La historia de Pragmata no es especialmente complicada. Los misterios que rodean a Diana, Ocho, la filuna y la inteligencia artificial IDUS al comienzo del juego son explicados poco a poco. Sin embargo, hay algunos aparentes “huecos en la trama”, quedan algunas dudas sobre la naturaleza de los experimentos en la luna y hay significados ocultos en muchos de sus elementos. Es por eso que voy a tratar de explicar qué es lo que ocurre realmente en el juego y los mensajes que quiere transmitirnos.
- La corporación Delphi y la “fibra lunar”
- Inteligencia artificial en la luna
- El oscuro secreto de la fibra lunar
- Niñas robots: ¿Qué es un Pragmata?
- La creación de la necrofibra
- El plan de Ocho
- Una historia de dos papás
- El final de Pragmata explicado: ¿Hugh sobrevivió? ¿Qué pasará con Diana en la Tierra?
- Más artículos y guías sobre Pragmata
- Otros análisis a fondo
Antes de continuar deben saber que este artículo contiene ‘spoilers’. No recomiendo seguir leyendo si no han terminado antes el juego a menos que nos les moleste conocer sus secretos por anticipado.
Como es habitual en muchos videojuegos —en cualquier expresión artística, en realidad— la historia de este título es un reflejo de muchas de las ansiedades, temores y dudas de sus creadores. No es casualidad que haya una nueva oleada de ficción que nos habla sobre inteligencia artificial, tensión laboral y paternidad, pues la actual situación del mundo nos tiene en vilo sobre qué va a pasar en el futuro con nuestros trabajos y con nuestros hijos en medio de las promesas de las corporaciones sobre IAs que pueden encargarse de todo en nuestro lugar. Tiene mucho sentido que los eventos de Pragmata giren en torno a una corporación muy similar a las que parecen controlarlo todo hoy en día.
La corporación Delphi y la “fibra lunar”
No se conoce mucho sobre esta compañía antes de establecer “La Cuna” en la luna. Sabemos que creó esta base lunar tras recibir una inversión del gobierno de los Estados Unidos que el gran público consideró como “un grave error”. Por alguna razón, los planes para la luna no eran considerados rentables y debido a ello se calificó a Delphi de “indulgente e idealista”, pero ese proyecto tenía el potencial de cambiar el mundo.

Durante las exploraciones de Delphi se descubrió “casualmente” el Lunum, un mineral que se encuentra bajo la superficie de la luna. No sabemos si esa inversión gubernamental vino antes o después del descubrimiento, pero lo más probable es que el Lunum haya sido la razón de ésto y que se haya mantenido temporalmente en secreto. Resulta que tras un proceso de refinado con nanomáquinas se puede convertir este material en la llamada fibra lunar o “filuna”, la cual es capaz de replicar toda clase de datos estructurales y funcionales.
Esto quiere decir que solamente con filuna se pueden replicar —o más bien ‘imitar’— metales, plásticos, textiles, cristales e incluso materiales orgánicos. En el juego vemos cómo las pruebas con enormes impresoras 3D permitieron recrear toda una calle de Nueva York con sus respectivos edificios y vehículos. Incluso Diana y los robots que enfrentamos están hechos con estas fibras lunares, demostrando el nivel de complejidad que pueden tener estas creaciones.

