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Indie on Focus – Clid the Snail

La fallida estrategia del caracol.

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Euclides el caracol, o simplemente Clid, no es un molusco cualquiera. Vive en un mundo posapocalíptico donde los humanos han desaparecido y dejado atrás rastros de la civilización, por medio de objetos cotidianos –y hasta esqueletos– ahora usados por antropomórficos animales como su hogar.

Clid es exiliado por los ancianos de la ciudadela de caracoles debido a sus comportamientos, por así decirlo, violentos. En la cruzada por corregir sus errores y buscar un nuevo hogar, un armado Clid se abre camino a punta de un arma láser y granadas contra hordas de enemigos. En un shooter con perspectiva cenital y jugabilidad de doble ‘sticks’ para moverse y apuntar el rifle al tiempo.

Los tamaños desproporcionados ponen a Clid a la altura de ciertos conejos que debe proteger. Un tanto extraño, o no, si pensamos que los humanos pudieron desaparecer por un ataque nuclear y los animales antropomórficos son resultado de la mutación. Además del combate que compone buena parte de Clid the Snail, el título desarrollado por Weird Beluga Studio consta de algunos puzles.

Clid the Snail

Activar interruptores y cristales es parte de la resolución en el viaje de Clid. Los mapas de juego son finamente detallados y decorados con agradables efectos de luces, pero muy oscuros debido al mundo arraigado al suelo que representan. Un gran problema es la falta de mapa interno que ayude a la ubicación o por lo menos sirva como guía del mundo explorado y cofres destapados.

Usualmente, el juego muestra la ruta a seguir con un desplazamiento de cámara, pero los niveles no son muy diferenciales como para recordar la ruta. A veces el ensayo y error es la única forma de aprender el camino. En definitiva la ausencia de mapa le pasa factura a Clid the Snail. La dificultad del juego es considerable, de ahí que sea normal repetir las mismas secciones una y otra vez.

Es un juego hostil, metafóricamente representa el mundo al que es lanzado Clid por medio de su dificultad como shooter. Algunas veces injusta, como la naturaleza misma. Comenzamos con el rifle de láser estándar, el cual se puede dejar presionado por unos instantes para liberar una carga más poderosa. Solo hasta el primer jefe obtienes un lanzallamas y te haces a la idea de la evolución del arsenal.

Clid the Snail

Clid es un caracol bípedo pero su origen no queda del todo olvidado. No como sus ancestros, pero puede sentirse lento durante el combate, cuando no estamos explorando ruinas. En el caso de los grandes jefes las batallas se resumen en disparar, esquivar, huir y repetir. Varias son las secciones que resultan frustrantes y obtener el arsenal completo significa inversión de tiempo de juego, que algunos jugadores quizás no estén dispuestos a realizar.

De no alcanzar a esquivar los golpes de los colosales jefes, estos ejecutan un alto daño a Clid. Esquivar personificando un caracol tampoco ayuda. Durante el juego encontramos algunos paquetes para recuperar salud, pero el daño recibido no es el todo claro. Es muy factible que el molusco caminante caiga fallecido en medio de una escaramuza contra varios rivales.

El de Clid the Snail es un mundo oscuro y peligroso, altamente amenazante, con misticismo y grandes cuotas de exploración. Gráficamente convincente, de aire fantasioso y similar a los juegos de miniaturas. La pregunta queda en el aire sobre la historia de los objetos del mundo de los humanos con los que nos cruzamos, aparte de una calavera apropiada por la vegetación del entorno. Estos dotan al título de mayores características miniaturas, como bellas maquetas.

Clid the Snail

El mundo está separado por rutas alternas, secretos y coleccionables a disposición de Clid. Para descubrirlos es necesario dedicar tiempo a resolver los rompecabezas ambientales esparcidos por toda la superficie. Estos no cuentan con la misma dificultad de los combates, pero cumplen su cometido de bloquear temporalmente el acceso a los tesoros que preferiblemente se relacionen con mejoras de salud.

El mundo de Euclides el caracol construido por Weird Beluga Studio sufre a la par por la belleza de su exterior y el desbalanceado nivel de los enemigos. Debería ser una experiencia más placentera y sería un decente multijugador cooperativo si tuviese esa opción. Pero la verdad es que la frustración en constantes secciones de los niveles no lo dejan ser un juego gratificante. Una verdadera pena para amantes de este estilo en particular.


Copia digital de Clid the Snail para PlayStation 4 brindada por Koch Media.

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