¡Que bueno sería ser un gatito casero! Solo comer, dormir y recibir mimos. Eso suena como una vida ideal, pero sería muy aburrida para un videojuego. La última vez que jugamos con un minino tuvimos que buscar la libertad en un mundo ciberpunk, pero eso suena demasiado complicado. Si queremos ser un gato y simplemente comportarnos como un gato tenemos una divertida opción que les voy a recomendar en esta reseña: el juego indie Little Kitty, Big City.
Como a los ‘gamers’ nos gustan las comparaciones, podemos comenzar diciendo que este título es una curiosa combinación de Untitled Goose Game con Goat Simulator, pero con un adorable gato negro de ojos verdes como protagonista. Aunque tenemos que cumplir con algunas misiones sencillas, el mayor atractivo es simplemente recorrer este mundo a ver qué situaciones divertidas podemos descubrir y crear algo de caos en el camino.
La aventura comienza cuando nuestro adorable felino cae de la ventana en que tomaba una siesta. No se preocupen porque no se lastima, pero ahora tiene que buscar la forma de regresar a su hogar. En su aventura por la gran ciudad, va a conocer a una docena de animales de los que puede hacerse amigo. Ellos le ayudarán o pedirán su ayuda para completar jocosas tareas.
Una enorme caja de arena
La ‘gran ciudad’ en realidad no es tan grande, Es un mapa semiabierto en el que podemos guiarnos fácilmente (incluso antes de encontrar el mapa y las alcantarillas de viaje rápido). Inicialmente solo podemos visitar una pequeña sección, pero tan pronto aprendemos la habilidad de escalar se abre casi por completo. Descubrimos un montón de actividades que hacen que la misión de volver a casa pueda esperar.
Podemos buscar a un camaleón al que le gusta esconderse en los lugares más obvios, ayudar a un adorable cachorro a encontrar sus pelotas de tenis favoritas o a un escarabajo que necesita con urgencia un teléfono móvil. Todas las misiones son absurdas, pero muy graciosas. También podemos buscar los diferentes sombreros para el protagonista que están escondidos en los escenarios o comprarlos en las máquinas de sorpresas, tumbar y romper cosas a gusto, cazar pájaros y mucho más, todo con mucha libertad.

Casi todas estas tareas son opcionales. La misión principal de Little Kitty, Big City —regresar a casa— consiste en coleccionar unos pocos objetos y escalar el camino de vuelta al hogar, lo cual se puede terminar en un par de horas. Pero la verdadera gracia del juego está en simplemente recorrer las calles y ver qué nos atrae para ir allí y descubrir qué ocurre o qué podemos encontrar. Muchas de las misiones están ocultas y resulta divertido descubrirlas por nuestra propia cuenta, como caminando sobre cemento fresco y arrojando pintura sobre un auto de lujo.
Los animales que encontramos y de los que nos hacemos amigos tienen mucha personalidad. Pueden que hablen un poco más de la cuenta —hay diálogos demasiado largos que se pueden tornar un poco molestos cuando queremos volver a la acción— pero siempre resultan graciosos. Mi personaje favorito es la tanuki hechicera inventora que nos contrata como sujeto de prueba para sus experimentos de teletransportación. Los patitos que encontramos divirtiéndose por la ciudad y que nos obligan a solucionar sencillos puzzles para hacerlos regresar con su padre también se ganaron mi cariño.
Agilidad felina
¿Alguna vez han visto a un gato saltando? Ellos siempre se preparan con antelación y calculan bien lo que van a hacer. El salto del protagonista de Little Kitty, Big City hace algo muy parecido. Saltar no es automático, sino que mantenemos presionado el botón para seleccionar el punto exacto en el que queremos caer. Eso funciona porque este no es un juego de plataformas, aunque a veces se siente algo impreciso. No nos piden una gran habilidad con el control para progresar, solo nos piden tener la curiosidad de un gato y pasión por explorar.

Pero hay un problema y es que los controles no siempre están a la altura de la tarea. El principal problema es la cámara que tiende a confundirse cuando choca con una pared, creando acercamientos que terminan confundiendo la orientación. Como los saltos, los movimientos tienden a ser algo imprecisos y a veces tenemos que acomodarnos mucho para poder interactuar con un objeto o personaje. Además, el movimiento mientras escalamos es insufriblemente lento.
Aunque esto puede ser un problema en los momentos en que tenemos que actuar rápido —como cuando estamos dentro de una zona de construcción de la que nos quieren sacar o robamos algo a un humano— la mayor parte del juego tiene un ritmo muy pausado y algunas molestias a la hora de movernos no afectan mucho la experiencia. Los puzles son sencillos y si por alguna razón no podemos resolver alguno, podemos ignorarlo en favor del montón de actividades que tenemos disponible.
La patata más adorable del mundo
Visualmente, Little Kitty, Big City es una delicia. Los gráficos parecen de caricaturas de sábado por la mañana y el felino protagonista es muy expresivo. No es muy detallado, pero no necesita serlo. Los personajes y su mundo tienen suficiente color y personalidad por sí mismo. Amé detalles como el personaje análogo de Godzilla que existe en este universo y del que muchos de los animales con los que hacemos amistad son fanáticos.

Técnicamente… es otra cosa. El juego se mueve bien en Switch y no hay casi ralentizaciones, pero los objetos si tienden a mezclarse con otros. También hay lugares en que los límites de los escenarios no están bien definidos, prestándose para algunas confusiones respecto a las rutas que podemos seguir.
Aunque pasé muy pocas horas con este juego, disfruté muchísimo recorriendo su mundo, creando caos, vistiendo al gatito con montones de sombreros y haciendo tareas para los otros animales. Es una experiencia muy relajada y sencilla que necesitaba en medio de una semana de mucho trabajo y estrés real.

Recomendado no solo a amantes de los felinos, sino a quienes quieren un videojuego para relajarse y perderse en él. Los completistas también la van a pasar muy bien buscando todos los coleccionables y experimentando para cumplir con las misiones secretas.
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Reseña hecha con una copia digital de Little Kitty, Big City para Nintendo Switch brindada por Double Dagger Studio. El juego también está disponible para PC y consolas Xbox.