Este descubrimiento puede causar una nueva revolución industrial en la humanidad y reemplazar por completo la extracción de toda clase de recursos en el planeta, eso suponiendo que las fuentes de lunum sean inagotables y muy seguramente no lo son. El tema de la economía extractiva que supondría el negocio de la filuna no se trata en Pragmata y aunque es una oportunidad perdida, se debe a que su interés está en otro lado: crear un paralelo entre el uso de la filuna y el de la inteligencia artificial.
Inteligencia artificial en la luna
Pragmata recurre a uno de los mayores clichés y lugares comunes de las historias de ciencia ficción: la inteligencia artificial asesina. Desde las novelas de Isaac Asimov hasta Horizon Zero Dawn —pasando por Terminator y Matrix—hemos consumido cientos de historias que nos advierten sobre los peligros de permitir que la tecnología avance más allá de lo que los humanos podemos controlar. La historia de IDUS eliminando a todos los humanos de La Cuna y Ocho decidiendo que debe exterminar la humanidad no es original ni especialmente “buena”, pero los detalles que la rodean si lo son.
Lo que hace interesante a IDUS no es que eventualmente se haya puesto en contra de los humanos. Lo que lo hace interesante es la forma en que los humanos reaccionaron a su implementación en La Cuna. Si prestamos atención a los documentos y hologramas que encontramos mientras exploramos, descubrimos que muchos empleados de Delphi esperaban emocionados la llegada de una IA “que haría sus trabajos más fáciles”, pero pronto descubrieron que haría todo peor incluso antes de que sacara sus tendencias asesinas.
Nos enteramos que muchos de los empleados se encontraban “aburridos” con su trabajo debido a que la IA lo hacía todo en su lugar. La pérdida de motivación y el sentimiento de la falta de un “propósito” se volvieron comunes en La Cuna. Cuando empezamos a jugar, los compañeros de Hugh incluso dicen que hay planes de “mandarlos a todos a casa para dejar que la IA se encargue”, pero luego se burlan diciendo que luego los llamarán a ellos cuando las cosas salgan mal. “No se puede confiar en un robot”.


Peor aún es la pérdida de privacidad. Todos los empleados de Delphi en la luna tuvieron que aceptar que todas sus acciones y conversaciones fueran grabadas holográficamente. Aunque la trama del juego lo excusa como una medida de seguridad —y a efectos prácticos es una justificación para los hologramas que podemos ver al jugar— es imposible no verlo como una referencia a la forma en que corporaciones y gobiernos están usando herramientas de IA para monitorear ilegalmente a usuarios y ciudadanos en el mundo real.
La forma en que Pragmata presenta estas ideas es bastante directa y dejan poco espacio a la interpretación. Pero eso es porque la metáforas y el simbolismo se guardan para el otro elemento importante de la trama: la filuna o fibraluna.
El oscuro secreto de la fibra lunar
Como era de esperarse con cualquier “producto milagroso”, la fibraluna es demasiado buena para ser cierta. Es verdad que puede replicar cualquier tipo de material y función, pero es extremadamente delicada y una vez los humanos dejan de formar parte de La Cuna, la inutilidad de los objetos creados de esta forma y de la IA que los maneja sale a relucir. A simple vista, la recreación con fibraluna de Nueva York o de los árboles en el terradomo son impresionantes, pero al poner solo un poco de atención vemos que todo es demasiado genérico, hay elementos repetidos en todas partes, objetos incompletos y otros en posiciones imposibles.
Pero a pesar de esta tendencia a fallar y dañarse, se nos explica que «de todos modos es más barato reemplazar algo que hacerlo con más calidad desde el principio», lo cual tristemente refleja muchas de las políticas de producción de hoy en día.




En los documentos y hologramas que encontramos en el juego vemos que algunos de los empleados de Delphi celebran lo que están logrando con la filuna, especialmente porque les permite “recrear recuerdos” o porque les está dando tiempo libre para “desarrollar innovaciones”. Pero esos recuerdos son meras copias y ese tiempo libre desemboca en la decisión de “despedir a todos para que la IA se encargue de todo”.
Esto es similar a las creaciones con IA generativa en el mundo real y a lo que prometen que puede lograr. Algunos de sus resultados son increíbles a primera vista, pero entre más se analizan más resulta obvio lo defectuosos que son. No puede hacer nada realmente nuevo y depende del trabajo humano real para engañar a los espectadores. Esto es hecho así a propósito. En una entrevista con la publicación japonesa 4Gamer, el productor Naoto Oyama y el director Cho Yonghee explicaron que buscaron replicar explícitamente la clase de errores que comete la IA cuanto intenta imitar algo real.
En conclusión, la fibra lunar en realidad no es apta para crear nada de calidad, pero Delphi está tan comprometida con su inversión en la luna que sigue adelante de todos modos. Además de simplemente recrear objetos, estaba experimentando ilegalmente con usarla para propósitos bélicos y —más relevante para la trama— con su uso para recrear órganos humanos.
Niñas robots: ¿Qué es un Pragmata?
Delphi contrató al doctor Neil Higgins, experto en nanotecnología cuántica, para investigar posibles aplicaciones para la fibraluna.

