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Metro Exodus – Reseña

Tras pasar toda su vida en el metro de Moscú, es hora de que Artyom salga al exterior. ¿Pero lo que encontrará afuera será necesariamente mejor?

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Dejando de lado la ambientación claustrofóbica tan representativa de las primeras dos entregas, la franquicia Metro se ha caracterizado por una creciente relevancia del realismo y la libertad del jugador. Mientras que Metro 2033 (2010) era una experiencia mayoritariamente lineal que otorgaba cierta libertad dentro de los combates por medio del sigilo, Metro: Last Light (2013) amplió las opciones del jugador a través de la personalización de armas y la eliminación de fuentes de luz como estrategia para facilitar el sigilo. A esto se suma que en ambos juegos la decisión de matar o perdonar la vida a los enemigos tiene consecuencias.

En lo que respecta a realismo, el primer juego prescindía de una interfaz siempre presente e insistía en la importancia de utilizar la máscara de gas. También obligaba a administrar cuidadosamente la munición, tanto por su escasez como su valor como moneda, y utilizar otras herramientas rudimentarias a la hora de desplazarse por los oscuros pasillos del metro de Moscú. Last Light adoptó todos estos elementos, pero también introdujo unos nuevos, entre los que destacan los escenarios destruibles. También hizo un cambio significativo: Artyom ya no podía esperar a que sus heridas se curaran automáticamente en medio de un combate.

¿Por qué mencionar todo esto? Pues porque Metro Exodus supone la culminación del realismo y libertad que caracteriza a la serie. Al llevar la franquicia a un mundo abierto, resulta evidente el esfuerzo realizado por 4A Games para dar una experiencia inmersiva en casi todos sus aspectos. Más importante, todas estas innovaciones se hacen sin descuidar uno de los grandes atractivos de la franquicia: la historia.

A pesar de que hace su mejor esfuerzo para dar algo contexto a los jugadores nuevos, Metro Exodus no oculta el hecho de ser la tercera entrega de una saga. Esto se ve reflejado principalmente en las interacciones de Artyom con sus camaradas y familiares, que hacen referencia a eventos de pasados juegos. Si bien ciertas interacciones y entradas en el diario del protagonista explican algunas cosas, la narrativa claramente va dirigida a los que han seguido de forma fiel esta franquicia. De hecho, esa experiencia previa tan solo potencia la efectividad de la trama.

Sin embargo, incluso sin conocimiento previo de los anteriores títulos, Metro Exodus sabe cómo construir una atmósfera de compañerismo entre Artyom y los diferentes NPC. Esto no solo se logra por medio de escenas de video, sino a través de diálogos espontáneos provocados al permanecer al lado de los personajes no controlables. Estas interacciones son numerosas y sirven para reiterar el desarrollo de personaje del protagonista y sus amigos a lo largo de toda la saga.

Por supuesto, el compañerismo es tan solo una de las facetas de la ambientación del juego. ¿Qué sería una historia postapocalíptica sin algo de drama y misterio? No obstante, lo sobresaliente de Metro Exodus es que deja que su jugabilidad sea la responsable de crear esos dos aspectos. Si bien una premisa bastante conveniente es la que obliga a que Artyom y compañía abandonen su hogar  y recorran la Rusia irradiada en busca de un mejor hogar, son los misterios que oculta —algunos agradables, otros no tanto— los que impiden que la historia se sienta linear. No solo eso, sino que a lo largo de la trama todos los personajes evolucionan.

Metro Exodus

Antes de hablar sobre las mecánicas encargadas de establecer una atmósfera de drama y misterio, además de potenciar el ya mencionado realismo del mundo y la libertad del jugador dentro de este, resulta necesario hablar de las herramientas y mecánicas heredadas de los anteriores títulos y cómo han sido cambiadas.

Como siempre, la utilización de la máscara de gas y la administración de sus filtros es importante a la hora de ingresar en zonas tóxicas. Sin embargo, esta no es la única herramienta que regresa. La destrucción de fuentes de luz y el lanzamiento de objetos como parte del sistema de sigilo siguen presentes en Metro Exodus. También regresa la personalización de armas, la creación de ítems y la ausencia de salud regenerativa.

