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Hitman: recordando los viajes del Agente 47 a Colombia

No vino precisamente a tomar café.

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Hitman III está a la vuelta de la esquina. Estamos muy emocionados porque este título nos permitirá volver a Latinoamérica para visitar Mendoza, una ciudad Argentina reconocida por sus vinos. Como bien sabemos, el Agente 47 ya ha pasado un par de veces por Sudamérica. De hecho, ya jugamos niveles ubicados en nuestro país, Colombia, tanto en el primer juego de la franquicia como en el excelente Hitman 2.

Como siempre pasa cuando vemos nuestro país reflejado en una obra extranjera, nos ponemos nerviosos. Colombia ha estado décadas marcada por el narcotráfico y la violencia. Parece que eso —y que tenemos un muy buen café— es todo lo que sabe el resto del mundo sobre nosotros. No podemos negar nuestra triste historia ni nuestro problemático presente, pero nos gustaría que se diera una imagen más positiva de nuestra querida tierra.

Para bien o para mal, los juegos de Hitman no muestran precisamente lo mejor de Colombia. De hecho, la primera aparición de nuestro país en la saga poco tiene que ver con la realidad.

La jungla de Colombia en Hitman: Codename 47

Este juego lanzado en el año 2000 tiene una de las más tristes representaciones de nuestro país en un videojuego. El Agente 47 se encuentra en “la jungla colombiana” para asesinar a un líder narcotraficante llamado Pablo Ochoa. Él es una obvia referencia a verdaderos narcos como Pablo Escobar y Fabio Ochoa, pero visualmente está basado en Tony Montana, el personaje cubano de Al Pacino en la película Scarface.

Durante su misión, el protagonista encuentra una tribu llamada U’wa, que vive bajo la opresión del narcotraficante y le ayudan en su misión de asesinarlo. Los U’wa son una tribu real que todavía habita en regiones del noreste de Colombia como Boyacá, Arauca y Casanare. Sin embargo, los personajes del juego poco se parecen a la tribu real. En su lugar, están basados en los estereotipos de pueblos nativos centroamericanos como los Mayas y Aztecas. Para agregar más sal a la herida, en este título ellos adoran ídolos sagrados y a un jaguar que consideran la encarnación del dios azteca Tezcatliploca.

Hitman Codename 47 colombia U'wa

Se nota que IO Interactive no investigó mucho la región a la hora de diseñar este nivel.

Santa Fortuna en Hitman 2

Uno de los primeros niveles de Hitman 2 (2018) lleva al Agente 47 de regreso a Colombia para enfrentar, oh sorpresa, a otro narcotraficante que se oculta en la jungla. Afortunadamente, en esta ocasión los desarrolladores hicieron la tarea y nos ofrecen un nivel que sí parece fiel a los pueblos que podemos encontrar en regiones selváticas de nuestro país. Santa Fortuna no existe en realidad, pero al verlo entendemos que puede estar basado en cualquiera de los pueblos que existen a orillas de ríos como el Magdalena, Guaviare y Orinoco. Zonas empobrecidas, víctimas de la violencia de los carteles y las guerrillas que tienen la pesca como principal actividad económica.

Recorriendo Santa Fortuna encontramos varias áreas diferentes al pueblo. Podemos recorrer la jungla que lo rodea, un sitio de construcción cercano, una plantación de coca y la lujosa mansión del narcotraficante Rico Delgado. Él no es nuestro único objetivo. Este enorme mapa también es el hogar de Andrea Martínez, encargada de las “relaciones públicas” del cartel; y Jorge Franco, encargado de la producción de cocaína.

Personajes muy colombianos

Rico Delgado está claramente inspirado en los grandes capos colombianos, especialmente Pablo Escobar. Ya que algunos elementos del juego apuntan a una relación secreta entre Andrea Martínez y Delgado, ella podría estar inspirada en la periodista Virginia Vallejo, quien fue amante de Escobar en la vida real y ayudó a “lavar su imagen”. De Jorge Franco resalta el hecho que sea chileno, ya que los narcotraficantes de ese país trajeron su negocio a Colombia escapando de la dictadura de Pinochet y encontraron en Escobar el aliado perfecto.

