Los ‘crossovers’ en los videojuegos —que hace unos años eran eventos sumamente raros, especiales y emocionantes— se volvieron algo de todos los días. El éxito de la venta de skins de colaboraciones en juegos como Fortnite hizo que muchos otros juegos se sumaran a la tendencia, a veces en detrimento de su estética, tono o incluso historia. El mejor ejemplo de ello es la saga de juegos de disparos Call of Duty, que con colaboraciones como la actual con la serie animada American Dad han saboteado por completo su identidad militarista. No lo digo yo, lo dicen sus propios jugadores.
Aunque ya se había filtrado hace unas semanas, Activision finalmente presentó la colaboración entre Call of Duty: Black Ops 6 y Call of Duty: Warzone con la serie satírica de Seth McFarland. Además de permitir a los jugadores comprar o desbloquear la skin de Stan Smith y varias versiones de Roger, agregó amuletos, apariencias para armas y remates. Pueden verlos en la imagen a continuación.

Es verdad que el rechazo a los ‘crossovers’ de Call of Duty viene desde hace años, cuando comenzaron a agregar skins como las de Ghostface y Rambo, pero al menos algunas de ellas —como la del personaje de Sylverster Stallone— encajaban bien con la estética militar de los juegos. Poco a poco eso ha cambiado y han agregado de todo, desde animales soldados hasta personajes animados en ‘cel-shading’ que nunca tomarían un arma de fuego en sus vidas.
Pero esta colaboración de American Dad con Call of Duty: Black Ops 6 y Call of Duty: Warzone parece ser la gota que derramó el vaso y ha generado rechazo absoluto en la comunidad de jugadores. Algunos siguen insistiendo en lo absurdo que es tener personajes como estos en su «shooter militar serio», pero otros también apuntan a lo mal que luce en comparación con los personajes ‘cel-shading’ de otros juegos como Fortnite. También hay que anotar que esta serie es una sátira que se burla del conservatismo y nacionalismo del que hacen gala muchos jugadores estadounidenses de la saga, lo cual no ayuda a su recibimiento.
Entre algunos de los mensajes de rechazo que hemos visto en redes sociales están los siguientes:
«Cómo han caído los poderosos» – CleverLoon
«Si quisiera jugar Fortnite, jugaría eso» – kylestearnes
«Nadie quiere esto» – Stokkseyri25
«¿Qué le pasó a esta franquicia?» – santiSZNMK
«Finalmente, la mejor simulación militar» – SoulBoundTV
«Vaya. Miren esta m*****» – GamerXShift
«¿Cómo puedo darle ‘no me gusta’ a esto?» – FluX-
«Que bueno que ya no compro juegos de CoD. Es triste ver lo que se ha vuelto esta franquicia» – gottchiller
«Dejen de tratar de ser Fortnite y traigan de regreso los operadores y eventos realistas» – 818Calicane
«Sigan así CoD. Todavía le queda un poco de identidad a la franquicia que pueden destruir» – iTzPaincake
«Por favor Battlefield… por favor… se bueno» – V3NN1K
Como estos, hay más docenas de comentarios que lo comparan con Fortnite, se burlan del diseño del personaje y declaran que no volverán a jugar esta franquicia. Aunque hay algunos pocos comentarios positivos que dicen que van a comprar estas skins, quedan sepultados por la avalancha de publicaciones de rechazo. Por supuesto, esto no significa que las ventas de estos objetos cosméticos no van a hacer exitosas. Hay muchos jugadores que los compran por FOMO, por obsesión compulsiva por adquirirlas y hasta porque les pueden gustar.
Este no es un problema único de Call of Duty. Son muchos los juegos que han matado su propia identidad por la avaricia que les hace caer en la tentación de vender skins ‘crossovers’. Aunque definitivamente se puede culpar a Fortnite de popularizar la tendencia, al menos ese juego tiene una estética más caricaturesca que permite que los personajes no desentonen sin importar su estilo visual y un ‘lore’ abierto que explica la presencia de skins de centenares de franquicias. Es por eso que las ‘skins’ de Peter Griffin y Hank Hill en el título de Epic Games son recibidas con gusto y no con el mismo rechazo que en CoD.
Lo que sí podemos hacer es criticar como Fortnite y todos estos juegos abusan del FOMO para vender estos objetos cosméticos a precios absurdamente altos.