La nanotecnología cuántica parece referirse a la ingeniería a niveles atómicos o subatómicos, tan pequeños que sus efectos solo pueden medirse de forma probabilística. Creemos que lo que buscaba Delphi al trabajar con Higgins era ver los extremos a los que podía llegar la aplicación de su descubrimiento lunar en organismos vivos. Si podían recrear árboles y robots, ¿Podrían tal vez recrear un ser humano?
En esos momentos, ese científico estaba obsesionado con buscar una cura para una enfermedad misteriosa y terminal que aquejaba a su hija, así que enfocó la investigación con la fibraluna en la creación de órganos artificiales que pudieran salvarla mediante un trasplante. Se sumergió tanto en su trabajo que se quedó en la luna incluso mientras su esposa moría y su hija empeoraba cada vez más.
Finalmente determinó que para crear órganos de filina apropiados para un trasplante, debía “cultivarlos” en un “huésped sintético controlado por una IA y con el perfil psicológico y fisiológico del paciente” que replicara las condiciones biológicas humanas. Mejor dicho, tenía que crear una versión robótica de su hija y probar los órganos en ella. Llamó ‘Pragmatas’ a esta clase de androides y con cada modelo las iba haciendo cada vez más “humanas” en apariencia y comportamiento hasta llegar a D-I-3355-7 (Diana), que tenía la capacidad de “producir expresiones faciales muy parecidas a las de Daisy”. Higgins no se dio cuenta que era más que simples expresiones. Eran emociones reales.

El nombre ‘Pragmata’ viene de la palabra griega ‘pragma’ que significa «práctica». Está directamente relacionada con el pragmatismo, una ideología que insiste en la necesidad de efectos reales y verificables alcanzados con la práctica de una teoría para alcanzar el conocimiento. Esto encaja muy bien en la ficción del juego, pues Diana fue creada con el propósito específico de “poner en práctica” los órganos de filuna para probar su funcionamiento. Sin embargo, todas sus demás características —personalidad, emociones, apariencia— son solo efectos colaterales de la búsqueda de ese objetivo, al menos a la vista de su creador.
Hay algunos huecos en la trama respecto a la explicación que da el juego sobre lo que es un Pragmata. Se supone que debían imitar perfectamente las condiciones biológicas humanas, pero no necesitan dormir y su capacidad de sobreescribir los sistemas de la Cuna no encajan con su propósito. Pero lo verdaderamente importante es que al tratar de crear “recipientes” para los órganos que su hija necesitaba, el Doctor Higgins terminó creando niñas “de verdad” que a pesar de sus componentes robóticos desarrollaron sus propias emociones y personalidades.
Aunque este es un buen momento para hablar del “fracaso” del Doctor Higgins como padre —tanto para su hija Daisy como para sus pragmatas— y compararlo con Hugh, primero tenemos que explicar qué fue lo que salió mal en La Cuna y cómo se originó la necrofibra.
La creación de la necrofibra
Durante los experimentos se creó un compuesto de fibraluna que fue administrado a ciertos organismos, los cuales lo metabolizan en una especie de “fibraluna degradada”. Sabemos que al menos dos de los “organismos” que la recibieron fueron las pragmatas D-I-3355-7 (Siete/Diana) y D-I-3355-8 (Ocho). Mientras que Diana tiene la habilidad de suprimir esta sustancia, Ocho fue creada de modo que pudiera acumularla en vez de destruirla.

