para enfrentar criaturas aún más impresionantes y bizarros. En los primeros segundos ya estaba enfrentando monstruosos guerreros de dos cabezas y pocos minutos después descubrí un mapa mucho más complejo e interconectado que el de cualquier FPS que hubiera jugado antes.

No puedo negar que mis impresiones de Heretic + Hexen están marcadas por la nostalgia. La memoria del pasado es algo muy peligroso porque tiende a alterarse con el tiempo y a recordar las cosas mejores de lo que fueron. Ya me ha ocurrido en muchas ocasiones que vuelvo a ver una película que amaba o vuelvo a jugar un juego que adoraba solo para descubrir que la experiencia no estaba a la altura de lo que tenía en mi cabeza. Eso no ocurrió en esta ocasión. Estoy disfrutando estos dos títulos aún más de lo que los disfruté en mi juventud.
Las versiones originales de estos dos juegos siguen siendo muy divertidas —aunque un poco frustrantes, ya hablaré de eso más adelante—, pero las versiones incluidas en la compilación de Nightdive Studios son simplemente “mejores”. No es solo que podamos jugarlas en alta resolución, con mejor rendimiento —hasta 120 fps en 4k en hardware que lo permita— y controles modernos, sino que podemos jugar versiones rebalanceadas que ajustan el daño que hacen y reciben los enemigos. Ya no son las esponjas de balas que recordaba y eso hace que la experiencia sea mejor.
¿Pero es esa la experiencia que debemos tener en un relanzamiento? Siempre que se cambia algo en un ‘remake’ o remasterización se está “atentando” contra la preservación del juego original. Heretic + Hexen hace algo fantástico que más relanzamientos deberían hacer: incluye la posibilidad de personalizar por completo la forma en que se presenta y juega. Tiene docenas de ajustes gráficos, de sonido, jugabilidad y rendimiento que permiten hacer que la experiencia sea tan parecida a la original o tan moderna como queramos.

Es importante que podamos acceder a estos dos juegos tal como eran en su día, pero las mejoras implementadas por Nightdive Studios son excelentes y muy bienvenidas. Tanto así que puedo decir que no vale la pena ajustar las cosas al estado de los originales a menos que estemos estudiando esos juegos o queramos hacer comparaciones. El rebalanceo hace que las experiencias sean más fluidas, las mejoras gráficas lucen muy bien mientras respetan el estilo original y la banda sonora remezclada es una maravilla.
Hay una mejora específica que quiero mencionar y es la adición de marcadores al mapa en Hexen. Nunca pude avanzar mucho en ese juego debido a su complejo diseño que a veces requería salir de un nivel y volver a otro, pero no daba pistas sobre qué había que hacer. Los simples indicadores que ahora tiene son una ayuda enorme que hace que el juego sea mucho más agradable. Si a pesar de eso queremos la experiencia original —por más frustrante que fuera— simplemente tenemos que quitarlos desde el menú. Esto es algo que deberían hacer todas las colecciones y remasterizaciones que salen. Por ejemplo, me sigue molestando que Final Fantasy Pixel Remaster no incluyan las versiones originales sin mejoras de esos títulos de Square Enix.
Otras novedades bienvenidas son una galería de diseños de producción que incluso tiene enemigos y texturas que no fueron usados en los títulos originales, soporte para mods nativo (incluso en consolas), notables mejoras a los modos multijugador y dos nuevas campañas —una para Heretic y otra para Hexen— que son prácticamente juegos nuevos.




La colección ya incluye las expansiones originales de ambos juegos —Shadow of the Serpent Riders para Heretic (aunque muchos no la consideran expansión porque se incluyó con la versión que llegó a las tiendas) y Deathkings of the Dark Citadel para Hexen— pero los nuevos mapas expanden mucho más la experiencia de juego. Heretic: Faith Renewed y Hexen: Vestiges of Grandeur tienen escenarios muy bien diseñados que incluso llegan a ser mejores que los que ya conocemos, agregando varias horas de juego.
Las nuevas campañas tienen una filosofía de diseño mucho más moderna que los hace menos laberínticos y más fluidos, pero respetan bastante las ideas de los títulos originales. Por ejemplo, los mapas de Vestiges of Grandeur siguen presentando varios niveles en torno a un escenario central, pero son mucho más intuitivos y usan la estética y texturas de siempre de formas muy originales. Por si fuera poco, incluyen algunos objetos y enemigos “nuevos” que habían sido cortados inicialmente.
Heretic + Hexen —igual que Gradius Origins que salió solo unos días antes— es un absoluto tesoro de la preservación de videojuegos que no solo demuestra mucho respeto por los originales, sino que presenta formas de jugar estos títulos que los hacen aún mejores de lo que ya eran. No se los pueden perder porque en cuestión de FPS clásicos, no solo de Doom vive el hombre.
Reseña hecha con una copia digital de Heretic + Hexen para PS5 provista por Bethesda. Este juego también está disponible para PS4, Xbox One, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y para PC mediante Steam y GoG.



