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¿Juegos para sentirte como un dios? ¡Esta es la santa trinidad del género!

Los mejores juegos para satisfacer el complejo de dios de cualquier jugador.

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Semana Santa puede tener diferentes significados dependiendo del individuo. Para unos es una época de reflexión alrededor de la celebración de la muerte y resurrección de Jesús; para otros, una oportunidad de descansar del estrés del día a día. A pesar de que esta última interpretación es perfectamente válida, este evento tiene un innegable origen religioso. Y este nos lleva inevitablemente a la figura de Dios.

Dentro de la religión católica y cristiana, Dios es el creador de todo. Si bien este principio no es compartido por todos, la idea de que un ser omnipresente, omnisciente y omnipotente sea responsable de todo lo que pasa en el mundo es interesante. Por ello no debería sorprender que algunos desarrolladores la hayan convertido en la premisa de sus juegos.

Con el motivo de celebrar Semana Santa y recomendar unos cuantos juegos para los que no vayan a estar ocupados durante la misma, he aquí la santa trinidad de diseñadores detrás de algunos de los mejores títulos de simulación especializados en hacer sentir a sus jugadores como deidades.

Will Wright

Juegos Dios

Aunque no es el fundador del género, sin duda es quien lo impulsó a la fama con SimCity (1989). Para los que no sepan, este título pone al jugador en la tarea de construir una ciudad y administrarla. Sin embargo, los habitantes de la ciudad pueden actuar de forma autónoma y esta puede ser azotada por catástrofes naturales. Por fortuna, el jugador no debe cumplir con un objetivo específico. Al fin y al cabo, es su mundo y puede hacer lo que se le antoje.

Este principio se mantiene en los posteriores juegos de esta saga, los cuales implementaron nuevos comportamientos para los habitantes de la ciudad. También hay spin-off como SimAnt (1991) y SimLife (1992), que se enfocan más en el aspecto biológico de la creación.

Hay otra entrega de Wright que ofrece una experiencia particularmente única. En vez de enfocarse en la administración de una ciudad, The Sims (2000) lleva el terreno de juego al espacio de lo social. Si bien el jugador podrá controlar a los personajes, estos también actuarán independientemente. ¿Quieres hacer miserable la vida de alguien sin tener que hacerlo realmente? ¡Entonces este es el juego para ti!

Sid Meier

Juegos Dios

La franquicia de Civilization, creada por Meier en 1991, no ofrece el mismo tipo de libertad que caracteriza a los mencionados juegos de Wright. Al fin ya al cabo, el jugador sí cuenta con un objetivo específico a lo largo de la partida. No obstante, compensa eso por medio de un mayor énfasis en la diplomacia, la guerra y la exploración como herramientas para expandir el imperio del usuario. Después de que este escoge una de varias civilizaciones, tendrá miles de años para hacerla prosperar mientras otras civilizaciones y bárbaros la atacan.

Si bien el jugador tiene control sobre su imperio, sus habitantes actuarán autónomamente. Esto toma una mayor importancia en las posteriores entregas, ya que cada civilización posee sus propias estadísticas y tendencias. Sigue siendo la única franquicia en la que Mahatma Gandhi tira bombas atómicas sobre sus oponentes.

A pesar de la gran popularidad de Civilization y sus secuelas, cabe aclarar que este juego no es el primer simulador de Meier. Ese privilegio va para Railroad Tycoon (1990), ambientado durante la construcción del ferrocarril en Estados Unidos. Este título no te hará sentir como un dios, pero te dará una idea de lo que fue trabajar en aquella obra en el Viejo Oeste.

Peter Molyneux

Hoy en día, este diseñador inglés es más conocido por la franquicia de Fable. No obstante, su influencia en la industria de los videojuegos precede ampliamente a la serie RPG de Microsoft. A diferencia de los títulos ya mencionados, en los que el jugador asume prácticamente el rol de dios, los simuladores de Molyneux literalmente giran alrededor de la premisa de ser una deidad. Los títulos en cuestión son Populous, Dungeon Keeper y Black & White.

Populous (1989) gira alrededor de amasar seguidores y guiarlos a lo largo de diferentes niveles para que cumplan la voluntad del jugador. Este tendrá la capacidad de alterar el terreno.

Dungeon Keeper (1997) tiene como objetivo construir y proteger calabozos de los héroes que tratan de apoderarse de sus tesoros. Como señor de las tinieblas, el jugador debe administrar recursos e interactuar con sus súbditos demoniacos.

Similar al primer juego, Black & White (2001) tiene como énfasis el conseguir seguidores por medio de la persuasión y la realización de actos divinos. Sin embargo, el juego introduce una nueva mecánica en la forma de la interacción con criaturas, tales como simios y tigres. Dependiendo de las decisiones de los jugadores y la forma en la que sean tratados los animales, estos aprenderán y comenzarán a tomar sus propias decisiones.

¿Hay algún juego de simulación que hayamos olvidado? ¡Menciónalo en los comentarios!

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