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La crítica social que hace Final Fantasy VII es más relevante que nunca

Hace más de 20 años, este legendario JRPG trató varios temas que sirven para comprender la sociedad de hoy en día.

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Cuando jugué Final Fantasy VII por primera vez en mi adolescencia, me encontré con un escenario que no me parecía lógico. Ocurría al llegar por primera vez al Gold Saucer, el mítico parque de diversiones lleno de minijuegos. La entrada a este lugar de lujos y diversión se encontraba a través de Corel Norte, uno de los pueblos más pobres, feos y tristes de todo el juego. «Que absurdo», me decía a mí mismo. «¿Cómo van a poner el parque justo sobre el lugar donde viven los pobres? Esa es una mala decisión de negocios».

Que inocente era yo en ese entonces.

Como medio narrativo que son, los videojuegos son perfectos para contar historias con crítica social. Pero se demoraron en llegar a ese punto. Las primeras generaciones de videojuegos se enfocaron en la jugabilidad, dejando la trama como algo secundario. Durante las eras de 8 y 16-bit se comenzaron a contar historias y a vislumbrar el potencial del medio. Luego vendrían autores y estudios que usaron los videojuegos para tratar con la profundidad y gravedad merecida temas tan serios como la proliferación nuclear, abuso infantil y corrupción política.

Me llevó varios años darme cuenta que Final Fantasy VII era uno de estos juegos. La historia de Cloud y Sephirot no es una simple aventura de fantasía y ciencia ficción. A pesar de la presencia de monstruos gigantes y demonios extraterrestres, FFVII está lleno de una punzante crítica social que era relevante en los años noventa y que ahora importa más que nunca. Después de todo, comenzamos siendo parte de un grupo eco-terrorista que busca acabar con la corporación que está acabando con la vida del planeta. Más directo no puede ser.

Los mensajes ecológicos no eran raros en los videojuegos. Títulos como Sonic The Hedgehog, Ecco The Dolphin y Zen Intergalactic Ninja ya los tenían. Pero estos eran simplistas e infantiles, perfectos para una audiencia a la que bastaba decir “reciclen, no contaminen y protejan los animales”. Final Fantasy VII quiso lidiar con este asunto de forma más compleja.

Las acciones de AVALANCHA, el grupo del que formamos parte, pueden llegar a ser terribles. Uno de los ataques con bomba que hacemos contra la corporación Shinra también acaba con la vida de civiles inocentes. Esto es algo terrible e inexcusable, pero que demuestra el nivel de desesperación al que han llegado estos personajes. ¿Qué son las muertes de unos pocos frente a la posible destrucción del planeta? Es un dilema moral y ético al que es difícil acercarse.

La idea de la ‘poderosa megacorporación’ y los pocos que se atreven a luchar contra ella es un concepto tomado del género cyberpunk, el cual reconocemos cada vez más como una realidad de nuestro mundo. Cada año son más las noticias que tenemos sobre casos de corrupción, lobby e influencias non-sanctas que las organizaciones más poderosas tienen sobre diferentes gobiernos. No solo hablamos de las típicas petroleras (a las que Shinra sirve como metáfora), sino también empresas de telecomunicaciones y hasta entretenimiento (un saludo para Disney). Estas parecen manipular el alcance de las leyes de acuerdo a su conveniencia. Final Fantasy VII vio este problema y predijo los alcances a los que puede llegar en unos años. En su mundo, esta corporación y el gobierno son prácticamente una sola cosa.

Por si fuera poco, este es un mundo que —igual que en la realidad actual— se opone a ver su inminente destrucción. En su lugar se pregunta cómo puede lucrarse de la tragedia. Hablo de Jenova y los experimentos que efectuaron en ella. Este ser extraterrestre y su plan de destruir el planeta usando Meteoro son análogos del calentamiento global.

En ese tiempo, creíamos que con acciones personales podíamos evitar este problema. Ahora sabemos que las grandes corporaciones son las responsables de esto y las únicas, junto con acciones gubernamentales, que pueden detenerlo. FFVII se adelantó a su tiempo, mostrando cómo Shinra empeoró el problema de Jenova con su avaricia.

Ahora sí, volvamos al tema de Corel y el Gold Saucer.

Corel era un pueblo con una economía basada en la extracción de carbón. Cuando Shinra llegó con la oferta de acabar con la minería y reemplazarla con un reactor Mako, muchos de sus habitantes se oponen, temiendo quedarse sin trabajo. Cuando el reactor explota en un supuesto accidente, Shinra culpa a los habitantes de Corel y los masacra sin piedad.

Shinra se apoderó de los restos del pueblo y lo convirtió en la prisión que sirve de base al Gold Saucer. Los sobrevivientes forman un campo de refugiados un poco más al norte, el cual sirve como la entrada al parque de diversiones. Este fuerte contraste no es casualidad. Es una metáfora de la forma en que los poderosos ‘tapan’ sus problemas y crímenes con entretenimiento para las masas: panem et circenses. Esto puede parecer un cliché, el discurso de siempre de los mamertos de izquierda. Pero casos como el del monopolio que está formando Disney poco a poco y la forma en que los escándalos políticos de Estados Unidos, Colombia y otros países son rápidamente olvidados dejan claro que esto sigue siendo realidad.

Al llegar por primera vez al Gold Saucer, nos encontramos con una matanza perpetrada por un solo hombre armado. En 1997, cuando salió el juego, esta clase de ataques no eran tan tristemente comunes como hoy en día. Barret —que casualmente es un hombre negro— es acusado y arrojado a prisión para poder dar cierre al tema y reanudar la operación del parque. La inocencia de este hombre no se puede interponer en el funcionamiento del capitalismo.

La pregunta que me queda es si el ‘remake’ de Final Fantasy VII que veremos el próximo año también hará referencia a estos temas. Ya hay pruebas de que algunos de estos elementos cambiaron. En uno de los videos revelados en el pasado E3 vimos cómo la bomba que mata civiles inocentes es detonada por un jefe del juego, no por AVALANCHA. Hoy en día no pueden pedirle a los jugadores que simpaticen con personajes que cometen un ataque terrorista. Hay otros elementos que deben cambiar para acomodarse a las sensibilidades modernas, como la representación de Barret, la cual era estereotípica. También hay nerviosismo por la forma en que manejará las referencias a la homosexualidad y travestismo.

Espero que Square Enix también se dé cuenta que tienen que mostrar la horrible situación de la sociedad y el planeta por culpa de la ambición corporativa y corrupción gubernamental. El mundo está necesitado de obras que hablen de esto, nos enojen y animen a tomar acción al respecto. Espero que Final Fantasy VII Remake sea una de ellas.

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