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The Last Guardian – La reseña

Sony Interactive Entertainment nos presenta la historia de una amistad cimentada en la cooperación y la comprensión. ¿Estás listo para vivirla?

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Después del éxito comercial y crítico de Shadow of the Colossus, el director japonés Fumito Ueda y Team ICO comenzaron a trabajar desde el 2007 en su próximo juego. Anunciado oficialmente en E3 2009, The Last Guardian estaba previsto para el 2011 como una exclusiva de PlayStation 3. Debido a complicaciones relacionadas con el hardware, en 2012 se anunció que el título sería trasladado a la sucesora de la consola de Sony. Este fue uno de los muchos retrasos que caracterizaron el desarrollo del juego, pero fue la partida de Ueda y ciertos miembros de su equipo —que permanecieron como consultores creativos— lo que causó que The Last Guardian quedara atrapado en un limbo del cual no salió hasta E3 2015, evento en el que se presentó un tráiler de lo que sería la versión definitiva.

The Last Guardian es un proyecto de casi una década y esto puede ser causa de emoción y/o escepticismo. Aunque Ueda nunca abandonó el rol de director mientras SIE Japan Studio se encargaba propiamente de los aspectos técnicos, el riesgo de que el título no cumpliera las expectativas de los jugadores estaba constantemente presente. De ahí surgen las preguntas: ¿es lo que esperan los fanáticos? ¿Supera a ICO y Shadow of the Colossus? Acompáñanos mientras analizamos la aventura de Trico para averiguarlo.

Si estas familiarizado con el trabajo de Fumito Ueda, deberías saber que sus juegos no dependen de narración textual para dar a conocer sus respectivas tramas. Tanto ICO como Shadow of the Colossus son títulos que comprenden el carácter cinematográfico del videojuego y prefieren mostrar la historia antes que contarla por medio de diálogos o textos. No obstante, aunque el último producto de Ueda sigue esta estela, ha sido sutilmente permeado por algunas falencias provenientes del diseño contemporáneo de videojuegos.

Desde el comienzo en The Last Guardian se hace explicito un narrador que, valga la redundancia, se encarga de relatar fragmentos de la historia y dar ocasionalmente pistas cuando el jugador no sabe qué hacer. Aunque su presencia no es invasiva ni fastidiosa durante gran parte de la aventura, es responsable de romper la inmersión en unas pocas ocasiones por lo redundante que puede llegar a ser con respecto a lo que está pasando en pantalla. Excluyendo estos contados momentos, la trama se relata a través de elementos visuales que simultáneamente permiten que el jugador la interprete a su manera. Por desgracia, este no es el único aspecto que es víctima de la repetición innecesaria.

¿En qué consiste la historia? Para resumir, nuestro personaje principal despierta en lo más profundo de unas ruinas conocidas como El Nido junto con una criatura emplumada llamada Trico. Después de liberarla, ambos unen fuerzas para tratar de escapar. Por supuesto, a medida que se enfrentan a mayores peligros, una bella amistad surge entre los dos. Afortunadamente, esta relación se desarrolla de forma orgánica por medio de la jugabilidad.

En lo que respecta a presentación, The Last Guardian es fácilmente uno de los títulos más bellos en la librería de PlayStation 4. La precisa iluminación en los variados escenarios, la escala de las ruinas y efectos tales como la reacción del plumaje de Trico ante el soplo del viento, son algunos detalles que le otorgan una fina capa de realismo. Esto se extiende a las limitadas habilidades de nuestro joven protagonista, que es bastante parecido a los héroes de ICO y Shadow of the Colossus en cuestión de mecánicas. Si bien puede saltar, escalar, colgarse de salientes, empujar y agacharse, el chico se diferencia de estos personajes por la capacidad de comandar a Trico para imitar algunas de las acciones mencionadas. Esto no significa que Trico quede reducido a una plataforma andante. De hecho, la compleja inteligencia artificial de la criatura emplumada se encarga de que el jugador se encariñe con ella y, por ende, que la amistad entre los protagonistas sea aún más creíble.

De cierta forma, Trico se parece mucho a Agro —el corcel de Wander en Shadow of the Colossus— en el sentido de que la criatura puede actuar autónomamente. Aunque al final del día cumplirá cualquier orden que esté dentro de sus capacidades físicas, Trico puede distraerse con objetos del entorno —tanto relevantes como inútiles— y es capaz de aplicar soluciones por sí mismo. Más importante, la criatura emplumada suele buscar afecto y ocasionalmente se podrá escuchar su llanto a lo largo de las ruinas en el caso de que se quede sola. Para calmarla, el protagonista podrá acariciarla en cualquier momento, alimentarla con barriles repartidos a lo largo de todas las ruinas —cuya recolección recompensará al jugador con nuevos trajes, algunos de los cuales hacen referencia a los dos juegos de Team ICO— y curar sus heridas. Por supuesto, todas estas acciones son 100% opcionales.

Otro aspecto que refuerza la amistad entre Trico y el chico es su relación simbiótica. Puede que la criatura lo proteja de enemigos y le permita llegar a lugares inalcanzables, pero eso no implica que se pueda depender de ella todo el tiempo. En reiteradas ocasiones será necesario separarse para acabar con obstáculos y abrir un camino para que la criatura emplumada pueda continuar su escape. Incluso el joven podrá ayudar a su compañero durante los combates al treparse en la espalda de los enemigos y retirar sus cabezas.

Como podrás haberte dado cuenta, en ningún momento se ha mencionado el nombre del joven que acompaña a Trico. A pesar de que posee un diseño predeterminado y una personalidad, The Last Guardian no busca que el jugador sea un simple espectador de la relación entre Trico y el chico. La ausencia de un nombre es uno de los aspectos que permite que el jugador cree una conexión más íntima con la criatura emplumada, la cual se hará evidente durante las secciones más crudas y frenéticas del título, acompañadas por la hermosa banda sonora compuesta por Takeshi Furukawa.

No obstante, hay un pequeño problema que se destaca a lo largo de todo el juego. Resulta que The Last Guardian sufre de tutoriales que se presentan de forma constante incluso después de superar la mitad del juego, y no pueden desactivarse. Aunque no arruinan la experiencia, reiteran el principal problema en el diseño contemporáneo de videojuegos: la incapacidad de dejar que el jugador se familiarice de forma natural con los controles de un título. Incluso cuando Team ICO fue uno de los que mejor aplicó la premisa de jugabilidad intuitiva con ICO y Shadow of the Colossus.

A pesar de sus errores, The Last Guardian sigue siendo una experiencia digna de ubicarse al lado de los anteriores juegos de Team ICO. Sabe que no debe alargar su estadía más de lo debido y utiliza cada situación para que el jugador fortalezca su nexo con Trico o, en el peor de los casos, se deslumbre con sus impresionantes gráficos. Aunque podría beneficiarse de tutoriales y una narración más intuitiva, es un título que despertará una respuesta emocional en todo aquel que esté dispuesto a enfrentarse a los peligros que alberga El Nido. Apenas empiecen a rodar los créditos, descubrirán que esos nueve años de espera valieron la pena.

Reseña realizada con una copia digital de The Last Guardian para PlayStation 4 brindada por PlayStation Latinoamérica.

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