Tras semanas de pujas por parte de diferentes compañías para adquirir Warner Bros. Discovery, Netflix anunció un acuerdo por un valor de 82.700 millones de dólares. Warner Bros. posee IPs como Harry Potter, Juego de tronos y DC Universe. También es dueño de estudios desarrolladores de videojuegos como NetherRealm Studios (Mortal Kombat), Rocksteady (Batman: Arkham), Avalanche (Hogwarts Legacy) y TT Games (diferentes juegos de Lego).
Es probable que el regulador de competencia estadounidense intervenga antes del cierre del acuerdo, y Netflix ofrezca una indemnización de 5.000 millones de dólares si estos reguladores no lo aprueban, según Bloomberg.
«Nuestra misión siempre ha sido entretener al mundo», declaró Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix. «Al combinar la increíble colección de series y películas de Warner Bros –desde clásicos atemporales como Casablanca y Ciudadano Kane hasta clásicos modernos como Harry Potter– con títulos que definen la cultura como Stranger Things, Las guerreras K-pop y El juego del calamar, podremos hacerlo aún mejor».
No está claro qué podría significar el acuerdo para el negocio de videojuegos de Warner, y este no lo menciona. Netflix ha incursionado discretamente en el sector de los videojuegos desde hace unos años, contratando talento experimentado y ofreciendo videojuegos disponibles en la app de Netflix a sus millones de usuarios. Hasta ahora, las experiencias de juego originales de Netflix han consistido principalmente en títulos más pequeños. Con excepción de las licenciadas como la saga GTA de Rockstar Games.
El director de juegos de Netflix, el ejecutivo de la industria Mike Verdu, fue reemplazado el año pasado por el exvicepresidente de Epic, Alain Tascan, quien implementó cambios generalizados en su división de videojuegos, incluyendo el cierre de varias áreas.


