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La “muerte” de Splatoon: ¿cómo preservar los juegos multijugador en línea?

¿Qué pasa cuando una empresa decide abandonar un videojuego en línea? ¿Qué opciones tenemos para mantenerlo con vida?

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Splatoon 2 ha llegado a su final. El pasado 21 de julio se celebró su último evento en línea. Nintendo ha anunciado que realizará una última actualización al juego y entonces ‘lo abandonará’. Esto ha llevado a que muchos jugadores declaren que Splatoon 2 “está muerto”.

Nada más alejado de la realidad. Splatoon 2 cuenta con una comunidad muy dedicada que ama el juego. Van a continuar disfrutándolo durante años, aunque ya no hayan nuevos objetos y eventos. Solo hay que mirar hacia el primer Splatoon, lanzado para Nintendo Wii U en 2015. Aunque dejó de recibir eventos a mediados del año siguiente y fue “reemplazado” por su secuela, aún cuenta con muchos jugadores y no hay dificultad para encontrar partidas en línea.

Sin embargo, el riesgo de que estos juegos “mueran” es bastante real.

SPLATTED!

Hace algunos días hablamos de los juegos de Marvel Ultimate Alliance. Explicamos cómo la desaparición de los dos primeros juegos de esta saga de las tiendas digitales es un atentado contra la preservación de videojuegos. En ese artículo también mencionamos que los juegos que dependen de un servidor para registrarse en línea podrían perderse para siempre cuando dichos servidores sean apagados. Pero dejamos de lado todo un aspecto de los videojuegos que resulta crítico a la hora de hablar de preservación: los modos multijugador en línea.

Aunque esta forma de jugar ha existido por décadas, vino a popularizarse a mediados de la década de los dosmil. El multijugador en línea llegó a ser considerado como el aspecto más popular de la pasada generación y fueron cientos los títulos aprovecharon esta moda.

Hoy en día existen géneros completos dedicados al multijugador en línea. Algunos ejemplos son los MMO, MOBA, Battle Royale, cartas coleccionables y todos aquellos enfocados hacia el aspecto competitivo y los esports. Incluso los juegos de pelea han volcado todos sus recursos a permitirnos enfrentar a rivales que se encuentran en cualquier parte del mundo.

La mayoría de estos juegos dependen de servidores ubicados en diferentes partes del planeta. Son usados no solo para iniciar sesión, sino para manejar el emparejamiento, servir de huésped de las partidas y balancear la carga de datos para minimizar el lag.

Miremos un escenario hipotético usando de nuevo a Splatoon como ejemplo.

Este es un juego que se puede adquirir en versión física y cuyos personajes pertenecen a Nintendo, por lo que no hay riesgo de que la licencia caduque (como vimos con el caso de Marvel en el anterior artículo). En teoría, no debería haber problema para preservar este título.

Pero sí lo hay. Y es uno muy grave.

Supongamos que Nintendo decide dejar de apoyar a este juego o su secuela. No nos referimos a dejar de realizar eventos y actualizaciones. Eso ya lo hizo. Queremos decir que decide apagar los servidores que lo soportan. Puede haber varias razones para una decisión como esta, como reducir costos o animar a los jugadores a comprar un hipotético Splatoon 3. El resultado sería que sus principales modos de juego quedarían inaccesibles. Aún podríamos disfrutar del modo para un solo jugador, pero nos perderíamos la experiencia completa.

De hecho, no tenemos que imaginarlo. Esto ya ha ocurrido en el pasado. Uno de los casos más sonados fue el de Demon’s Souls, cuyos servidores fueron apagados en 2018. Esto acabó con los elementos multijugador del juego que muchos consideraban parte crítica de la experiencia. ¿Cómo se puede preservar un juego así? Demon’s Souls ya no es el juego que era. Ese juego se ha perdido aunque aún podamos acceder a la mayoría de su contenido.

Esto ha pasado con cientos de juegos. Algunos de ellos, que solo se podían jugar en línea, se han vuelto inservibles aunque tengamos los instaladores o discos. Cada mes, las empresas de videojuegos deciden apagar más servidores y eso rara vez es cubierto por la prensa.

Ya no volveremos a ser invadidos en Demon’s Souls.

En algunos casos, los mismos jugadores han encontrado una solución. Crear sus propios servidores y modificar los juegos para que se conecten a estos. De esta forma, los juegos se mantienen ‘vivos’ por el tiempo que la misma comunidad quiera y pueda hacerlo.

Pero hay un problema con esta solución: es de dudosa legalidad. En la mayoría de casos, la creación de estos servidores va directamente en contra de los acuerdos de servicio y son considerados piratería. Muchas empresas hacen la vista gorda ante estos intentos de mantener con vida los juegos que han abandonado, pero otras hacen todo lo posible por detener cualquiera de estos planes. Conociendo la afición de Nintendo a demandar a los piratas y creadores de ‘fangames’, esto ocurriría en nuestro hipotético caso con Splatoon.

Eso sería en el caso de que siquiera fuera posible crear un servidor pirata. Muchas veces el código necesario para esto no es fácil de obtener, ni siquiera por parte de los hackers más talentosos. Esto requiere de la cooperación de los creadores del juego. Por eso es tan importante que las comunidades de jugadores y las empresas trabajen juntos.

¿Qué hacer entonces para enfrentar este panorama tan negativo? Lo único que siempre hemos podido hacer: levantar nuestra voz. Es verdad que las empresas tienen todo el derecho de ser dueñas del código, los personajes y demás elementos de un videojuego, pero la preservación de estos es un tema de importancia cultural. Cuando nos enteremos de los planes de apagar los servidores de un juego con elementos en línea, debemos exigir a las empresas que busquen cómo mantener una forma de jugarlos, así no lo manejen directamente ellos.

Los fanáticos llevan años tratando de recrear los servidores de The Matrix Online. Hasta ahora han tenido un éxito limitado.

Es verdad que hay temas legales en medio. Las empresas pueden alegar que permitir servidores “piratas” debilita su posición como dueños de una propiedad intelectual. Por eso necesitamos legislación y regulación al respecto. En esos casos podemos buscar la asesoría y apoyo de organizaciones como Video Game History Foundation.

Como pueden ver, el tema de la preservación histórica de videojuegos es difícil y complejo. Es uno de los retos más importantes que enfrenta este medio de entretenimiento que amamos.

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