Otro elemento que vincula a Delgado con Escobar es su enorme ego. En el juego, el capo organizó un festival para inaugurar una estatua de sí mismo y se define como “el salvador de Santa Fortuna”, el cual protege al pueblo de “la corrupción y abuso del gobierno”. Esto es muy similar a la forma en la que Pablo Escobar se veía a sí mismo respecto a algunos barrios pobres de Medellín y Envigado. Resulta bastante satisfactorio poder usar la misma estatua que él inaugura para acabar con su vida.

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Mijo el hipo

Escobar tenía tanto dinero que no sabía qué hacer con el mismo y eso lo llevó a realizar gastos bastante “exóticos”, como crear un zoológico privado con animales como rinocerontes, elefantes e hipopótamos. Una historia bastante conocida aquí en Colombia es que estos últimos escaparon de su hacienda y comenzaron a reproducirse en estado salvaje. Actualmente se cree que hay alrededor de un centenar de hipopótamos cubriendo la zona del río Magdalena.

En el nivel de Colombia en Hitman 2 podemos encontrar un hipopótamo dentro de la propiedad de Delgado. Además de ser una referencia a la historia real, este animal llamado Mijo es una excelente herramienta para deshacerse de cadáveres, pues devora todo lo que cae en su piscina.

hitman 2 colombia hipopótamo

El mapa del narcotráfico

Algo que tiene sentido en el juego, pero que sería absurdo en la vida real, es la forma en que las plantaciones de coca, los laboratorios de procesamiento de droga y la mansión del capo están literalmente uno al lado del otro. Esto sería impensable para un narcotraficante que tiene que mantenerse alejado de su negocio para no facilitarle las cosas a sus perseguidores. 

Otro elemento incriminatorio es el submarino que encontramos en su propiedad y que es usado para transportar la droga. Este también es una referencia a noticias reales sobre carteles utilizando este método para mover su ‘producto’ entre países. Eso sí, el que vemos en el juego es mucho más avanzado tecnológicamente que los «artesanales» usados por los carteles reales.

Obviamente, también podemos aprovechar el submarino para acabar con el capo.

Los indígenas

Los pueblos nativos de Colombia han sufrido mucho por culpa del narcotráfico a lo largo de la historia del país y también hacen acto de presencia en Santa Fortuna… más o menos. En la zona boscosa del mapa encontramos a un chamán al que podemos robar su atuendo. Aunque el juego aprendió la lección y no trata de nombrar la tribu a la que pertenece, el traje está claramente inspirado en los mamos Kogui que habitan en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Para complicar más las cosas, los habitantes del pueblo le dicen ‘taita’. Esta es una forma común de referirse al padre en algunas partes de Latinoamérica. Pero en el contexto de Colombia, es principalmente utilizada por tribus nativas de la región de Antioquia, como los Emberá y Tule.

Hitman 2 Colombia Chamán Shaman

No podemos negar que tener a un personaje como el Agente 47 vestido como un respetado líder nativo y realizando un ‘ritual’ en un cementerio indígena para que “los blancos” construyan sobre aquel es un poco… digamos “incómodo”. Al menos esta vez no lo están poniendo a adorar dioses de otras culturas.

También podemos encontrar algunas ruinas indígenas en el mapa que no tienen nada en común a lo que conocemos en la Ciudad Perdida, San Agustín o Tierradentro. Parecen seguir teniendo más inspiración en los mayas y aztecas que en las culturas que sí existieron aquí.

Estoy con la banda

Probablemente el disfraz más icónico que podemos encontrar en la misión de Colombia de Hitman 2 es el de miembro de la banda. Con ello podemos tocar los bongos en el festival de inauguración de la estatua de Delgado. Lo curioso es que la canción que se toca allí suena más parecida a un corrido mexicano que a algo autóctono de nuestro país. El traje —con camisa blanca, pañuelo rojo alrededor del cuello y sombrero ‘vueltiao’— es mucho más similar al que usan los bailarines del Sanjuanero huilense.

Como pudieron notar, la misión de Colombia en Hitman 2 sí tiene un montón de referencias particulares a la cultura, historia y geografía del país, pero no están necesariamente bien integradas como un conjunto. De todos modos, se agradece el esfuerzo extra que hizo IO Interactive para representar nuestra tierra de una forma más adecuada que en Codename: 47.

Algunos de estos problemas se pueden excusar en favor de la jugabilidad. Sin embargo, seguimos antojados de ver una representación más fiel y positiva de Colombia en un videojuego. Ojalá podamos ver ese deseo cumplido en el futuro.

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