Si bien la mayoría de estas mecánicas se mantienen iguales que en Last Light, las últimas tres reciben modificaciones significativas. La personalización de armas ha sido ampliada por medio de la adición de nuevas piezas, los objetos ahora pueden crearse en cualquier momento y lugar con materiales recolectados, y la resistencia de Artyom se ha visto reducida de forma considerable. Al igual que los enemigos, el protagonista solo podrá resistir unos cuantos disparos antes de caer muerto. Todos estos cambios obligan a abarcar el combate de forma más táctica, pero nunca a costa de la libertad de los jugadores. ¿Quieres dos escopetas con diferentes propiedades? ¿O una pistola para sigilo y otra para armar un escándalo? ¡Bien puedes hacerlo!

Metro Exodus

Todas estas mecánicas que retornan y sus respectivos cambios son bienvenidos, pero el verdadero plato fuerte son las novedades. ¿Y cuál es más importante que la implementación de un mundo abierto? Bueno, eso es parcialmente una mentira. En realidad, Metro Exodus tiene múltiples escenarios abiertos.

La primera zona abierta del juego se ambienta a las afueras de Moscú y supone una suerte de tutorial. Si bien Artyom desde el principio puede explorar todo el mapa, la idea hacerlo sin ningún tipo de guía seguramente probará ser abrumador para la mayoría. No obstante, es siguiendo la misión principal que los jugadores son introducidos a las nuevas mecánicas y dinámicas de esta última entrega.

Metro Exodus

Además de los mencionados mundos abiertos, Metro Exodus introduce dos nuevas mecánicas: el mantenimiento de herramientas y los binoculares. Debido a elementos naturales, tales como agua y tierra, las armas se ensuciarán a lo largo de la aventura y su funcionalidad se verá entorpecida. ¿La solución? Sentarse en una mesa de trabajo y limpiarlas con materiales recolectados. Por supuesto, esto resulta un incentivo extra para explorar los escenarios. Ahora, tal como se mencionó, no tiene mucho sentido recorrer cientos de metros sin un destino fijo. Es ahí donde entran los binoculares.

Por medio de esta nueva herramienta, Artyom puede marcar diferentes locaciones. Estas quedarán anotadas en su mapa para así tener una guía clara de cómo llegar. ¿Qué esconden estos puntos de interés? Algunos tendrán documentos que explicarán eventos sucedidos fuera del metro; otros contendrán NPC que prestarán su ayuda al protagonista, siempre y cuando este guarde su arma; y unos pocos esconderán mejoras de equipamiento. También habrá destinos que no justificarán el gasto de recursos. Sin embargo, cabe recordar que explorar el mapa es 100% opcional.

Metro Exodus

¿Qué significa todo lo mencionado hasta el momento? Si bien el ocasional bandido que camina por los aires y atraviesa paredes puede sacar a los jugadores de su inmersión, además de algunas escenas en las que los efectos de sonido están ausentes, Metro Exodus es una experiencia que privilegia el libre albedrío del jugador. Por fortuna, 4A Games evita que el juego se convierta en una caja de arena al dar una gran importancia a la administración de recursos. Estas condiciones, junto con las pequeñas interacciones con NPC y demás detalles, contribuyen a crear la impresión de un mundo realista. Más importante, le imprimen un aire peligroso.

Aun así, hay lugar para la curiosidad. No solo la del protagonista, sino la de los jugadores. Por fortuna, esta no es la única fortaleza de esta entrega que mantendrá enganchados a los jugadores hasta el final del viaje de Artyom.

Metro Exodus
8.3/10 Nota
Lo que nos gustó
- Concede una verdadera libertad al jugador a la hora de explorar.
- Las interacciones con los NPC y demás detalles conceden un realismo nunca antes visto.
- Las múltiples opciones de personalización permiten que los jugadores se expresen de forma única en los combates.
Lo que no nos gustó
- Múltiples bugs gráficos y errores de sonido.
- Algunas oportunidades desperdiciadas para crear interesantes dilemas morales.
- A la hora de explorar, algunos "secretos" no valen la pena frente a los recursos que se invierten para llegar hasta ellos.
En resumen
Si bien múltiples detalles impiden que Metro Exodus sea un título perfecto, no evitan sea uno sobresaliente y una excelente secuela gracias a su compromiso para garantizar el realismo dentro de su mundo y la libertad del jugador mientras vive en este. Ya sea por la rica personalización de armamento, la absoluta libertad a la hora de explorar y luchar o las interacciones con los NPC y demás sutilezas dentro de la narrativa, esta entrega resulta imprescindible para los fanáticos de la franquicia Metro y una buena razón para que aquellos que no estén familiarizados se adentren en la Moscú postapocalíptica.

Reseña hecha con copia digital de Metro Exodus para PS4 provista por Deep Silver.

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