El compuesto de fibraluna que se les dió a las pragmatas pretendía ser una especie de “cura” para la enfermedad que tenía la hija del doctor Higgins o al menos una forma de recrear los órganos afectados por la enfermedad. Al eliminar la sustancia resultante, Diana resultó inadecuada para las pruebas y por eso hicieron a Ocho para que tratara el resultado de forma diferente: acumulándola. También se insinúa fuertemente que la sustancia metabolizada se acumula en los riñones y estaba relacionada con la orina.
Básicamente, Diana “no se estaba enfermando” y por lo tanto no servía.
Esta fibraluna degradada es lo que se terminó convirtiendo en la necrofibra, una sustancia negra capaz de descomponer la materia orgánica. Tras un accidente que acabó con la vida de al menos una persona en La Cuna, Delphi trató de mantener todo en secreto mientras buscaban una forma de contener la necrofibra, que crecía a medida que se alimentaba de materia orgánica. ¿Es esta sustancia una versión de filuna de la enfermedad de Daisy?
Mientras esto ocurría, el Doctor Higgins reportó sus avances a Delphi pero insistió en que los resultados con Ocho eran prometedores, pero no estaban listos para pruebas en humanos aún. Un ejecutivo de Delphi, desesperado por resultados, decidió ignorar al científico y manipulo la situación para probar el tratamiento directamente en Daisy, lo que resultó en tragedia.

El Doctor Higgins quedó destrozado con la noticia, pero por si fuera poco, también fue infectado por la necrofibra y eso lo llevó a su aparente muerte (más adelante explicaré por qué digo “aparente”). En su lecho de muerte se arrepintió de no haber pasado tiempo con su hija y esposa antes de perderlas y de no advertir a la Tierra de los peligros de la necrofibra.
Hay otro aspecto de la necrofibra que me causa muchas preocupaciones y le da un elemento casi sobrenatural. Si después de pasar el juego miramos la descripción del jefe final Abiosis, dice que «está motivada por la fusión y la furia de cientos de mentes diferentes».

¿Significa esto que las personas destruidas por entrar en contacto con la necrofibra ven su conciencia transferida a la sustancia? ¿O es algo completamente diferente? Tendremos que esperar a una secuela o al menos un DLC para saberlo.
El plan de Ocho
Las memorias del Doctor Higgins fueron capturadas por Ocho, que se obsesionó con la idea de hacer entender a la humanidad lo peligrosos que eran los experimentos con fibra lunar. Determinó que la mejor forma de lograr esto era hacerlos experimentar de primera mano los efectos de la necrofibra, así que comenzó a reunir toda la necrofibra que se había tomado los laboratorios para enviarla a la Tierra.
Asumiendo que los habitantes de La Cuna se opondrían a su plan, uso sus habilidades para tomar control de IDUS —la inteligencia artificial que controlaba todo en la base lunar— y le encargó eliminar a todos los humanos.


En algún momento durante el caos causado por un terremoto lunar, el control del crecimiento de los árboles de filuna en el Terradomo se salió de control y ella quedó atrapada. Perdiendo el control de IDUS que se dedicó a hacer cumplir su última orden, convirtiendo a todos los robots de La Cuna en asesinos.
Una historia de dos papás
Los comentarios que hace Hugh al comienzo del juego nos hacen dar cuenta de dos cosas sobre él: le parece que tener hijos es algo complicado y no confía en los robots. Pero al conocer a Diana no solo confía de inmediato en ella, sino que la toma bajo su ala, comienza a enseñarle cosas y se encariña con ella. A pesar de que desde el primer momento sabe que ella es un robot, nunca la trata como algo diferente a una niña — una niña capaz de hackear robots asesinos, pero una niña a pesar de todo.
En los documentos y hologramas que encontramos del Doctor Higgins vemos su insistencia en que las niñas Pragmata son solo herramientas, pero es posible que incluso así sintiera al menos algo de cariño por estos entes tan parecidos a su hija. Después de todo, le ofreció una chaqueta a Siete (Diana) para que no pasara frío y fue incapaz de desecharla cuando terminaron las pruebas con ella, prefiriendo archivarla. El juego hace un claro paralelo entre estos dos hombres como figuras paternas, incluso hay un parecido entre sus nombres: Hugh y Higgins.

