Durante días recientes surgieron reportes por parte de usuarios, sobre una medida DRM (Gestión de derechos digitales) aplicada por Sony a los juegos de PlayStation 4 (PS4) y PlayStation 5 (PS5). La última actualización de ‘firmware’ para ambos sistemas que tuvo lugar el 26 de marzo, impuso una restricción de 30 días a los juegos digitales comprados a partir de dicha fecha. Esta es prácticamente una licencia revocable que requiere conectar la consola a internet por lo menos una vez al mes, para no perder acceso ‘offline’ a los juegos legalmente comprados.

Dicha medida es actualmente aplicada a los juegos de PS Plus, que antes de arrancar verifican si la cuenta tiene una suscripción activa al servicio en línea pago. Para los juegos directamente comprados en la tienda de Sony por supuesto es inaceptable, pues si por algún motivo no tienes acceso a internet en un mes e incluso si la batería CMOS de la consola se desgasta, pierdes acceso a los juegos cuya fecha de 30 días haya caducado hasta volver a conectarte.
Al parecer configurar el sistema como «primario» tampoco evita esta restricción, así como las opciones de compartir consola y juego ‘offline’ en PS5.
¿Pero quién no tiene internet en sus consolas en pleno 2026? Se preguntan algunos. Resulta que este asunto no es cuestión de tener o no internet –aunque si alguien no puede pagarlo en un mes es claramente afectado–, sino de la nula propiedad que tienen los usuarios sobre sus compras digitales. Algo inadmisible en cualquiera de estas grandes compañías como Sony, Microsoft o Nintendo.
Por el momento parece que la medida es aplicada de forma progresiva, por lo que algunos usuarios podrían ver dichos temporizadores sobre sus juegos digitales para PS4 y PS5 comprados a partir de marzo y otros no. Algo similar al precio dinámico que experimenta Sony desde hace algún tiempo en las cuentas de PlayStation. Estaremos pendientes para informar sobre las novedades relacionadas al respecto.
Sony no se ha manifestado al respecto y guarda sepulcral silencio.