El Doctor Higgins no era un villano. Todo lo que hizo fue tratando de salvar la vida de su hija biológica. Pero en su obsesión terminó abandonándola y dando “vida” a dos hijas más que terminaron siendo afectadas negativamente por su negligencia. Su mayor error fue crearles un propósito absoluto —ayudar a salvar a su hija— que las dejó pérdidas cuando no pudieron cumplirlo. Afortunadamente para Siete (Diana), encontró a Hugh que le ayudó a descubrir un nuevo propósito que debía decidir por sí misma.
Hugh es un buen hombre. A diferencia de la tendencia a los “papás violentos y tristes” de la pasada década de los videojuegos —Kratos en God of War, Booker en Bioshock: Infinite, Joel en The Last of Us y tantos otros— él no tiene un pasado lleno de tragedias y arrepentimientos. De hecho, todo lo que nos cuenta nos deja ver que tuvo una vida bastante feliz con una familia adoptiva que siempre lo apoyó. Es exactamente eso lo que lo convirtió en tan buen guía y compañero para Diana: se vio a sí mismo reflejado en esta niña artificial que perdió a su padre y que necesitaba alguien que la ayudara.
Hay un momento clave en esta relación y es cuando Hugh le dice que cree que ella, a pesar de no ser humana, sí tiene alma porque tiene la capacidad de hacer elecciones por sí misma.


Mientras tanto, Ocho tuvo que presenciar la aparente muerte de un padre lleno de arrepentimiento que nunca la vio como una hija verdadera. Al no haber sido capaz de cumplir su propósito de ayudar a salvar a Daisy, tomó para si misma el rencor del Doctor Higgins hacia Delphi y la necesidad de advertir sobre el peligro de la necrofibra a la Tierra y hacer algo al respecto de la forma más radical posible.
Básicamente, Pragmata es un juego sobre los buenos efectos de una masculinidad positiva en la vida de los niños.
El final de Pragmata explicado: ¿Hugh sobrevivió? ¿Qué pasará con Diana en la Tierra?
El final “normal” de Pragmata es muy triste. Hugh, infectado por la necrofibra y aparentemente con muy poco tiempo de vida, envía a Diana a la Tierra para que pueda hacer su propia vida allá y ser feliz. ¿Pero en realidad tiene que morir? Si sacamos el verdadero final del juego —aquí les explico cómo hacerlo— escuchamos que una persona que podría ser Hugh logra regresar con vida al Refugio donde es recibido por Cabin. ¿Cómo es eso posible?
Resulta que a pesar de todo,sí hay una forma de sobrevivir a los efectos de la necrofibra. Si desbloqueamos todos los documentos en el Bingo de Cabin, podemos leer que un periodista que estaba investigando a Delphi logró acceder al laboratorio pragmático y encontrar al Doctor Higgins aún con vida dentro de un equipo médico. No sabemos quién lo puso allí después de que Ocho lo diera por muerto, pero el caso es que Hugh pudo haber encontrado dicho equipo y recibir un tratamiento que lo mantenga vivo. Este es representado por el mod ‘Caja negra’ que conseguimos en el modo ‘Señal no identificada’.
Estoy más preocupado por el destino de Diana. Ella es un ser creado al menos en parte con fibraluna y es la única —o al menos una de las pocas— muestra de esta sustancia en la Tierra, por lo que es altamente posible que Delphi y otras organizaciones busquen atraparla. Además, sabemos que los androides están prohibidos en la Tierra y aunque ella no parece ser uno, no es difícil descubrir que lo es.
Hay muchas ideas interesantes aquí que pueden servir para una secuela que nos muestre la reunión de la niña robot con su padre astronauta.
Si quedaron con alguna duda tras el final de Pragmata, espero que este “corto” artículo les haya ayudado con la explicación de todos los eventos del juego y de sus temas. Como pueden ver, aunque es un juego sencillo a nivel narrativo tiene muchos elementos dignos de análisis. Esta, por supuesto, es solo mi interpretación de lo que pasa y si ustedes entendieron algo de forma diferente me gustaría mucho que lo compartieran en los comentarios.


